Tomás Fernández: “Oscilo entre abstracción y figuración…”

miércoles, 29 noviembre 2017

“Craso” se llama la muestra que expondrá este joven artista chileno en Galería XS hasta el 2 de diciembre, aquí mostrará pinturas de pequeño y mediano formato, realizadas a partir de una recolección de imágenes provenientes de diferentes medios. En ellas, los espectadores podrán ver escenas que transitan de lo lúbrico a lo parco, de lo solemne a lo patético y risible; obras donde la violencia y la intimidad se entremezclan.

Por: María José Mora D. / Fotos: Matías Bonizzoni S

Ambigüedad y error, dos conceptos claves a la hora de entender o más bien lograr atisbar lo que Tomás Fernández quiere contar a través de sus imágenes, las que pasan y hablan de diferentes temas, los que esperan a ser descubiertos por cada persona. Sí, porque la idea no es entregar algo obvio; más bien, el artista pretende dejar a los espectadores confusos, con algún grado de duda y quizá preguntándose, ¿vi esto o aquello? Ambigüedad pura y dura que hace de “Craso” una muestra interesante y desafiante para los sentidos.

“En general me preocupo mucho de generar ambigüedad, me gusta que el espectador al enfrentarse a mi obra no tenga muy claro qué está viendo. Siempre oscilando entre la abstracción y la figuración, entre algo muy definido y algo muy borroso, entre algo perverso, erótico o medio chistoso. Me interesa generar una imagen que sea difícil de digerir, que genere dudas. Otro concepto es el error, más bien hacerlo productivo, sobre todo en esta última muestra hay mucho de correcciones, sobre correcciones. Parto de una idea base y, al final, el resultado es completamente diferente. Busco cometer ciertos errores y hago las correcciones de tal forma que se noten, me interesa que queden a la vista, que quede como un parche, algo que se vea ‘mal hecho’. Mi sistema de construcción de imágenes es en base al error”, cuenta Tomás Fernández, artista visual egresado de la Universidad de Chile, el que actualmente hace clases en la misma casa de estudios y ha participa- do en varias exposiciones, tanto colectivas como individuales.

Las imágenes que muestra en “Craso” están hechas a partir de diferentes medios: fotogramas de películas, viñetas de cómic, capturas de VHS y video amateur. Con este material, Fernández realiza una serie de bocetos que tienen por objeto decantar ciertas formas, obtener retazos de información y distanciarse de las fuentes originales para subvertirlas dentro del cuadro. Esta reconstrucción se estructura en base al error, la corrección y superposición a través de distintos procedimientos pictóricos: capas, borraduras, raspados, veladuras, chorreos, parches y empastes encostrados. Las imágenes resultantes son ambiguas en lo formal, a medio camino entre la figuración y la abstracción.

–¿Qué te inspiró a hacer esta muestra? ¿Hay algún hilo conductor?

–Me interesa mucho la relación entre pintura y fotografía, sobre todo siendo pintor figurativo es difícil escapar de ella, tengo insta- lado el conflicto entre ambas disciplinas y lo que intento es que no se note que la obra partió desde una foto. No pretendo terminar copiándola, no quiero que se detecte la fotografía como fuente. Someto la imagen a una serie de procesos para que esta se esfume. Para esta muestra he dibujado muchísimo, hago un boceto de la foto, en general sin color, y después, al pasarlo a la tela, incluyo diversos tonos. También muchas veces intenté calcar el dibujo en la tela, logrando que quedaran solo bordes difusos. Me interesa distanciarme de los referentes y quedarme solo con algo.

–¿Por qué “Craso” como nombre?

–Para mí, los nombres son bien complicados la verdad, siento que amarran un poco y condicionan la mirada del espectador. Pienso que para la ambigüedad necesito dar con un título que refleje eso, que siga el hilo de lo ambiguo. Etimológicamente hablando, lo craso está relacionado con lo grueso y lo grasoso. Y esa carga material me gusta y en esta muestra se da más que en trabajos anteriores. Acá las pinturas son más densas en cuento a materialidad, menos aguadas por decirlo así. Me encanta que el óleo se vea en todas sus dimensiones: aguado, empastado, manchas más veloces, lentas, superficies más rugosas, y cuando no me gusta algo, lo borró todo y pinto encima de nuevo, lo que crea más textura.

–¿Qué fue lo que te hizo dedicarte al arte?

–Era una inquietud que siempre estuvo presente en mi familia, mi papá estudio arte, mi mamá era diseñadora teatral y mi hermana es diseñadora. Todo giraba en torno a él. Para mí, desde chico, lo máximo era dibujar. Muchas veces preferí quedarme dibujando en vez de salir a jugar, pero me costó tomar la decisión de estudiar arte. Por harto tiempo rechacé la posibilidad y de hecho pensé en estudiar medicina, todo por el fantasma de que el arte no paga, etcétera. Terminando el colegio asumí que el arte era lo que me gustaba y que no podía hacer otra cosa.

–¿Por qué elegiste la pintura por sobre otras formas de expresión?

¡Revisa la entrevista completa en nuestra edición impresa!

Escrito por

Ultimos Articulos COSAS