Fuera y dentro del “Salone”: Milán 2018

viernes, 18 mayo 2018

VITRINAS, PALACIOS, GALERÍAS, TODO SE VISTE DE DISEÑO EN ESTA CIUDAD ITALIANA DONDE CADA AÑO SE CELEBRAN LOS MÁS IMPORTANTES LANZAMIENTOS DE LA INDUSTRIA Y DONDE SE ESPERAN CON ANSIAS LAS NUEVAS “TENDENCIAS”.

Por: Catalina Plaza S.

Como cada año, Milán vive durante abril una semana de efervescencia en la que el diseño se convierte en el tema obligado, tanto dentro, como fuera del Salón del Mueble. El diseño está en las calles, en las vitrinas, en los antiguos palacios, en los espacios expositivos, en las galerías. Con más o menos sofisticación, el diseño se aparece en cada rincón. El esfuerzo por impactar es tal que no es difícil confundirse, menos abrumarse por la cantidad de lanzamientos que busca innovar a cualquier costo. “Casas” emprendió un recorrido por diversos puntos de la ciudad o FuoriSalone, como se le conoce, recolectando las principales sensaciones e imágenes de esta Semana del Diseño 2018 y, por supuesto, por algunos de los stands de los más de mil 800 expositores que se dieron cita en el complejo de Rho/Pero a las afueras de Milán. En su 57ª versión, se subdividió entre el Salón Internacional del Mueble, el Salón Internacional del Artículo Complementario para la Decoración, EuroCucina, el Salón Internacional del Baño y el Salón Satélite, que reúne a los diseñadores menores de 35 años. ¿Verlo todo? Imposible. ¿Definir tendencias? Una utopía. El diseño es un fenómeno social y global que dejó de ser territorio exclusivo de diseñadores y arquitectos y, por lo mismo, la oferta es tan amplia que se requerirían varias semanas para hacerse una idea “objetiva” del escenario. Este año, con casi medio millón de visitantes, 434.509 procedentes de 188 países para ser exactos, pabellones atestados, eternas filas para entrar a ver las nuevas colecciones de ciertas marcas, el Salón del Mueble demostró que sigue siendo un encuentro obligado para la industria. En este recorrido, lo que queda claro es que hay para todos los gustos, claro está; eso sí, los sofás modulares y los conjuntos de mesas que reemplazan a la tradicional de “centro” llegaron para quedarse. Lo mismo el mármol y la madera, que se imponen en delgadas cubiertas de mesas de comedor. Si de alfombras y luminarias se trata, la sutileza marca tendencia. Los muebles tipo “gabinete” se aparecen con frecuencia y los juegos de materialidades, colores y formas, los transforman en un complemento que le da vida a los estares. En cuanto a color, el verde se apodera de varios espacios y las gamas cercanas al turquesa se repiten a cada paso, aunque también se repiten colecciones donde se juega con un solo color en distintas gamas, estos no se muestran vibrantes, sino algo más “sucios”. Algo así como colores que se “decoloran”. Respecto a las formas propiamente tales, hay que tener en cuenta que vivimos en un mundo globalizado y los diseñadores viajan virtual y físicamente a diario, así que las influencias se cruzan y repiten. Hablar hoy del diseño “italiano”, versus el “danés”, por poner un ejemplo, parece un despropósito. Sí queda claro que quienes echan mano a ciertas tradiciones artesanales o al arraigo cultural tienen el sello de la originalidad ganado.

Todo esto hasta que se llega al Salón Satélite, una especie de respiro en la vorágine de enormes stands donde los recursos no se escatiman. Con espacios más pequeños y bastante menos pretenciosos, los jóvenes muestran sus productos, están ahí, conversan con el público, buscan nuevas oportunidades y claramente apuestan por el “menos es más” en términos de presentación. Este año, el pabellón se centró en el “Sur del Mundo”, gracias a la exposición Africa & Latin America Rising Design/Design Emergente. Independientemente de cualquier tema central, se veían diseños muy depurados, que apuestan realmente por nuevos materiales y que juegan con el humor de una manera más fresca y, como es lógico, más “joven”.

Lanzamientos imperdibles

Aunque las postales típicas de la ciudad siguen siendo la catedral gótica, la imponente Galleria Vittorio Emanuele II y el Teatro alla Scala, lo cierto es que Milán cuenta con nuevos hitos arquitectónicos y barrios que han revitalizado la escena del diseño. Son justamente puntos de la ciudad que también viven una importante explosión durante los días que dura el Salón del Mueble. Al igual que lo que sucede con la feria, la oferta de lanzamientos y eventos es enorme en Ventura Lambrate, la zona industrial alrededor de Via Tortona al sur de Milán, y en Brera, un nuevo punto de referencia en diseño, moda y arte.

Uno de los eventos más comentados de este 2018 fue el lanzamiento de Hermès en el Museo della Permanente, una instalación impresionante que fue diseñada por Charlotte Macaux Perelman, directora creativa adjunta de Hermès Maison junto a Alexis Fabry. La puesta en escena constó de siete “casas” de diferentes colores. En cada espacio, un juego de tamaños y formas, para mostrar distintas familias de objetos, como pequeños muebles, jarrones, porcelana, bandejas, accesorios de cuero, juegos, cajas lacadas, papel tapiz o telas. Otro espacio que se vistió de diseño fue el Palacio Clerici, donde la marca danesa HAY, junto a Sonos y WeWork, montaron una muestra que presentó su visión sobre el futuro del diseño y los espacios de vida. Pasado y presente, en una exhibición que buscaba hablar del futuro a través de múltiples productos nuevos de Ronan y Erwan Bouroullec, Stefan Diez, GamFratesi, Shane Schneck. El marco arquitectónico de la exhibición se creó utilizando los nuevos materiales y accesorios de New Order 2.0.
Siguiendo con el recorrido, en el número 10 de Via Palermo, en un antiguo gimnasio conocido como “La Pelota”, la marca suiza-alemana Vitra instaló Typecasting, una muestra de objetos icónicos, prototipos y diseños que nunca llegaron a la producción. Destacaron en la muestra, comisionada por el diseñador austriaco Robert Stadler, una serie de prototipos de “sofás comunitarios” diseñados por Ronan y Erwan Bouroullec, Konstantin Grcic, Edward Barber y Jay Osgerby, Robert Stadler, y Commonplace Studio. En otras categorías de la instalación se exhibieron los nuevos diseños de Hella Jongerius, Front y Maria Jeglinska.

Para terminar, una parada obligada en el showroom de Artemide. En su vitrina, el lanzamiento de “O”, luminaria diseñada por la oficina de arquitectura chilena Elemental, liderada por el Premio Pritzker Alejandro Aravena. “O” nació tras la reflexión en torno a las ciudades modernas y en cómo estas han hecho que la oscuridad “desaparezca”, transformándose en un fenómeno que puede llegar a afectar a la vida natural, tanto animal como vegetal de ciertos espacios que se insertan en la urbe. “O” es un intento de conciliar las necesidades del entorno natural y el urbano. De esta forma, las luces vienen con sensores de movimiento incorporados que se encienden/apagan automáticamente durante la oscuridad para que se pueda preservar la vida nocturna.

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