Casa Los Molinos, intimidad a gran escala

Martes, 25 Abril 2017

Proyectada por el arquitecto Matías Ruiz M, esta casa se emplaza en un paisaje en el que abundan los espinos y los litres. Además de la imponente madera negra, destacan sus techos y el gran portón rojo. Todos estos elementos le hacen un guiño a los antiguos graneros, idea que sus propietarios tenían en mente antes de comenzar a construir.

Por: Catalina Plaza S. / Fotos: Pablo Casals Aguirre

Un gran quillay determinó la compra del terreno y también parte importante de la arquitectura de esta casa que se encuentra en el Valle de Catapilco. Su presencia guió la orientación de la obra, tanto que esta se encuentra en línea recta hacia este hito natural. Proyectada por Matías Ruiz M. en 2015 y construida por RUIZSOLAR en 2016 (www. ruizsolar.cl), la construcción se impone en un paisaje más bien seco, rodeado de espinos y litres, y por lo mismo, llaman la atención sus techos, formados por dos aguas cada uno. Esta característica responde a uno de los requerimientos de los mandantes, una pareja joven con cuatro hijos, quienes buscaban que la casa tuviera un guiño a los antiguos graneros o galpones. Además, habían comprado unos molinos viejos para extraer agua. Con esto en mente, el arquitecto Matías Ruiz M, desarrolló un proyecto en el que la espacialidad interior fue clave y en el que, aunque existe ese aire a granero, especialmente dado por los techos y por el gran portón; no hay una tipología estereotipadaMás allá de lo formal, en la Casa Molino también destacan los quiebra- vistas verticales que la protegen de la entrada directa de la luz y que, a lo lejos, también provoca la sensación de estar frente a una construcción completamente cerrada.

Lo “cerrado” del exterior se contrapone con los patios interiores con que cuenta la casa y que suman tres. El más grande se encuentra junto a las áreas públicas, living, comedor y cocina; en tanto, los otros dos se ubican en los baños. Esta conexión con el exterior, sumada a las dobles de alturas (de casi 6 metros) y a dos grandes ventanales, traslada al interior la sensación de estar en la inmensidad del paisaje circundante, pero bajo una capa protectora, en este caso de madera de álamo. “Es muy agradable tener un patio adentro, entrega otra cosa, una conexión con la vegetación de la zona, con las distintas horas del día”, explica el arquitecto, quien fundó RUIZSOLAR hace 12 años junto al constructor civil Eric Solar.

El programa de la casa contempla cinco habitaciones, una principal, dos para los niños, una de servicio, además de una sala de estar. En el exterior, destaca una piscina natural proyectada por el paisajista Taibi Addi y, por supuesto, el gran quillay, que como un gran quitasol natural, albergará para el próximo verano un comedor para disfrutar de la vida de campo.

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