En Uruguay, simpleza

jueves, 9 marzo 2017

Una pareja de franceses formada por Bruno y Sylvaine Chevalier decidió dar un giro en su vida e instalarse hace algunos años en Colonia del Sacramento, Uruguay. Aquí abrieron un pequeño hotel boutique, y muy cerca de este, levantaron su casa, la que posee todo el encanto francés, pero con sabor charrúa.

Por: María José Mora D. / Fotos: Nicolás Matheus

De Francia a Uruguay hay un largo camino que esta pareja de franceses decidió recorrer. Hace tres años optaron por dejar su vida en Beaujolais, cerca de Lyon en el sur de Francia, y trasladarse a Colonia del Sacramento, pueblo desde el que se puede ver, a lo lejos, Buenos Aires. Bruno y Sylvaine Chevalier llegaron con dos maletas, su perro Golden Retriever y la convicción de abrir un pequeño y encantador hotel boutique. Tenían experiencia de sobra, ya que en Francia fueron dueños de un pequeño hotel durante 15 años. Al poco andar, abrieron Le Moment, un encantador y chic

hotel que ha dado nueva vida a esta localidad. “Elegimos venirnos a Uruguay porque es tranquilo, seguro, tiene un buen clima… sin terremotos ni tsunamis, una cultura similar a la francesa y, sobre todo, hay muchas cosas para hacer, es muy natural y la gente es divina. Además, estamos a una hora de Buenos Aires, una capital encantadora”, cuenta Bruno. El terreno donde se encuentra su preciosa casa es el mismo que alberga al hotel, ya que decidieron comprar una gran propiedad y la casita del cuidador fue la elegida para ser su refugio privado. Esta fue totalmente transformada y ampliada, para así poder albergar a este matrimonio y tres hijos. Los cambios fueron hechos por Bruno y su hijo Malo Yves, quienes recuperaron y dieron un nuevo giro a este lugar. Al mismo tiempo, Bruno fue el constructor de la preciosa piscina de la casa. Es así como toda la familia ayudó a levantar este sueño. Sylvaine, por su parte, se preocupó de la decoración. La idea era darle un aire acogedor, relajado pero, a la vez, no perder de vista sus raíces, es por esto que la mayoría de objetos y muebles llegaron directamente desde Francia, los que se mezclaron con algunos detalles traídos por los hijos de la pareja de Perú, como las hamacas y coloridas alfombras.

La propiedad destaca por sus aires simples, modernos y con mucha personalidad. El piso de concreto pulido entrega ese aire industrial que convive muy bien con las antigüedades y piezas de diseño que posee la pareja. Destacan elementos como la sillas Tolix originales, que se encuentran en la mesa de la terraza y que dan una onda moderna que contrasta con la simpleza de la mesa de madera natural y el paisaje campestre.

Al entrar a la casa, se encuentra un espacio muy interesante que une el living, comedor y cocina abierta. Esto permite tener invitados y poder compartir con ellos mientras se cocina. Es así como aquí se mezclan algunas obras de arte y de diseño. Una de las protagonistas del comedor es la lámpara –diseñada por Malo Yves, hijo de esta pareja quien estudió diseño en Italia y Francia– que cuelga sobre la mesa, hecha y diseñada por Bruno. A un costado se encuentra una pintura comprada en un viaje a Beijing y una preciosa lámpara Solr original de los años 50 diseñada por Ferdinand Solère.

En el living se aprecia una pintura de gran formato del artista francés Frederic Adrait, la que entrega dramatismo al lugar. También vemos otra lámpara original sobre la mesa alta, en este caso es la Pipistrello, de Gae Aulenti. “Nos gusta mezclar piezas de diseño, obras de arte y cosas que encontramos en diversos mercados de antigüedades, de he- cho muchas cosas las adquirimos en la feria Tristán Narvaja de Montevideo”, asegura Sylvaine. La estufa de hierro que podemos apreciar en el living fue diseñada por la pareja y hecha por un herrero uruguayo. Esta combina con el sillón “hongo” en cuero, típico de Uruguay. Por último el piso “Three stool” de la arquitecta Charlotte Perriand le da el toque “design” al espacio.

Finalmente, este es un lugar donde todo ha sido buscado, elegido y construido por sus propios dueños, desde la huerta, piscina y casa. Eso le da una personalidad única que mezcla la elegancia de Europa con la chispa latina.

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