EN VITACURA AMOR NÓRDICO

viernes, 12 agosto 2016

El dueño de este departamento tiene un claro gusto  por las líneas simples y puras. Fue en un viaje al Báltico que descubrió que se sentía identificado con el diseño de esa parte del mundo. Por eso cuando compró este lugar, no dudó ni un minuto en decorarlo bajo las premisas del norte.

Por: María José Mora D./ Producción: Daniela Picasso / Fotos: Matías Bonizzoni S.

Varios meses se demoró el dueño de este departamento en encontrarlo, la misión no era fácil, ya que el hombre que lo habita tiene gustos bastante exigentes y claros. Es así como su lista de requerimientos se centraba en tres ejes principales. El más importante era el sector, el departamento debía estar en el cuadrante que va de la rotonda Pérez Zujovic a Vespucio, luego buscaba un último piso que tuviera una vista lo más despejada posible y una gran terraza, para así poder hacer almuerzos y asados en verano. En resumen, se buscaba una verdadera joya. Para suerte del propietario, después de un tiempo logró encontrar el lugar de sus sueños. Este era casi nuevo y estaba en perfectas condiciones. Es más, el dueño anterior había puesto a todo el departamento piso de madera, lo que le dio un up grade. El lugar solo necesitó pequeños cambios, salvo el área de la cocina. “Quisimos integrarla al living-comedor por eso junto a Denise Puffe –quien fue la encargada de rearmar la cocina y los clósets–, decidimos botar la pared que la separaba del resto del departamento y, al mismo tiempo, pulir el pilar del centro para poder pintarlo negro y ponerle una piedra pizarra para dejar recados, etc.”, cuenta el propietario. Al mismo tiempo decidieron cambiar todos los muebles de la cocina por unos blancos y también proyectar los mismos muebles y la misma encimera de granito hacia el lavadero, lo que le brinda continuidad y elegancia al espacio.

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Este lugar destaca por las lámparas industriales holandesas que le dan un toque divertido y más rudo al espacio, el que se suaviza con los pisos de madera de Muebles Sur, las preciosas sillas Valdés que se encuentran en el comedor y un gran cuadro de la artista Amalia Valdés.

En el living, que está integrado a los espacios antes mencionados, destacan varios objetos de diseño, como las sillas de Matías Ruiz, ya que para el propietario algo muy importante era priorizar el diseño chileno y los objetos originales, él no quería copias. La lámpara Tizio, comprada en Interdesing, nos sorprende gratamente, sobre todo porque se encuentra sobre otro gran diseño: la línea de mesas Los Andes de la chilena Ignacia Murtagh. “La idea no era seguir una línea totalmente nórdica en decoración. Junto a Alfonso Lacámara y Claudia Manuschevich, dueños de la oficina The Project, pensamos que era interesante dejar algunos flancos abiertos y meter harta madera y también diseño nacional, manteniendo una mezcla de estilos, pero siempre con líneas puras y usando como paleta de colores los tonos blancos, negros y grises”, explica el dueño de casa.

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El living es un lugar que el propietario usa mucho junto a amigos y familia, y está muy bien pensado, ya que, a pesar de tener un buen porte, no se ve lleno de adornos, estos se concentran en una repisa hecha a medida por Prisma Diseño, quienes la diseñaron en fierro y madera de coigüe, respondiendo a los gustos y necesidades del propietario.

Además de todos estos elementos, una de las cosas que más gusta de este espacio es la vista en casi 180 grados que posee. A través del living se accede a una gran terraza de 100 metros cuadrados, la que está amoblada principalmente con elementos en maderas nobles que fueron diseñados por Kika Pereira y María José García-Huidobro, los que conviven muy bien con el jardín que se proyectó para poder armar algo acogedor y que entregará privacidad y, al mismo tiempo no quitará la vista. “El jardín lo hizo la paisajista Bernardita de Corral, una gran amiga mía, que me ayudó en la elección de las plantas, maceteros y el riego. Ella priorizó árboles decorativos como olivos, limones, etcétera, los que dan colorido y son bastante resistentes a los cambios de temperatura”, cuenta el propietario.

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Finalmente, no podemos dejar de mencionar el amor por el arte que se respira en el departamento gracias a varias obras, entre ellas un grabado de Matilde Pérez, que se encuentra en el hall de entrada y que le da un toque de color al lugar, y también en la pieza principal vemos a modo de respaldo dos grandes óleos de Samy Benmayor, los que se roban la película dentro de ese espacio.

Es así como en este departamento podemos ver que lo nórdico termina fusionándose con el diseño nacional, creando un espacio casi perfecto.

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