EN LA PROVENCE

domingo, 10 julio 2016

OH LÀ LÀ

UN EX MOLINO DE ACEITE FUE TRANSFORMADO POR LA DISEÑADORA DE INTERIORES MARIE LAURE HELMKAMPF EN ESTA PRECIOSA CASA. ELLA RESPETÓ LOS MATERIALES NOBLES DE LA CONSTRUCCIÓN ORIGINAL, PERO LOGRÓ DARLE UN GIRO ÚNICO.

Por: María José Mora D. / Fotos: Nicolás Matheus

Qué mejor que rehabilitar un molino en ruinas del siglo XVII? ¡Pues nada! Esa fue la respuesta de la diseñadora de interiores Marie Laure Helmkampf, quien decidió salvar esta preciosa construcción. “Esta casa es uno de mis proyectos favoritos, ya que la metamorfosis que sufrió es alucinante. De un molino en ruinas a una casa confortable y luminosa. Un cambio enorme”, explica Marie Laure. Quizás esta reconocida interiorista francesa aceptó el desafío porque su padre es arquitecto y su mamá anticuaria, influencias que se conectaban a la perfección con este proyecto.

Esta diseñadora de ambientes, graduada de la prestigiosa Parsons School of Design de Nueva York, es conocida por sus líneas simples, atemporales y con un toque de poesía, sello que ha logrado imponer en este “molino” y también en numerosos proyectos en el sur de Francia, los Hamptons y Nueva York, su inconfundible estilo, el que llega a su plenitud en este refugio, ya que esta es su propia casa.

Marie Laure

La propiedad ubicada en Nimes, al sur de Francia, alberga a Marie Laure, su marido y sus dos niños, quienes disfrutan al máximo esta residencia. “Lo más importante para nosotros era mantener el espíritu de la casa en cuanto a la elección de materiales y que los colores se trabajaran en una paleta restringida a los blancos, beiges y cremas”, cuenta la diseñadora. Es así como, para reconstruir el molino, se usaron los mismos tipos de piedras de la construcción original, las que se usaron para fortalecer las bases y armar sólidos muros. Además, se complementó con maderas y ventanales de hierro, muchos de ellos van de piso a cielo, entregando espacios luminosos y abiertos al paisaje.

La casa se divide en dos pisos. En el segundo se encuentran los dormitorios, mientras que en el primero están las áreas comunes, donde destaca la cocina abierta al living, lugar en el que la familia pasa mucho de su tiempo. “Como levantamos muros de piedra, quisimos suavizarlos con un mobiliario liviano y con toques modernos; así, el contraste entre lo antiguo y lo nuevo logra que un espacio con un claro tinte old fashion, tenga un nuevo aire, sin dejar de lado su esencia”, cuenta Helmkampf.

El mobiliario se eligió en diversos materiales y con diferentes influencias. En esta casa se pueden encontrar desde muebles muy modernos y simples, a otros vintage (de los Eames y Eero Saarinen), los que armonizan muy bien con las estructuras de maderas claras y las alfombras de piel que hallamos desperdigadas por toda la propiedad.

Si bien la paleta usa como base tonos claros, en ciertos lugares la diseñadora se dio la libertad de añadir color, por lo que en algunas piezas y baños se pueden ver paredes en tonos más oscuros, como grises, lo que entrega calidez y personalidad a los espacios.

Punto aparte es la piscina de la propiedad, la que se enfrenta al living y actúa al mismo tiempo como espejo de agua, el que en invierno refleja los oscuros cielos de la Provence. “Mi inspiración a la hora de armar este proyecto fue siempre tener en mente a sus nuevos habitantes y también el pasado de esta construcción. La idea era rehabilitar un espacio con historia, haciendo eco de esta. Como los techos son altos, quise aprovecharme de eso y crear preciosos ventanales en hierro; crear espacios abiertos que logren fluidez y se conecten entre ellos. Esta, finalmente, es una casa para ser disfrutada por grandes y chicos por igual”, finaliza Marie.

Marie Laure

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