DISEÑO SOBRE RUEDAS

miércoles, 4 febrero 2015

2Por: Cristián Preece  (twitter: @cristianpreece)

Lo había visto antes un par de veces por la calle. Me había llamado la atención por su diseño. “Un revival de un clásico”, pensé. Después lo conocí en una compra-venta de autos y me siguió gustando. Por eso cuando me llamaron para preguntarme si quería probarlo ¡fue un gustazo! Me lo dejaron en mi casa un día. Me mandó un WhatsApp mi mujer, con selfie incluida, revolucionada con que había un auto precioso en el estacionamiento de la casa. A lo mejor pensó que era un regalo para ella. “Es un préstamo por el weekend”, le escribí. Cuando volví de la oficina estaba ahí, un exquisito Fiat 500C rojo. ¡Lo más ondero que hay!

No alcancé a entrar a la casa y me quise subir rápidamente (si hay una cosa me que me caracteriza es lo intenso, apasionado y sobre todo ansioso). Adentro es toda una experiencia. El tablero es del color del auto, en este caso un rojo intenso, con mucha personalidad y protagonismo. Con mucha curva, casi sin líneas rectas al igual que el diseño exterior del auto. En los asientos delanteros está estampado el 500C como también –en letras plateadas– en un costado del tablero. Lindo detalle. Así todo va conversando y generando un total lúdico y armónico. Me encanta que no pretenda ser más de lo que es. A mi juicio un auto sencillo, pero con mucho, mucho estilo. Cada detalle va sumando, como la tipografía de los números del velocímetro que aportan ese aire deportivo al interior.
“Es bien chico”, pensé. Pero analizándolo con más detención, me sorprendí. Eché arriba a toda la familia y salí con mi señora y mis hijos (los dos en silla de niños) y cabíamos perfecto. El paseo fue por las calles cerca de mi casa. Eran como las 7 pm y la tarde estaba exquisita, especial para apretar el botón y abrir eléctricamente la capota. El wow fue coreado por todos. ¡Total! El detalle de cómo queda recogida la lona del techo es precioso. Quizás, desde mi parecer, uno de los estéticamente más lindos que tiene el auto. El perfil del 500C con la capota recogida es como para ganar el Miss Universo sí o sí. Para qué contar los felices que estaban los niños adentro del auto. “Papá quiero ir al jardín en el auto rojo”. “Papá vamos al supermercado en el auto rojo”. “Papá sácale el techo al auto rojo”. Impactante cómo les gustó el chiche tanto como a mí. La maleta también me sorprendió por su capacidad. Es bien profunda y cabe mucho más de lo que se puede pensar. Se las trae este 500C. Otro detalle que me llamó la atención y que hace que conducirlo sea muy cómodo y ergonómico, es la posición de la palanca de cambio, a una altura óptima y muy fácil de usar. Buen punto.
Pero nada de esto supera a la experiencia general de moverse por la ciudad en él. Me sentí cual famoso por la calle. Muchas veces me he sorprendido a mí mismo en una luz roja mirando e imaginando la sensación de la gente adentro de un auto convertible. Y esta vez era a mí a quien miraban. Andar por las calles sin techo en el auto es una de las mejores experiencias que he tenido desde que tengo carnet de manejar. En serio. ¡Qué cosa más rica! Sobre todo en esta época del año andar liviano, suelto, sentir el viento acompañado de buena música y llegar a disfrutar manejando. Dejan de importar los tacos, las bocinas, el calor, el barsa que no te deja pasar, etcétera. Desde adentro del cabrio es todo un mundo paralelo espectacular. Pensaba que andar a mayor velocidad sería desagradable por la cantidad de viento. Pero me sorprendí. Con el techo abierto y los vidrios arriba no entra ese viento desagradable que imaginé, y la sensación de avanzar rápido por la carretera es de otro planeta.
Otro punto buenísimo es que por el tamaño tiene esa condición de citycar perfecto. Estoy acostumbrado a manejar un jeep más grande. Por lo que cada vez que tengo que estacionarme o maniobrar es todo un tema. Me encantó lo fácil de moverlo y encontrar estacionamientos. Es brutal la diferencia. Cabe en todas partes. Nada más desagradable que tratar de entrar en un espacio chico. Para adelante, para atrás, para adelante, para atrás. Con el 500C me estacioné como si nada en casi todas partes. Qué agradable.
A decir verdad y en palabras comunes, es bien rico el autito. La próxima vez que estén pensando en cambiar su auto, o si tienen la posibilidad de tener uno extra, éste es sin duda una opción y no se van a arrepentir. Se los digo por experiencia propia. ¡Hasta el próximo número!

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