CHILE CIBERNÉTICO: LA OTRA REVOLUCIÓN DE ALLENDE

viernes, 19 agosto 2016

En 1971, Salvador Allende se embarcó en una revolución tecnológica que, aunque no logró ponerse en práctica del todo, se transformó en pionera a nivel mundial. Con el objeto de elaborar un sistema de gestión e información cibernético para unir a los trabajadores con las autoridades a través de un flujo de información en “tiempo real”, se creó CIBERSYN, (Sinergia Cibernética), también conocido como Synco. Esta plataforma pretendía unir el corpus productivo y económico del país, mediante el análisis de la información proveniente de los 500 teletipos instalados en fábricas dispersas por todo el territorio. 45 años después, la pionera propuesta vuelve a tomar vida de la mano de los arquitectos fundadores de Fab Lab Santiago, Andrés Briceño y Tomás Vivanco, que presentarán una réplica a escala real de lo que fue la sala donde funcionó el proyecto de Allende. La propuesta se enmarca en la temática Utopia by Design, asunto central de esta primera bienal que, además, se conecta con los 500 años de “Utopía”, la histórica publicación de Tomás Moro. “Este es un proyecto mitológico por donde lo mires. Es una historia alucinante. El llamado de la bienal en torno a la utopía y el diseño, nos hizo preguntarnos qué podía decir Chile sobre este tema. El proyecto de Synco encajaba a la perfección, lo celebraron mucho allá y están muy entusiasmados con su montaje. Si bien es cierto que en Chile hay un cuerpo de conocimiento asociado a este proyecto, en términos de investigación académica, es bastante desconocido en general. Las personas lo empezaron a conocer ahora de manera más superficial, quizá, o un poquito más novelesca, a través de la novela de Jorge Baradit, ‘Synco’”, explica Andrés Briceño.

El arquitecto de la Universidad Católica también comenta que al tratarse de un instancia global que habla de diseño, les pareció seductor tocar el tema no desde el diseño de autor, sino de lo que realmente significa la disciplina y que es plantear cuestiones que tengan consecuencias sistémicas.


–¿Qué experiencia esperan generar en los visitantes?

–Primero queremos contar la historia a través de una serie de recursos gráficos, pero además con un documental que dura 20 minutos. Vamos a tener una secuencia de imágenes retro iluminadas muy pequeñas que son de una colección de fotos inéditas de la Biblioteca Nacional. Hay también un soundtrack con sonido de la época. Luego se pasa, a través de un umbral, a la sala en la que se replica la experiencia del espacio original. Sentarse ahí es sentir un gran grado de poder.
–El contexto del Chile en el’ 72 era completamente opuesto a lo vanguardista del proyecto.
–El proyecto genera una vanguardia mundial desde la precariedad absoluta. Fue uno de los primeros proyectos que empezaron a hablar de un mundo que se desarrolla 30 o 35 años después. El mundo en ese momento se comprendía desde lo mecánico, y ellos hablan desde un lenguaje que resulta del análisis de una serie de datos. Esa transformación es magia. El contexto es de una complejidad enorme, dado que Allende llega al poder a través de una elección democrática, por lo que la Unión Soviética no lo apoya y Estados Unidos hace todo lo que hace. Chile queda aislado, como un experimento social y político. Mucha gente se va, los con más recursos y por ende los más preparados, por lo que hay una suerte de fuga de cerebros y Chile queda con un bloqueo económico brutal. Con una política de nacionalización de empresas, el gobierno tenía que ver cómo administrarían y cómo mantendrían el motor funcionando. Como no puede ser solo a través de los trabajadores, Fernando Flores, director general técnico de CORFO (Corporación para el Fomento de la Producción de Chile) llamó al británico Stafford Beer para que pusiera en práctica sus teorías sobre el VSM (modelo del sistema viable).
–No se lograron grandes resultados mediante el sistema.
–Lo que dice el papel y las entrevistas con personas que participaron del proyecto, como Raúl Espejo, es que cuando ocurrió el paro de camioneros de octubre de 1972 se probó la tesis. Usando el sistema se logró que los camioneros leales al gobierno se coordinaran para transportar alimentos a la ciudad.

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Creadores del proyecto


UN ESPACIO DE INNOVACIÓN

Fab Lab Santiago es un laboratorio de fabricación digital dedicado a la exploración, experimentación y desarrollo de proyectos de diseño, enfocados en el área industrial y de nuevas tecnologías. Tienen convenios de colaboración con distintas entidades, por lo que han desarrollado investigaciones aplicadas a proyectos concretos que buscan transformar el entorno. “Como el entorno es escaso, las preguntas para desarrollar esos problemas vienen de esa escasez. Con la Fundación Vivienda, que es la que arma las casas para Un Techo para Chile, hemos tenido hartos intentos por hacer algo en torno a la vivienda social, pero no lo hemos logrado, porque no se han podido encontrar los recursos disponibles. Hemos trabajado en la posibilidad de que ellos modifiquen su planta para automatizarla y para que terminen haciendo viviendas de mejores estándares. Somos un espacio de innovación para ellos también.
–Trabajaron también con la Municipalidad de Independencia en la implementación de la plataforma QR.
–Independencia es un espacio súper estratégico de la ciudad, porque está en el centro y tiene un equipamiento muy bueno, pero parece periferia. El tratamiento de periferia tiene que ver con los recursos que son muy dispares en Santiago, desde el punto de vista geopolítico, pero además porque tuvo una administración muy compleja. De hecho, habían lugares que no tenían veredas ni alcantarillado, algo impensado en el centro.
“Nos entregaron fondos para valorar el turismo patrimonial. Nos pidieron que hiciéramos una especie de tecnología que permitiese conocer el patrimonio cultural y arquitectónico. Desarrollamos una plataforma que está asociada a un programa que se llama Independencia Digital. La idea fue recorrer los edificios más importantes y conocerlo mejor a través de una placa que tiene un código QR

“En la medida en que se consigan recursos, vamos a ir dando pasos más grandes. Queremos darle lectura al modelo productivo de la zona, por ejemplo, tratar de develar todo lo que sucede en torno a las telas de Independencia”.

–¿Qué desafíos tienen a futuro?
–Uno de los temas que más nos interesan tiene que ver con cómo la tecnología puede tener impacto en nuestra sociedad para poder tomar decisiones estratégicas de impacto de políticas públicas. Estamos trabajando con una serie de dispositivos que queremos incorporar en las bicicletas, porque entendemos que estas son una plataforma súper potente para tomar datos de lo que está pasando en la ciudad. Estamos tomando señales de material particulado, porque la idea es sacar un ejército de bicicletas que mida con otra sensibilidad lo que está pasando, llegando a determinar, el día de mañana, que quizá la Alameda está todos los días con emergencia y San Antonio, no. Se pueden tomar medidas a corto o largo plazo en base a políticas públicas.

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