EL HOTEL

viernes, 14 noviembre 2014

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Por: Cristián Peece (twitter: @cpreece_)

Para mí, el viaje es la mejor instancia de aprendizaje que pueda existir. Todas las experiencias vividas en este tipo de situaciones son únicas y partes de una base de datos enorme que se va acumulando en la mochila de la vida. Todos estos datos sirven de referentes e inspiración en cada paso y para cada nuevo proyecto.

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Un ítem importantísimo para mí es el hotel. Me encanta probar buenos, pero también variados tipos de hoteles. Cada vez que llego a uno me fijo en cada detalle, desde la manilla de la puerta hasta la experiencia intangible del servicio. La vinculación del edificio con el lugar, los colores, los materiales, las texturas, todo es una sumatoria de códigos que va conformando un relato total. Y cuando este relato me deja sorprendido, con la cabeza al borde de explotar de ideas y con unas insaciables ganas de volver, es que a mi juicio es un buen hotel. No basta sólo con una arquitectura alucinante, si la carta de menú del restaurante está impresa en papel de impresora común, o si la decoración del lobby no invita a quedarse, o si la temperatura del agua de la ducha no alcanza su pick. Aunque debo confesar que me ha pasado que el lugar emplazado es tan potente, que hasta esas desagradables pelotitas de las sábanas de un hotel “ahí no mas” dejan de importarme. Me pasó esto último en Barra Grande, Ilhéus, Brasil. Después de llevar varios días recorriendo la magia de estas playas, junto a grupo de amigos llegamos –luego de un ferri, taxi, bus, pick up de camioneta, lancha y Buggie (y no estoy exagerando)– a un lugar paradisiaco, sin ningún turista, a la orilla de la playa. La infraestructura de la posada no era nada más que un par de cabañitas de madera en donde se colaba el tibio aire de la noche tropical. No había autos, todo era walking distance. Me acuerdo que una noche nos contaron que había un ciclo de cine en un restaurante, a un par de minutos de la posada. Partimos caminando, con polera, short y sin zapatos, entre la selva acompañados del ensordecedor croar de las ranas. Llegamos a un lugar top one de Pinterest. Iluminado con una tenue luz, lleno de cojines y mesitas bajas al exterior donde comías unos platos únicos. Una gran pantalla donde se proyectaba la peli completaba el spot. ¡Mejor panorama ever!
Otro hotel, nada que ver al anterior, que me dejó impresionado por la experiencia fue el Bvlgari en Milán. De verdad que me sentí cual estilo de vida de famosos. Imposible no sorprenderse con los Maserati y Lamborghini estacionados en la entrada o con la paz que sentí en el spa. Acá la iluminación, los colores, el mobiliario y, por supuesto, la excelencia en el servicio, son otra sumatoria de elementos que conforman un relato consistente. Me acuerdo hasta del olor en los pasillos del hotel y del brillo de la luz que entraba a través de los ventanales con una vista espléndida a los jardines. Fuera de serie.
Estuve hace dos meses en Europa por trabajo. Me convidaron de un día para otro a Brujas, Bélgica. Había estado antes en ese lugar que tiene una magia especial y una onda medieval cargada en cada rincón del casco histórico de la ciudad. Por supuesto que de chico me había quedado en un hostal con pieza y baño compartido, que ya era impresionante por la carga emocional que significa el emplazamiento. Pero esta vez fue diferente. Alojé en el Dukes Palace. Un antiguo castillo refaccionado convertido en un hotel. Me sentí un rey medieval en todo su esplendor. Los que me siguen en Twitter e Instagram podrán a ver visto las fotos que subí del hotel. Lo bonito es que conservaron mucho del carácter del castillo. Desde luego la fachada. Pero el interior también tiene ese aire majestuoso. Eso lo hace aun más impactante. Lo que me gusta de este tipo de intervenciones es que se conectan con tus emociones a través de un ambiente y te trasladan. A mi juicio es muy potente cuando un lugar te traslada a sentir que estás en otra época, en otra vida. Algo similar me pasó en el Hotel American Club, en el pueblo de Kohler, a un par de horas de Chicago. El único hotel 5 diamantes (ojo no estrellas) en que he estado. Llegamos tarde al hotel, cansados de un intenso viaje. Era diciembre, pleno invierno. Nieve y todos los árboles prendidos con lucecitas blancas acompañaban el entorno. Dos botones vestidos con frac abrieron las puertas como una suerte de umbral de máquina del tiempo. Adentro se respira el lujo de hace cien años. Los muros enchapados en madera, chimenea prendida, el sonido del crujir de la madera en cada paso. Un piano de cola negro tocado por un señor de sombrero de copa. Todo lo que les pueda contar es poco. Todas las piezas son diferentes, cada baño con una identidad propia. Realmente éste es un hotel cuya infraestructura, servicio y entorno son merecedores de su categoría. Todos los años tratamos con mi mujer de arrancarnos un par de días a Puerto Varas. A los que no han ido les digo que es una ciudad demasiado entretenida para escaparse. Ricos restaurantes y buenos hoteles. Siempre nos quedamos en uno diferente. La última vez alojamos en el Patagónico y me encantó. No sé si fue porque había poca gente, el día perfecto y la vista espléndida, pero la sumatoria de factores terminó por conquistarme. Rescato el lobby del hotel, con unos géneros tipo cortinas que separan ambientes, unos sofás que te tragan y un silencio tranquilizador alucinante. El color de la madera más la textura de los linos y el nivel de la iluminación hacen de los espacios comunes del hotel espacios ricos para estar invitando al quedarse. Podría completar la revista contando experiencias de viajes y opiniones de hoteles. Puede que dedique más adelante otra columna hotel 2.0. Creo, además, que faltan muchos todavía por conocer. Lo que me gusta, es que con mi familia compartimos esa inquietud de recorrer y experimentar nuevos lugares a través del viaje. La próxima vez que estén en algún hotel, hostal, cabañas o cualquiera situación de alojamiento, consideren todos los factores antes de determinar si es bueno o malo. A ver si me llegan recomendaciones. ¡Hasta el próximo número!

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