Cindy sherman

domingo, 15 enero 2017

A días de cumplir 63 años, le rendimos tributo a esta fotógrafa que desde mediados de los ’70 revolucionó la escena artística con autorretratos en los que, más que mostrarse a sí misma, develó estereotipos a través de verdaderas performances en solitario. Estas no son instantáneas narcisistas.

Por: Catalina Plaza S.

Cindy Sherman ha dedicado su vida a la fotografía, valiéndose de sí misma como modelo, aun cuando sus obras están lejos del autorretrato. El acierto de la artista estadounidense es justamente la creación de personajes y escenas que, si bien se ven lejos de la realidad, dan luces del comporta- miento de la sociedad y, sobre todo, del rol de la mujer. Aunque la estética de ciertas series que ha desarrollado durante su carrera chocan, su influencia es basta, tanto que la revista Time incluyó uno de sus trabajos en el ranking de las 100 fotos más influyentes de la historia. Se trata de “Untitled Film Still #21”, hecha en blanco y negro en 1978. Otro hito: “Sin título #96” se vendió en 3.9 millones de dólares en 2011.

La menor de cinco hermanos creció en Long Island, y es hija de una profesora y un ingeniero. Se vinculó con el arte cuando ingresó a estudiar a la Universidad de Buffalo. Al comienzo, se dedicó a la pintura, pero con el tiempo llegó la frustración. “Estaba meticulosamente copiando otro arte y entonces me di cuenta de que solo podía usar la cámara y desarrollar mis ideas con ella”, ha comentado Sherman respecto a sus inicios. Con la claridad de que la pintura estaba fuera de sus intereses, se dedicó a estudiar fotografía. Una vez terminados sus estudios, Nueva York y específicamente un loft en Fulton Street se transformaron en su centro de operaciones. Comenzaba así la etapa de los autorretratos conceptuales, conocidos como “Complete Untitled Film Stills” (1977-1980). En esta serie en blanco y negro, la fotógrafa se valió de distintos tipos de vestuario y utilería para crear imágenes en las que mostraba a estereotipos de la mujer en el cine y en la televisión de los años 50. Cindy se transformaba en prostituta, ama de casa, una mujer llena de tristeza… A mediados de los ’80, se inspira en los personajes de los cuentos de hadas, pero está lejos de capturar escenas bucólicas; por el contrario, se dedica a expresar impulsos extraños y hasta monstruosos, comienza entonces a usar prótesis y máscaras, elementos con los que amplía el espectro de sus posibilidades y que le permiten prácticamente “desaparecer” de las imágenes. En “History Portraits”, un tiempo después, puso el foco en personajes masculinos relevantes para la historia del arte. ¿Por qué este afán de adoptar nuevas personalidades? “Cuando era niña me encantaba disfrazarme y maquillarme”, cuenta la artista a So a Coppola en un reciente documental. “Tendía a lo grotesco. No pretendía ser la bailarina ni la novia o cualquiera de esas cosas que gustan a las niñas. Me convertía en la bruja fea o en una viejecita (…) Aparte de que siempre me han encantado las películas de terror. Comencé a pensar que había nuevos ricos que siempre querían tener encima del sofá aquello que estuviese de moda en ese momento. Quería hacer algo para desafiarlos”, explica Sherman. Otro de sus trabajos importantes se titula “Centerfolds”, serie en la que representa a las modelos que protagonizan las páginas de las revistas masculinas.

Con el tiempo, Sherman comienza a ser más explícita y descarnada, el grotesco maquillaje con que transforma el rostro femenino en uno similar al de un payaso espanta, pero hace directa alusión a cómo la feminidad se ha transformado y pretende hacer una venia a lo que los hombres consideran “atractivo”.

En pleno siglo XXI, Sherman utiliza las nuevas tecnologías a su favor y, por supuesto, se vale de ella para crear personajes. Si no usó modelos en el pasado, no significa que hoy no pueda “crearlos”, quizá su afán de trabajo en solitario le impidió buscar apoyo en terceros para sus creaciones. El mejor ejemplo se encuentra en sus “Society Portraits”, en los que los personajes no son reales; sin embargo, despiertan cierta familiaridad e invitan a reflexionar nuevamente sobre los estándares actuales de belleza y cómo esta está vinculada necesariamente a la juventud. “Más que adentrarse en la psicología interior, sus fotos tratan sobre la proyección de personajes y estereotipos que están firmemente arraigados en nuestro imaginario cultural”, afirmaba la curadora Ema Respini con motivo de la retrospectiva de Sherman en el MoMA el 2013. ¿Quién es Cindy Sherman? Algo de ella está en cada una de sus obras

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