ANDREAS GURSKY

Viernes, 1 Enero 2016

LA PEQUEÑEZ DE LO HUMANO FRENTE AL FENÓMENO DE LA GLOBALIZACIÓN Y LA SOCIEDAD CAPITALISTA SE APODERAN DE LAS IMÁGENES DE ESTE FOTÓGRAFO ALEMÁN QUE HA ALCANZADO RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL TRANSFORMÁNDOSE EN UNO DE LOS MÁS PRESTIGIOSOS EN EL TRÁNSITO ENTRE EL SIGLO XX Y XXI.

Portrait: Prof. Andreas Gursky / Kunstakademie Düsseldorf

Las enormes fotografías que reflejan la sociedad de consumo actual se han convertido en los emblemas de las obras de Andreas Gursky, artista alemán que se caracteriza por utilizar la intervención digital para, a través de la reiteración, exacerbar su mirada de la realidad. Gursky opta por perspectivas amplias en las que se observan enormes entornos y en donde la presencia humana se vuelve imperceptible. El interior de fábricas, supermercados, complejos de edificios o bolsas de valores han sido los lugares elegidos por el alemán para lograr su acometido. Por ejemplo, en “Paris Montparnasse” (1993) muestra dos bloques de viviendas sociales unidos digitalmente. Solo de cerca se aprecia la presencia de personas. Sucede algo similar con “Hong Kong, Grand Hyatt Park” (1994), “Prada” (1996), “Times Square” (1997) o “Bundestag” (1998). Aun cuando estas son las imágenes que predominan en su carrera, hay una muy diferente por la cual alcanzó gran reconocimiento. Se trata de “Rhin II”, una enorme y plácida imagen del río Rhin que batió un récord cuando en el 2011 fue subastada por 4,3 millones de dólares, convirtiéndose en la fotografía más cara de la historia, eso hasta que el título le fue arrebatado en 2014 por Peter Lik y “Phantom”, obra vendida en 6,5 millones de dólares. “Rhein II” es uno de los ejemplares de una edición de seis imágenes, cuatro de las cuales se encuentran en el MoMA de Nueva York, en la Pinakothek der Moderne de Múnich, en la Tate Modern de Londres y en la Glenstone Collection, en Potomac.

Más allá de la imagen en sí, la fotografía muestra cómo con maestría Gursky construye escenas ficticias, ya que en esta se aprecia el río rodeado de campos verdes, todo coronado por un cielo algo nublado, algo que se aleja de la toma real en la que se podía ver una construcción industrial y un paseador de perros. La obra de Gursky traslada a un mundo descontaminado, completamente detenido.

Más allá de la fotografía de paisaje y la representación de la sociedad actual, el fotógrafo también ha montado escenas cargadas de simbolismo político, como por ejemplo cuando “reúne” en “Retrospectiva” a los cuatro sucesivos jefes de la Cancillería alemana frente a un cuadro de Barnett Newman. En la obra se encuentran a la actual canciller Angela Merkel, justo al lado de Helmut Kohl, Gerhard Schröder y Helmut Schmidt.

En la actualidad, Gursky expone 34 obras de gran formato que abarcan casi tres décadas de trabajo en una retrospectiva en el Museo Frieder Burda, Baden-Baden, Alemania.

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