EN PEÑAFLOR: CASA GRANERO

Viernes, 26 Diciembre 2014

En un terreno de 30 hectáreas, ubicado en el Valle de Mallarauco, se encuentra esta casa –proyectada por el arquitecto rodrigo castro–, que destaca por su estructura simple, de bajo costo y muy funcional.

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Por: María José Mora D. / Fotos: Bábara San Martín S.

El encargo para construir esta casa provino de la misma familia de este arquitecto. La idea era construir una segunda vivienda que se ajustara a un presupuesto acotado, donde pudieran caber los cinco miembros de la familia y que tuviera, al menos, un par de baños. “Teniendo en cuenta estas variables, mi primera propuesta fue levantar una casa de aproximadamente 100 metros cuadrados, que fuera bastante simple, pero sin perder el diseño y usando una economía de escala que optimizara al máximo los materiales y el sistema constructivo”, cuenta Rodrigo. En esta misión lo ayudó la constructora Cealcubo, la que fue fundamental a la hora de hacer realidad los diseños de Rodrigo –http:/retazo.tumbler.com–. Para lograr esta eficiencia, el arquitecto optó por crear una construcción inspirada en los graneros del sur de Chile, ya que éstos encarnaban el ideal de nobleza y simpleza que se buscaba en el proyecto. “Además, el mismo campo me ayudó a desarrollar esta idea, ya que en este fundo, productor principalmente de cítricos, el paisaje muestra una plantación de naranjos en base a camellones. Cada uno de cinco metros de ancho, los cítricos están plantados en ellos y van uno por medio, lo que permite el paso de los tractores entre los árboles. Al ver este paisaje, decidí hacer una casa bastante delgada, siguiendo un poco el patrón que poseían las plantaciones”, enfatiza Castro.
Así nació esta casa de cuatro metros y medio de ancho por seis metros cuarenta de alto, que tiene poca superficie de planta, pero bastante a nivel vertical. “Mi idea era lograr un programa más denso, o sea, tener más piezas, pero en muy poca superficie. De hecho, la superficie original sólo tiene 75 metros y el resto del metraje –que es casi el doble– se da porque la casa crece hacia arriba. Por esto el requerimiento era bastante complejo, ya que al empezar a dibujar apareció la figura de una especie de tren, y el espacio entre las vigas que sostienen la casa era bastante pequeño, lo que hacía complejo crear habitaciones matrimoniales más su baño. Finalmente, opté por dividir la casa es dos: un espacio público y otro privado. Este último está concentrado en la pared sur de la casa”, aclara Rodrigo.
En el primer piso se encuentra la pieza principal con su baño privado, el living, comedor y cocina. Estos tres espacios están completamente abiertos y dan la sensación de loft, ya que la idea del arquitecto era sólo dejar cerrado con tabiques las piezas y baños, en los otros no hay divisiones, ya que son espacios públicos. Este mismo diseño se replica en el segundo piso, donde están dos dormitorios medianos que comparten un baño y, en la pared norte, se encuentra una salita-escritorio completamente abierta, que posee un pequeño balcón y grandes vistas hacia el interior y el exterior de la casa. “De hecho, uno de los requerimientos era priorizar los espacios públicos, ya que son éstos los que convocan.
Acá grandes y chicos se mezclan, por eso colocar una chimenea en el living y mantener todo abierto era primordial”, cuenta Castro. Para aumentar aún más los espacios abiertos, el arquitecto decidió dividir el living de la terraza con un ventanal plegable, lo que permite abrirlo completamente en verano, uniendo el interior con la terraza, creándose varios ambientes que conversan entre sí.
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VETA RÚSTICA
El principal material usado en la construcción de esta casa fue la madera de pino y pino oregón, lo que entrega flexibilidad y mucha seguridad frente a sismos. “Priorizamos una estructura interior de pino bruto y pusimos una buena aislación de espuma, ya que en este lugar la oscilación térmica es muy alta. Al mismo tiempo, el tema de la ventilación era primordial, por eso creé una ventilación cruzada y me preocupé de que la fachada oriente y poniente tuvieran varias ventanas, logrando una buena circulación de aire todo el año”, asegura Castro. La idea del arquitecto era darle a esta construcción un aire simple y rústico, no se pretendía sobrediseñar nada; por el contrario, se priorizó un diseño vernáculo, que volviera a las raíces. Para ello se usó pino semicepillado al interior de la construcción. Este material recubre las paredes, ya que posee una veta más rústica. Para entregar luminosidad y calidez, todas las paredes fueron pintadas en un blanco albayalde.
Pero el detalle clave de esta casa, son sus marcos de pino oregón. Ellos son los encargados de darle ese “aire” a granero o pesebrera que tanto gusta. “Andaba muy metido con la idea de crear una construcción más rural. Yo veraneo mucho en el sur y siempre me llamaron la atención los graneros. En la universidad veía cómo las casas chilenas estaban sobrediseñadas, daban soluciones poco sustentables y en una sobrerrelación con el terreno. Así nació esta vivienda en dos aguas, sencilla, acorde al paisaje y que le dio a la madera el lugar que le corresponde: el de un material noble y perfecto para el territorio chileno.
Finalmente, quería que el espacio se creara dependiendo de la gente que lo iba a habitar y no al revés, así si el modelo funciona, en un futuro puede ser una alternativa de casa para familias jóvenes que no cuentan con presupuestos muy altos”, finaliza Castro.

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