El nuevo “MADE IN CHINA”

martes, 29 abril 2014

El boom de la construcción del país asiático ha hecho emerger nuevos estudios de arquitectura y diseño, cuyo trabajo ha traspasado las fronteras de su continente. Uno de los más destacados es el que conforman Lyndon Neri y Rossana Hu.

Por: Horacio Fernández del Castillo /Fotos: Cortesía de Neri & Hu.
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La pareja formada por Lyndon Neri y Rossana Hu lidera el movimiento de jóvenes arquitectos chinos que está abriéndose paso con fuerza en su país. Educados en el extranjero (Berkeley, Harvard y Princeton) y con una década de desempeño profesional en Estados Unidos junto al célebre Michael Graves, su vuelta a China ha coincidido con la época de mayor desarrollo económico del país, una vorágine que está cambiando a marchas forzadas la cara de las ciudades chinas.
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En medio de todo este torbellino, destaca el trabajo de estos arquitectos, que abogan por una nueva definición del diseño “made in China”, más en sintonía con la esencia espacial y material de una cultura propia –la china–, que buscan reinterpretar en cada una de sus obras. Ambos decidieron instalarse en Shanghai, el principal centro económico del país, por ser la ciudad más propensa a cambios y nuevas dinámicas. “Esto es lo que redunda en beneficio de los arquitectos y diseñadores, que absorbemos, analizamos y criticamos (en definitiva, aprendemos) a una velocidad mucho más alta, algo que luego se ve reflejado en lo que hacemos”, afirman los arquitectos en una entrevista realizada a través de correo electrónico.
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Su trabajo se mueve en la frontera entre tradiciones arquitectónicas contrapuestas –entre el este y el oeste, el modernismo y el regionalismo– que ellos trabajan para conciliar mediante una serena revisión de los conceptos que las soportan. Con multitud de premios nacionales e internacionales, la obra de Neri & Hu evidencia un interés experimental por el diseño, independientemente de la escala. Entre sus mejores obras, encontramos magníficos edificios como The Waterhouse, un hotel que aprovecha unos antiguos barracones militares; el showroom de la marca española Camper en Shanghai, una coqueta tienda inserta en una antigua casa tradicional y su serie de mobiliario inspirado en la artesanía tradicional china, con un nuevo enfoque basado en una recuperación del respeto por la materia prima y el trabajo lento del artesano. Nada se les resiste.

Estudiar en escuelas occidentales forjó su particular manera de ver la arquitectura y el proceso de diseño, basados en conceptos o ideas principales que, mediante la investigación y la experimentación, deben pulirse hasta dar con la solución final. “Los elementos necesarios para cualquier diseño no son algo que se pueda mezclar con una fórmula matemática para obtener resultados; es un proceso mucho más artístico y difícil de definir”, explican los arquitectos. “Todo con lo que experimentamos se incorpora a lo que somos, nutriendo el pozo de inspiración desde el cual construimos nuestra visión de la profesión”, dicen.
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Lyndon Neri y Rossana Hu defienden el derecho a encontrar una nueva forma, más propia, que conjugue todo lo absorbido en su formación y primeros años profesionales con su origen chino, que no dudan en reivindicar como “base de todo proyecto”. No están muy interesados en el concepto de “estilo personal” –todavía son jóvenes, aseguran–, por lo que dirigen sus esfuerzos a estudiar la esencia de la cultura china, tanto en términos espaciales como materiales, sobre la que operan sin automatismos. En una época y en un contexto que abruman por su velocidad e inmediatez, Neri & Hu recupera muchos de los mejores valores de la arquitectura china y los reinterpreta, buscando en cada obra superar lo preestablecido y empujar los límites de lo tradicional.

“Poner especial énfasis en la experimentación y revisión de conceptos es el mejor método para llegar a un buen diseño”, consideran ambos. Parten siempre desde unos parámetros concretos que articulan ese discurso –como son la textura, la transparencia o la materialidad de las obras–, a través de cuya manipulación se elaboran productos o construyen edificios que reflejen el concepto que subyace y que lo ha originado.

LA REPÚBLICA DEL DISEÑO

Uno de sus proyectos más interesantes fue uno de los últimos en llegar, la Design Republic Design Commune, lugar donde se dan cita diseñadores y marcas para intercambiar ideas, así como exponer y vender las últimas novedades del sector, y siempre con una voluntad pedagógica: para la inauguración, escribieron un manifiesto en el que se recogen las intenciones de estos diseñadores a la hora de crear ese nuevo lenguaje. Es una experiencia totalmente inédita en China, en la que sólo participan productos y marcas seleccionados por Neri & Hu que sepan transmitir ideas o emociones profundas. “Tenemos una relación personal con muchos de los diseñadores que exponemos, pero siempre buscamos ofrecer al cliente marcas con personalidad propia”, aseveran. “Son muchas las marcas que se han acercado a nosotros, pero si no creemos pedagógicamente en lo que representan, no nos interesa exponerlas. Nuestra idea ha sido crear una plataforma y no un mercado”.

El edificio, como no podía ser de otra manera, es un proyecto único que recupera una antigua estación de policía construida por los británicos en 1910 y la restaura con precisión quirúrgica, buscando reabrir el edificio a la ciudad mediante la eliminación de paramentos innecesarios y la apertura de pequeñas incisiones estratégicas en sus centenarios muros de ladrillo. La clara intencionalidad de los arquitectos, a la hora de conectar lo nuevo y lo viejo, crea un poderoso equilibrio espacial y visual entre ambos estilos arquitectónicos que remite a esa nueva corriente en la arquitectura china que Neri & Hu abandera. Es, como en gran parte de su trabajo, un diálogo y una reconciliación entre realidades diferentes.

El problema inherente al fulgurante contexto en el que operan es que la gente no es crítica con todo lo que ve y usa. “Normalmente consumen todo lo que se le presenta, independientemente de si es bueno o malo”, afirman estos magníficos arquitectos, quienes con cada obra, diseño y manifiesto están trabajando duro desde Shanghai para mostrar al mundo de qué son capaces las nuevas generaciones de profesionales chinas. El “made in China” ya no volverá a ser lo que era.

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