Dorothée Meilichzon, todo el garbo francés

viernes, 7 abril 2017

Actualmente, es una de las diseñadoras de interiores más trendys de París, lo que se vio confirmado el 2015 al ser nombrada como la Diseñadora del Año por la prestigiosa feria Maison & Objects. Sus audaces mezclas la han hecho transformarse en una de las favoritas para diseñar hoteles y restaurantes, los que no tardan en ponerse de moda.

Por: María José Mora / Fotos: Cortesía Dorothée Meilichzon

Diseñadora industrial de profesión, Dorothée Meilichzon ha logrado destacar en un ambiente tan competitivo como el francés. A los 27 años, en 2009, logró abrir su propio estudio, Chzon (chzon.com), y desde ese instante ha logrado forjar un camino lleno de éxito y buen gusto. Gusto que heredó de su madre, quien le presentó a la famosa decoradora y anticuaria Madeleine Castaing, figura que le sirve de inspiración hasta el día de hoy. También de su madre aprendió la importancia de las texturas, las mezclas y la simetría. Cuando cumplió 13 años tuvo la certeza de que el diseño era su camino. “Hasta esa edad quería ser inventora, pero descubrí que ser diseñadora me permitiría trabajar en el aspecto y en la funcionalidad de los objetos”, explica.

Para lograrlo estudió diseño industrial en el Strate Collége de Sévres y luego se especializó en diseño de juguetes en la Rhode Island School of Desing de Estados Unidos. “Creo que lo grandioso del diseño es que cubre muchas cosas:diseño gráfico, de interiores, de productos,¡cualquier cosa! Por lo que hay mucho por aprender. Estudiar diseño industrial fue increíble, aprendí como crear un concepto, entender quiénes eran los consumidores, encontrar la pregunta perfecta para dar una buena respuesta, por lo que haberlo aprendido en profundidad ha sido muy útil en mi trabajo actual, ya que me ha permitido crear espacios con sentido”, cuenta Dorothée.

Por más de seis años, Meilichzon trabajó en diversos estudios de diseño, pero siempre estuvo consciente de que seguiría su propio rumbo, “sabía que un día tendría mi estudio. Mis abuelos fueron emprendedores, supongo que lo llevo en la sangre”, agrega. Y así fue. Hoy ella y su estudio Chzon, son referentes en decoración a nivel mundial, por lo que su firma se encuentra en ciudades como Nueva York, Londres, Ibiza y París. Hoteles boutique, restaurantes y clubes de moda llevan su sello: una apuesta por el eclecticismo, la huida del minimalismo y el look total, pero con un cuidado extremo del detalle, las referencias y un gusto especial por los toques vintage y las combinaciones de estampados. Es por ese “toque especial” que Maison&Object Paris la reconoció como Diseñadora del Año 2015, ahí dijo que le interesa trabajar tanto como sea posible con artesanos, tapiceros y carpinteros para construir piezas únicas, poniendo en valor la manualidad, para crear un entorno único y eterno. Y es que Dorothée siempre anda descubriendo nombres, direcciones, tesoros ocultos en ferias de las pulgas y anticuarios. “Me paso el tiempo buscando ideas y piezas. Hasta que siento un flechazo con algo, y ahí empieza la historia que quiero contar. Me gustan los objetos que transmiten una sensación atemporal, pero, a la vez, se muestran muy actuales”, subraya.

Cuando un proyecto cae en sus manos, desarrolla una idea completa, que no conoce las fronteras entre identidad gráfica y diseño de interiores. Sus trabajos tienen una narrativa propia. “Como soy diseñadora industrial, he aprendido diseño gráfico e interiorismo por mi cuenta, ¡nunca me pondré límites! Creo que el diseño tiene que hacerse global”, sostiene. Partidaria de que la gente participe de los espacios, que los complete, siempre mantiene una relación muy cercana con sus clientes. “Tenemos que ofrecer la mejor experiencia, de la forma más coherentemente posible al público. Mi máxima es el aprendizaje continuo. Me gusta hablar con el cliente que se acerca a nosotros, que nos explique el tipo de consumidor que espera, qué comida y qué bebidas va a servir”, explica la diseñadora. De ese diálogo constante han surgido imperdibles parisinos como los restaurantes Beef Club –en una antigua carnicería de Les Halles– o Mojo, un local que vende ensaladas y sándwiches, en el que incluso diseñó el packaging de la comida para llevar. También clásicos renovados, como el Mathis de la rue de Ponthieu, en los Campos Elíseos, y nuevos como Nolita, en Nueva York, o el bar Joyeux Bordel, en Londres. Para diseñar siempre parte del mismo lugar, empaparse del pasado del lugar. “Estudio a fondo los detalles arquitectónicos y la historia del edificio, su forma, la calle donde se encuentra. Mis proyectos tienen la necesidad de encajar en su barrio”, explica.

–¿Qué significa el diseño para ti?
–Diseño significa funcionalidad más estética. Para mí, el diseño lo es todo; es mi pasión, hobby y trabajo.

–¿Por qué elegiste especializarte en restaurantes, bares y hoteles? ¿Has pensado en experimentar en otros ámbitos?
–Adoro el mundo del servicio desde que soy muy joven. He tenido la oportunidad de salir y viajar mucho, por lo que soy feliz creando espacios que la gente disfrute, aunque sea por un rato. Esos espacios son muy entretenidos para diseñar, ya que en general son más libres, no hay mucha presión sobre ellos. Por ahora estoy enfocada en hacer algunas instalaciones y tiendas, pero quién sabe si en el futuro hacemos cosas diferentes.

–¿En qué te inspiras al momento de enfrentar un nuevo proyecto?
–La ciudad, las calles, los edificios en sí, la historia del barrio, la forma del espacio, la cocina que se va a servir, mi cliente… ¡Cualquier cosa! La idea es empezar a crear desde el espacio y no partir con ideas preconcebidas, ser más espontánea.

–¿Qué crees que te hizo destacar como diseñadora en un ambiente tan competitivo como el francés?
–Trabajé como diseñadora global para dos importantes compañías antes de abrir la mía en 2009. Aterricé en un momento en que los restaurantes eran diseñados por grandes nombres o, de lo contrario,por nadie. Nosotros éramos jóvenes emprendedores, intentando ser diferentes, intentando crear ambientes acogedores… En el fondo, queríamos hacer un diseño asequible. Estábamos muy enfoca- dos en la experiencia que viviría el consumidor, y eso funcionó.

–¿Cuáles crees que son las diferencias entre un buen diseñador y uno mediocre?
–Como todo, la mayor diferencia es si trabajas duro o no. Toma mucho trabajo ser un buen diseñador, pero también tener una sensibilidad especial es primordial, tenemos que dejar parte de nosotros en cada proyecto.

–¿A qué diseñadores admiras?
–¡Uf! A muchos: Oscar Niemeyer, India Mahdavi, Carlo Molino, Fornasetti, Jaime Hayon, Joseph Dirand, Charles and Ray Eames, Dorothy Draper, entre muchos más.

–¿Qué proyectos se vienen para este 2017?
–Dos hoteles que abrirán en la temporada primavera-verano. The Henrietta, ubicado en Covent Garden en Londres, y The Grand Boulevard Hotel, en París.

–¿Cuáles son las tendencias en diseño que vienen para este 2017?
–¡Los colores oscuros deberían regresar! He empezado a sentirme un poco agotada del combo todo blanco, madera, plantas.

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