El cuerpo que me lleva

martes, 25 marzo 2014

PRINCIPAL-INTERNACIONALHasta el 18 de mayo se exhibirá en el Guggenheim de Bilbao la obra de Ernesto Neto (1964), uno de los artistas más importantes y destacados de Brasil. Aún cuando Neto se define como escultor, sus obras de gran escala pasan a ser una gran instalación performática. Realizadas para ser habitadas y transitadas, el espectador las tiene que recorrer, encontrando diversas espacialidades y experiencias. Son obras para ser sentidas y vividas. Esta interacción genera nuevas realidades, de ahí el nombre que lleva la exposición: “El cuerpo que me lleva”.

Neto juega con la gravedad y la elasticidad de los materiales para lograr nuevos paisajes. Investiga también los aspectos más comunes de las relaciones humanas, poniendo sobre la mesa la corporalidad y la espacialidad para lograr una reflexión más profunda del movimiento y lenguaje. Además de lo visual, el artista incorpora en la experiencia al resto de los sentidos, transformando el recorrido en un gran acontecimiento sensorial.

La exposición se inicia en el atrio del museo con una gran obra suspendida del techo y luego continúa en las ocho salas del segundo piso. En cada una de ellas se sumerge al público en un juego de estímulos y sugerencias visuales, táctiles y olfativas.

Bajo la obra principal del atrio, que cuelga desde 55 metros, “El cuerpo que cae”, se encuentra la instalación “Mirando al cielo”, que consta de una gran cantidad de hamacas móviles que permite al espectador relajarse y comenzar a observar tanto la arquitectura del museo, como la gran instalación que cuelga sobre ellos. Estas hamacas móviles tienen binoculares para observar con más detalle el cielo y tienen anexadas compartimientos con especias, lo que hace que desde un comienzo la muestra sea una experiencia para los sentidos.

Con una selección de 50 obras, que incluye trabajos inéditos realizados in situ especialmente para el museo. Esta es la retrospectiva más importante que se ha hecho del artista. La muestra, además, logra fusionar la arquitectura del museo con su obra, abordando el cuerpo indirectamente desde su dimensión sensorial, otorgándole a la mente la importancia física como un miembro más en la corporalidad, dándole al cuerpo en sí un carácter de mediador entre lo exterior e interior.

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