EXPOLIO, REGISTRO DEL SAQUEO Y LA DESTRUCCIÓN

martes, 26 enero 2016

RECIENTEMENTE INAUGURADA EN EL MUSEO DE LA MEMORIA Y LOS DERECHOS HUMANOS, LA MUESTRA EXPOLIO, DE LOS ARTISTAS JOSEFINA GUILISASTI, DIEGO MARTÍNEZ Y FRANCISCO UZABEAGA, PROPONE UNA REFLEXIÓN QUE DA CUENTA DE LA DIMENSIÓN SIMBÓLICA QUE SE ESCONDE TRAS EL DESMANTELAMIENTO DE MUSEOS Y EL ROBO DE OBRAS DE ARTE.

Por: Montserrat Molina / Fotos: Matías Bonizzoni S.

Expolio se llama la exposición que este trío de artistas chilenos presentará hasta el 17 de abril en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.

Se trata de un trabajo realizado con un método realista, que contempla cuatro óleos monocromos de grandes dimensiones (4 x 4,2 mts, 5,1 x 2,89 mts, 4,1 x 3 mts, y 3,15 x 4 mts), que los artistas desarrollaron de forma colectiva durante dos años, a partir de un conjunto de fotografías que registran el desmantelamiento de museos y el robo de obras de arte llevado a cabo por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, así como también, otros casos de saqueo patrimonial ocurridos en los últimos años en Siria. “Nosotros proponemos desde el arte una reflexión que da cuenta de la dimensión simbólica que se esconde tras el robo y la destrucción de objetos artísticos”, explica Josefina Gilisasti.

Cada uno de los lienzos representa diferentes espacios que han estado vinculados al expolio y destrucción de obras de arte, de allí los títulos de los óleos. “El primero de estos, llamado Museo Hermitage, muestra la sala de pintura flamenca del museo estatal en San Petersburgo, Rusia. La sala se ve completamente desocupada, salvo por una serie de marcos vacíos”, dice Gilisasti.

La segunda pintura, Iglesia de Ellingen, muestra el interior de una iglesia barroca del pueblo alemán de Ellingen, Baviera, cuando es ocupada como deposito para almacenar miles de objetos, entre ellos varias obras de arte que habían sido requisadas a las víctimas de la ocupación en Francia y Holanda durante la Segunda Guerra Mundial.

“La tercera pintura, titulada Mezquita de Alepo, exhibe la devastación recientemente sufrida por la Gran Mezquita de Alepo, al norte de Siria, la cual fue severamente dañada tras los bombardeos que azotaron la región durante 2013, fruto de la guerra civil que se vive al interior de este país”, señala Uzabeaga.

“La cuarta pintura, llamada Apamea, es tal vez la más abstracta de la serie. El referente fue tomado de una imagen satelital captada en 2013 que da cuenta de los cientos de excavaciones ilegales que se han llevado a cabo en las proximidades de Apamea, una ciudad de origen grecorromano, ubicada a cincuenta kilómetros de Hama, Siria”, dice Martínez.

Los tres son licenciados en arte con mención en pintura de la Universidad de Chile. Josefina lleva más de veinticinco años dedicada a la pintura, Diego y Francisco alrededor de diez. “Los caminos que hemos recorrido son muy distintos y además pertenecemos a diferentes generaciones, sin embargo lo que tenemos en común es que a los tres nos interesa el realismo, el que abarcamos de diferentes maneras. En este trabajo hicimos que el hiperrealismo de Diego y de Francisco se enriqueciera con mi pincelada que no es tan precisa, agrega Gilisasti.

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-¿A qué se debe el interés por estos temas?

-Josefina Gilisasti: Nos interesa mucho el valor del arte e indagar en el anhelo que tenían ciertas potencias como el nazismo en apropiarse del arte. Es interesante ver cómo la posesión del arte y la capacidad de destruirlo reflejan las ansias por dominar y exterminar a un pueblo o grupo de la sociedad y su identidad. Por otro lado quisimos investigar temas contingentes como lo que está sucediendo hoy en Siria, en donde se están produciendo los mayores saqueos del arte.

-Diego Martínez: Cuando empezamos a trabajar con el tema de los nazis nos dimos cuenta que los saqueos se siguen produciendo y que este fenómeno nunca va a parar.

-¿Cómo fue que decidieron trabajar juntos?

J.G.: Pertenecemos a la misma escuela y conocíamos muy bien nuestros trabajos. Quisimos hacer un proyecto en equipo, más interactivo, en donde pudiéramos mezclar las manos, pues la pintura siempre ha sido muy solitaria. La idea de nosotros era que los tres tuviéramos autoría.

-¿Cómo ha sido la experiencia?

-Francisco Uzabeaga: El trabajo en equipo enriquece muchísimo. Además que este proyecto se sale de la temática de cada uno, de otra manera habría sido más conflictivo. Lo que hicimos de manera espontánea en la última etapa fue tomar roles. Yo me dediqué más al tema pictórico, la Josefina al tema investigativo y Diego al tema informático de búsqueda de bancos de imágenes. Fue muy atractivo ver cómo funcionaban las tres manos en la misma tela.

J.G.: Durante estos dos años de trabajo los tres hicimos quiebres de estructuras y ha sido clave tener referentes más o menos similares. Por otro lado, tuvimos que hacer un tremendo trabajo de investigación. El resultado de nuestra pintura es coherente con toda la búsqueda de información que hubo detrás.

-D.M.: Entre los tres nos estimulábamos. Teníamos una rutina programada. Mientras cada uno continuaba desarrollando su trabajo personal, nos juntábamos dos veces a la semana a hacer este proyecto.

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