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viernes, 12 mayo 2017

Nuevas generaciones están tomando forma y fuerza en el campo artístico. Elegimos a seis artistas chilenos que destacan por poseer propuestas y estéticas propias que llaman la atención y qué, poco a poco, los ha posicionado en el competitivo mundo del arte.

Por: María José Mora D./ Retratos: Bárbata San Martín S.

Benjamín Ossa

Este joven artista de 32 años tiene como sello la experimentación y usa diversos soportes como la instalación, la escultura, la fotografía, el video y también el sonido. Este último está presente en la instalación sonora que se inaugurará este semestre en Renca, la que dará nueva vida al paso bajo nivel del Puente Gran Envergadura, ubicado en General Velásquez con la Autopista Central. Para poder crear esta obra, Benjamín tuvo que competir en un concurso público contra grandes nombres de la escena nacional como Iván Navarro, Catalina Bauer y Sebastián Errázuriz, entre otros.

La obra de Benjamín Ossa, egresado de la Universidad Finis Terrae, no se puede encasillar bajo ninguna técnica específica. “El arte o la investigación de una obra no se suscribe a un material o una forma de hacer una cosa, nunca me he sentido cómodo con esa figura de ser un pintor o un escultor, por ejemplo. Siempre he creído que las ideas son más fuertes que cualquier desarrollo de una técnica”, explica el artista de la Universidad Finis Terrae. Esta declaración se puede ver claramente en los dos libros que ha lanzado junto a ediciones Daga. En “Libro Primero” se pueden ver y estudiar los trabajos que ha presentado desde el 2013 hasta ahora. Las páginas revelan la variedad de soportes que usa, quedando fuera el más tradicional de todos, la pintura. “Si bien no hay pintura como tal, sí hay trabajo de color, asuntos de la pintura clásica como el tema de la veladura o el empaste de la luz. En el trasvasije de representar algo, se pierde algo, se desgasta, no puede caber todo dentro de una pintura. En las obras donde se experimenta, donde hay un fenómeno de por medio, se puede interactuar y eso trae consecuencias, mi relación con las cosas trae consecuencias y esa es la apuesta de mi trabajo”, sostiene el artista. El hilo conductor en la obra de Ossa no es la técnica, sino más bien las preguntas detrás de las obras; la detención del tiempo, la muerte, el artificio, la existencia, la obra artística como un momento de reflexión sobre lo que sucede en el mundo, esas son algunas de las interrogantes que se repiten en su trabajo. “Yo no soy un artista de coyuntura, no hablo de los refugiados, de la discriminación, mi trabajo no va por ahí. Eso es lo que me hace ser más libre y me acerca más hacia el mundo de la poesía, lo abstracto, más al éter”, enfatiza Benjamín.

Para este año, Ossa tiene varias exposiciones entre las que destacan la presentación de “Libro Primero” en abril en ART Lima, luego una muestra y presentación de sus publicaciones en conjunto con Javier Toro Blum en la Galería Sobering en París, Francia; la ejecución de un mural para el nuevo edificio Falp y, por último, su presentación en la Feria ArteBA, en Buenos Aires, Argentina.

Colomba Fontaine

Las capas y las texturas son un infaltable en las obras de esta joven artista, quien convierte elementos naturales –como la cera y cerámica gres- en obras de arte, mediante un método único de intercalado de capas que ella misma creó. Esta técnica se inspira en el grabado. Así, rescata el método de adhesión y sustracción de material con que se elabora la matriz, ya no para grabar una imagen que se va a repetir, sino como un resultado que llega a formar una pieza de arte final. Fontaine partió usando como soporte de estas capas el papel, pero después de experimentar bastante, llegó a las planchas metálicas, principalmente de bronce, cobre y aluminio. “Lo primero que hago es trabajar la forma de la plancha, luego la lijo y de ahí vamos por las capas, hay obras que tienen seis o siete capas de pintura y cera, pero siempre estas deben quedar muy delgadas, es como armar una torta. Voy manejando la cantidad de capas dependiendo del resultado que quiera lograr. Cuando están casi secas, comienzo a rasparlas y voy levantándolas por líneas para así develar lo que se ocultó en un principio. Me gusta construir al inverso, por eso me gustan las capas, uno pierde el control de lo que había debajo, me gusta tener que ser flexible, ya que la obra finalmente ve qué saca, me encanta ‘descubrir’”, cuenta Fontaine, quien estudio arte en la Universidad Católica.

En marzo, Colomba estuvo exponiendo sus obras en su segunda muestra individual llamada “Entrever” en la Galería NAC. En esta mostró sus trabajos que llaman mucho la atención por sus coloridos, texturas y gran factura. Son obras que gustan y que al mirarlas de cerca muestran eternos laberintos. “Mi idea es generar una experiencia sensitiva, de textura visual y táctil. Hay muchos detalles que el ojo puede mirar miles de veces, pero cada vez que el espectador vea, va a encontrar nuevos detalles”, explica la artista. Si bien su trabajo ha sido muy bien recibido y luego de la exposición en NAC recibió bastantes encargos, pretende tomarse este 2017 con calma. Acaba de ser mamá, por lo que priorizará seguir creando obras y probando nuevos materiales. Además, quiere participar en postulaciones para residencias fuera del país y se enfocará en la exhibición colectiva que presentará junto a diez artistas chilenas en la galería “SomoS Art House” en Berlín, Alemania.

 

Ignacio Gatica

Su acercamiento con el arte partió como la gran mayoría, simplemente porque desde niño lo disfrutaba. En su caso, el Street Art fue lo que más le llamó la atención, derivando a los 15 años en el graffiti. Su propuesta le valió el reconocimiento del público y galeristas, fue así como con solo 20 años logró exponer en la Galería Cinders de Nueva York. “Partimos con un grupo de amigos haciendo graffitis, lo disfrutábamos mu- cho, varios de ellos hoy son artistas también. Pero luego esto se puso de moda, crecimos y empezamos a interesarnos por otras técnicas. El paso natural fue estudiar arte, ahí se me abrieron nuevos caminos. Hoy el graffiti está presente en mi trabajo con el tema de los materiales y algunas nociones, eso quedó dentro de mi biografía”, cuenta Ignacio.

Al ver el trabajo que Gatica desarrolla actualmente, el espectador puede descubrir que hay algo arquitectónico en lo que propone. Esto se debe quizás a que utiliza imágenes que nos marcan como sociedad y materiales que nos rodean y son parte de cualquier centro urbano. Sus soportes son disímiles y experimentales, él siempre está buscando nuevas técnicas y materiales para que su obra siga hablan- do y existiendo. Lo que sí se puede ver en todos los trabajos de este artista es la fuerte influencia urbana que todos poseen. “En este momento estoy experimentando con distintos materiales como el cemento, moldajes, cortes láser, acrílicos, intento mezclar distintas disciplinas en mi trabajo. Hoy estoy trabajando mucho con el concreto; de hecho, el año pasado presenté un solo show en São Paulo con la exposición “Midnight Mañana”, ahí conocí al artista Andre Komatsu, quien me enseñó mucho acerca del uso y trabajo del concreto”, explica el artista. Portadas de libros y tarjetas de crédito en ese soporte son algunos de sus más recientes trabajos y los que hoy presenta en la Feria SP Arte en São Paulo. Para llegar ahí se inspiró en la Costanera Norte, todo ese concreto pulido le hizo clic, además de que es un elemento muy urbano que está ligado indisolublemente a la ciudad. “La tarjeta de crédito me llamó la atención, porque siento que es un elemento común que nos representa mucho como sociedad, tiene un cariz de neofolclor. Me gusta pensar que la información es un material. Hoy la información es todo menos un material, está en bases de datos, en la nube, es algo intangible, por lo que materializar algo que no es visible me parece interesante. Yo no hago arte político, pienso que el arte es arte, y no le pongo un prefijo o sufijo”. Para este año, Gatica tiene previsto una exposición individual en octubre en la Galería Die Ecke y en diciembre estará exponiendo en Ciudad de México. Actualmente, su obra se presenta en un muestra colectiva en el MAC del Parque Forestal y Quinta Normal llamada “Post 90”.

 

Nicolás Radic

La obra de Nicolás es muy reconocible, a primera vista pareciera ser una foto, una copia exacta de la realidad, pero la verdad es que está lejos de eso, lo que el ojo encasilla como una fotografía es, en realidad, una pintura al óleo. Ese es el soporte más utilizado por Radic, egresado de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Católica. Los objetos pintados son, en su mayoría, materiales de deshecho, plásticos, cartones, carteles, aluminio, celofán, y también elementos cotidianos poco apreciados estéticamente, como los camiones de carga que van anónimos por las carreteras envueltos en plásticos que los protegen de cualquier inclemencia del tiempo. “En el fondo lo que hago es rescatar materiales y estéticas abandonadas. ¿Qué tiene de pictórico o estético un camión, un cartel o un plástico? A través de la pintura se revalorizan estas imágenes y posibilidades estéticas y la gente empieza a apreciarlas. Por ejemplo, con los camiones me pasó que amigos que vieron las pinturas después me llamaban y me de- cían: ‘¡Voy detrás de un camión increíble!’. Con los carteles lo mismo, entonces algo que ellos habían visto siempre, lo ven ahora con otros ojos”, explica Radic, quien siempre anda con una máquina fotográfica a mano para poder ir fotografiando lo que llame su atención. Esa toma siempre está hecha con el objeto de ser pintada. A Nicolás le interesa que esta tengacolores interesantes, un ritmo y una buena composición que al ser traspasada al lienzo funcione. “Siempre pienso que ese registro fotográfico luego se transformará en una pintura, la foto me sirve como modelo, como inspiración, para luego trabajar en la tela y ahí darle un carácter único al intervenir los colores, darle más brillo, integrar otros elementos, etcétera. Esa es una de las formas en que trabajo, la otra es a partir de un material que me llama la atención, como sucede actualmente con el papel celofán. Creo modelos en el taller, hago yo mismo la composición, ya que no todo es resultado de lo que se encuentra al azar”, asegura Nicolás.

Los planes del artista para este año son tomarse las cosas con más calma que el año anterior, ya que el 2016 estuvo bastante movido. Participó en algunas exposiciones colectivas e hizo una gran exposición en la Galería XS junto a la Galería AMS Marlborough, en la que expuso 30 cuadros de gran formato y lanzó un libro de su obra y trabajo de taller de sus más de 10 años de pintura. Para este 2017, pretende enfocarse en la creación de nuevas obras y también participar nuevamente en de Ch.ACO. Además, viajará en la reconocida feria Untitled en Miami, Estados Unidos. “Encuentro muy interesante poder medirme con otros, competir con diferentes estilos y artistas es muy estimulante”, finaliza Radic.

 

Grace Weinrib

“Siempre tengo una croquera para escribir y dibujar. Ahí trabajo directamente, pero también pego dibujos y anotaciones que hago fuera de la croquera. Ahí está la base de todo mi trabajo. Me he movido por algunas técnicas distintas estos últimos años, pero dos constantes han sido la pintura y el collage”, así define brevemente la artista parte de su proceso creativo. Grace Weinrib basa su obra en la experimentación, aunque hasta el momento la pintura ha estado siempre presente en sus piezas, dado que se tituló en Artes Visuales con mención en Pintura en la Universidad Finis Terrae. Fue gracias a su talento que en 2015 ganó la beca AMA, la que le dio la oportunidad de hacer su primera residencia y, al mismo tiempo, viajar por primera vez a Europa y a Londres, específicamente. “En Gasworks tuve la oportunidad de concentrarme absolutamente en mi trabajo, lo que me otorgó mucha confianza en mí misma y una sensación de apoyo muy grande. Hacer arte en Chile no es tarea fácil y a veces no es suficiente con estar sola en el taller diciendo: ‘Sí, yo puedo’. La validación externa, el intercambio de ideas y la oportunidad para crecer como artista son fundamentales y beca AMA entrega eso. El cambio de entorno es súper relevante. Quizás mires el mismo objeto, pero desde otra perspectiva. Y en ese gesto todo cambia. Se generan más posibilidades y nuevas preguntas”, cuenta acerca de esta increíble experiencia.

Para Weinrib, el arte es una plataforma de expresión libre y continua para hablar de lo que pensamos, lo que nos emociona, lo que nos produce curiosidad y lo que no entendemos por completo. “Las obras que me atraen generalmente tienen un importante factor de misterio y ambivalencia, algo que no termina de cerrar. Para mí, el arte está en eso; en exponer lo misterioso que es el mundo, tanto interno como externo”, dice Grace. Y eso se puede ver en cada pieza de esta artista. “Trabajo desde mi especificidad, desde mi experiencia. Creo que es lo único que puedo hacer realmente. De esa manera lo que hablo será verídico, porque lo he vivido y así puedo conectar con otras experiencias similares. La conexión es siempre emocional. Cuando escucho ‘Feeling Good’ de Nina Simone tengo una sensación punzante que me atraviesa y me conmueve; eso es emocionalidad pura. En ese deseo de conexión y especificidad hay un compromiso, pero también una libertad, y eso es algo que me interesa mucho. El collage da eso. La pintura, un poco menos. Y entre los dos idiomas sucede algo muy abierto, sorpresivo y transformador”, recalca la artista que este año pretende crear una obra que le encargaron para el Museo Violeta Parra. Paralelamente, prepara una exposición para Die Ecke Arte Contemporáneo para comienzos de 2018.

 

Nicolás Sánchez

Este artista, egresado de Bellas Artes de la Universidad Católica, es un trotamundos, sus pasos recorren Europa y América, pero hoy se encuentra en Chile instalado en Antofagasta. “Me vine al desierto en un subviaje, de un viaje interior del cual espero no regresar. Me interesa esta tierra triste, réproba de maldición como se lamentan los versos de Francisco Pezoa. Hay algo de far west en su estética de abandono y descampado, su imagen me produce una hermosa confusión”, cuenta. El trabajo de Sánchez está ligado principalmente a la fotografía y el video, soportes que le llaman la atención hace un tiempo y en los que ha profundiza- do bastante. “No elegí esos soportes, más bien es lo que me interesa de un tiempo a esta parte; a veces lo veo como un camino largo hacia la pintura. Lo que me interesa de las cámaras es su completa subjetividad, a contramano de su aparente reproducción mecánica y fiel de la realidad. Me atrae su vaguedad, lo que va más allá de su superficie. En eso han profundizado Roland Barthes y Walter Benjamin, el que incluso inspiró una serie de TV en 1972, ‘Modos de ver’, de John Berger”, cuenta el artista. Para explicar su trabajo, Nicolás se acerca a una idea muy vinculada a la tradición cristiana – no a la religión– en eso de no buscar respuestas en el viento huracanado, sino en el susurro de la brisa. “Intentando algo similar, hablaba con un amigo músico acerca de la originalidad y complejidad de la obra de Spinetta, la que acordamos en describir vagamente como una estética, una actitud. La pregunta siguiente es cómo detecta uno cuando ha entra- do en una obra o en una pieza musical, por ejemplo, y si es capaz de describirla. Aquí me acordé de Wittgenstein, quien ejemplificada este problema con nuestra capacidad de distinguir una mirada de amor genuina de una pretendida, pero siendo incapaces de describir la diferencia. Ahí entra la metáfora como aproximación posible para iluminar esas diferencias sutiles; es la manera en que me acomoda acercarme a mi propio trabajo”, explica Sánchez. Volkspark Hasenheide. Golden dusk.

La obra de Nicolás tiene una cierta poética y misterio que re- suenan en el espectador mientras contempla su obra. Estas pueden ser vistas y experimentadas bajo distintas técnicas. Cuando le preguntamos sobre su relación con el cine, destaca el documental lírico “La vida está en otra parte” que estrenó el 2013 en Londres en la Galería de Cecilia Brunson. Ahí Sánchez estaba explorando, no tanto con el medio mismo como hacían los videoartistas de los ’70, sino con el proceso de hacer cine, de la observación documental y de la vinculación de todo eso con la vida y la búsqueda personal. Nicolás ha tenido varias exposiciones individuales y colectivas centradas en sus fotografías. La última fue en el 2015 en la Galería NAC, donde mostró “Atmósferas (hay algo existencial en estas imágenes que no consigo nombrar)”. Se trató de fotografías de gran formato que mostraban los cielos de determinadas partes del mundo a distintas horas, lo que producía en el espectador cierta meditación, porque había algo metafórico y existencial que se podía palpar en el trabajo. “Mi proceso creativo está muy vinculado a la vida diaria, a las miserias domésticas, a mis lecturas, a la música, al cine, a los viajes, al lugar habitado, al vaivén emocional, a los lugares mal iluminados, es un proceso personal lleno de curvas, no hay moldes de galleta. Si me dejas volver a Spinetta, hay que hacer pan y hay que hacer canciones, si vives todo el tiempo haciendo lo mismo te consumes, hay que preservarse haciendo otras cosas”, sostiene Sánchez y agrega: “Hay muchas preguntas para las que no tenemos respuestas científicas, no porque sean misterios impenetrables, sino simplemente porque no son científicas. Ahí entran las interrogantes que plantea el arte, la música, el cine, etcétera; las preguntas que buscan tratar de comprender mejor el mundo y a nosotros mismos. No persiguen una verdad, sino iluminar conexiones posibles. No puedo responder más en concreto, porque mis trabajos nada concreto dicen; mi deseo es mirar hacia adentro y disparar el ánimo en todas direcciones”.

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