CRÓNICAS ATEMPORALES: FRANCISCA ANINAT

viernes, 15 abril 2016

LA ARTISTA SE PREPARA PARA EL SHOW QUE PRESENTARÁ CON LA GALERÍA XS EN LA 25 VERSIÓN DE ARTEBA EN MAYO PRÓXIMO, CUANDO MOSTRARÁ TRES OBRAS RECIENTES QUE SE VINCULAN AL TIEMPO, LA ESPERA Y AL SURGIMIENTO DE COMUNIDADES FICTICIAS.

Por: Catalina Plaza S. / Fotos: Bárbara San Martín S.

La sala de espera del Hospital San Juan de Dios se transformó en el epicentro de la creación artística de Francisca Aninat. Entregando a los usuarios diversos materiales de uso cotidiano como clavos, tornillos, palos de fósforo, telas e hilo, los invitaba a crear algún objeto mientras esperaban ser atendidos. Muchas de estas creaciones serán ahora protagonistas de una de las instalaciones que la artista de la Universidad Católica y máster en Bellas Artes, en  Central Saint Martins College of Art and Design, en Londres, presentará en arteBA en un mes más. Se trata de un espacio de 42 metros cuadrados y que se subdivide en tres proyectos que se unen a través de conceptos como el tiempo, la espera, lo efímero y lo inconsciente-.En una primera instancia se encontrará una mesa con el resultado de lo que fue “8 Ejercicios para matar la espera”, el resultado de la investigación que Francisca realizó en las salas del Hospital San Juan de Dios. “Además, se expondrá una pintura que está hecha en base a otro tipo de espera, más bien de tránsito, basada en gran parte de la espera hospitalaria, donde le entrego a las personas una tinta invisible y les hago alguna pregunta que quizás los descoloca, como por ejemplo: ¿Puede dibujar un objeto de su casa? Se intervienen estas telas con las tintas y luego aparecen las imágenes, creando una suerte de gran mapa mental”, comenta Francisca. Para concluir, la tercera parte del proyecto tiene que ver con una serie de dibujos que fue hecha cuando Francisca fue a Puerto Rico por la Trienal Poli/Gráfica de San Juan el año pasado. La artista realizó un workshop con mujeres que trabajaban principalmente con personas con discapacidad y entonces la idea era, al igual que en las dos instancias anteriores, “inventar una nueva manera de escribir a través del objeto y de la huella”, explica la artista. “Ahí les propuse hacer estos dibujos bajo el título: ‘Dibujando sin mirar’. Ahí apelo al reflejo especular y a cómo uno se puede conocer por medio de los otros”.

Para Aninat, que ha expuesto en Cuba, Bolivia y en el Museo Nacional de Bellas Artes, todo el stand apunta, por lo tanto, a dar visualidad a instancias temporales y a los procesos inconscientes que surgen de estas y cómo se pueden revelar mediante una escritura, que tiene mucho que ver con la escritura automática.

“Quien pasa por una feria, lo hace rápido; por eso me interesaba hacer tres obras grandes, porque, de alguna manera, voy a apelar a un tiempo distinto, a una cierta detención”, comenta.

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–¿Crees que hoy es fundamental que los artistas internacionalicen sus carreras?

–Sí, totalmente. El trabajo que yo hago apunta un poco a eso, el tipo de obra a veces está sujeta a una investigación, a espacios más bien institucionales; entonces, se gana mucho si se muestra fuera de Chile y entra a otro tipo de circuitos. En el caso de una feria como arteBA se llega a una gran cantidad de gente en muy pocos días y eso es muy bueno.

–¿Cuándo y por qué nació tu inquietud de trabajar con el concepto del tiempo?

–Desde que soy artista que estoy trabajando la idea del tiempo. Siento que hoy día vivimos un tiempo tan acelerado, que se genera un abismo, una sensación de no poder dominar el futuro. En el Hospital San Juan de Dios trabajo con personas que están en esperas largas de tres a cuatro horas para ser atendidas y se forman comunidades ficticias entre personas que no se conocen y que terminan generando lazos efímeros. Al crear objetos en salas de espera, estos se articulan como un nuevo lenguaje, parecen revelar aquellos estados mentales de comunicación.

–Tras todos estos trabajos, ¿qué puedes decir respecto a lo que sucede con este tipo de comunidades?

–Yo no espero llegar a una ‘conclusión’ propiamente tal; para mí, los experimentos visuales tienen que ver con inventar nuevas maneras de escritura. En las salas de espera pocas veces hablo con las personas al llegar al hospital, siempre hay un silencio y el objeto pasa a ser una suerte de palabra, de contención de diálogo. Por otro lado, en “10 relatos bajo la cordillera” trabajé con inmigrantes. En general, trabajo con espacios de comunidad que son algo invisibles. Lo que me interesa es darles visibilidad sin que pierdan el anonimato.

–¿Por qué decidiste trabajar en el Hospital San Juan de Dios en particular?

–Cuando Gonzalo Pedraza fue curador de Matucana 100 invitó a tres artistas a trabajar con alguna comunidad de Quinta Normal. Yo ya había estado en ese hospital, porque me había interesado la remodelación que había experimentado, desde el punto de vista de la arquitectura. Entré por una motivación plástica de inquietud, luego recibí la invitación de Gonzalo y tuve una muy buena acogida y ahora estoy trabajando con un Fondart para una intervención grande en el mismo hospital en el patio de luz.

–¿Cómo esperas que el espectador de arteBA interactúe con las obras?

–Es interesante para mí mostrar una pintura que refleje un cierto tránsito, una comunidad que tiene una historia local. Cuando hablamos del tiempo, yo apunto a un tiempo de tensión, donde son diferentes flujos temporales que se unen en una misma obra. Pese a que uno construyó todo un relato y una forma de hacer, me interesa que el espectador entre a la obra desde una plasticidad, me gusta que no sea puramente conceptual. Siento que mi trabajo muestra señales de que hay algo más.

Cifo

FOTO: JORGE LOSSE

FOTO: JORGE LOSSE

FOTO: JORGE LOSSE

FOTO: CORTESÍA GALERÍA PROYECTOS MONCLOVA

FOTO: CORTESÍA GALERÍA PROYECTOS MONCLOVA

FOTO: NICOLÁS RUPCICH

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