FELIPE FORTEZA, CON SELLO PROPIO

martes, 14 junio 2016

DISEÑO, ARTE Y ANTIGÜEDADES SON CLAVES A LA HORA DE ENTENDER LOS ESPACIOS QUE ESTE INGENIERO Y FOTÓGRAFO HABITA Y DISFRUTA. SIN ESTAS TRES PALABRAS NO PODRÍAMOS ADENTRARNOS EN SU MUNDO… UNO LLENO DE ELEGANCIA, HUMOR Y MUCHA CLASE.

Por: María José Mora D. / Producción: Juan Pablo Nazar O. / Fotos: Bárbara San Martín S.

Por diversas razones, muchos conocen a Felipe Forteza: algunos adoran su trabajo como fotógrafo, otros lo han visto en las mejores páginas de vida social y la gran mayoría porque durante muchos años fue el subgerente de asuntos corporativos de CCU, cargo desde el que desarrolló, entre otras cosas, proyectos culturales que apoyaron a nuevos y jóvenes talentos. Actualmente se desempeña como Brand Director en la empresa Crystal Lagoons y su pasión por el arte, la cultura y la estética siguen intactas. Quizás por eso, entrar a su acogedor departamento en pleno Vitacura es una experiencia bastante alucinante. Es, en este espacio, donde lo entrevistamos para que nos cuente acerca de su visión estética y más; así podemos entender mejor cómo logra que sus departamentos, a pesar de ser muy distintos, tengan el indiscutible sello Forteza.

“Creo que mi afán por la estética se generó por una cosa familiar. Siempre vi mucho arte en mi casa y en la de mis abuelos. Había un mix de gustos y me crié rodeado de cosas bonitas, supongo que de ahí viene mi fascinación por el arte y lo ecléctico”, cuenta Felipe. Es así como esas vivencias perduran, permitiéndole conjugar su profesión con su amor por la belleza; de hecho, es un reconocido coleccionista, fotógrafo y especialista en imagen corporativa.

El arte es una de las grandes pasiones de Felipe, por lo que conocer cualquiera de sus espacios, es casi como entrar a una galería. “Tengo más de 200 obras. Solo colecciono artistas que vivan, exhiban o vendan afuera, o sea, artistas que tengan una proyección internacional”, explica. Llaman la atención, en el departamento de Santiago, piezas de diversos artistas nacionales como Iván Navarro, Francisca Valdivieso, Voluspa Jarpa, Sebastián Maquieira, Alfredo Jaar, Cristián Quijada, Francisco Uzabeaga, Alejandra Prieto, Cristián Velasco, entre muchos otros. También destaca el increíble separador que divide el living del bar. Este está hecho con piezas que el dueño de casa ha ido comprando de la colección “Algas”, creada por los hermanos Bouroullec, famosos diseñadores franceses. “Siempre soñé con vivir en este edificio de Vitacura. Quería un departamento amplio que tuviera una buena cocina, un gran dormitorio y un amplio living, todos esos requisitos los obtuve. Asimismo, quería que los muebles siguieran una clave baja, en tonos beige y gris como protagonistas. Como estoy todos los días acá, necesitaba un espacio que me generara paz, nada que me pudiera aburrir al mes. Además, si te fijas, en general todos los muebles flotan, no hay nada pegado a un muro, ya que me gusta que la circulación sea fluida”, comenta.

En el hall de entrada se aprecian varias fotografías de Felipe, pertenecientes a la serie “Turistas”. La idea de esta era retratar a simples viajeros, cuyo objetivo era mostrar que todos somos iguales. “Al final mi trabajo se fundamenta en la idea de que todos somos similares, y en este caso nadie sabe si ese turista es rico, pobre o que profesión tiene. Para efectos prácticos, esas personas son iguales al resto y se convierten en NN, pero al mismo tiempo son muy relevantes para la economía de cada país”, asegura.

Si bien el departamento se ve perfecto, Felipe tuvo que hacerle varios cambios, es así como la antigua pieza principal es hoy el comedor. Aparte, decidió unir las dos piezas pequeñas que quedaban para hacer una suite con un gran vestidor. Ahí sobresale la escultura de pájaro de Manuela Viera-Gallo, la que tiene una historia bastante graciosa, ya que mucha gente cree que en ella hay una cámara. “Cuando estoy en situaciones más íntimas, me han preguntado si estoy grabando; a lo que yo respondo: ‘¡Al menos sonrían!’”, cuenta Forteza riendo.

Si bien este es su centro de operaciones, no es la única propiedad que posee, Cachagua y Valparaíso son los lugares donde están enclavados sus refugios, esos espacios a los que trata de ir lo más seguido posible. Si en Santiago usó tonos neutros, en el de Valparaíso el color, sobre todo los tonos rojos, es el protagonista. “Usé mucho color, ya que va con el espíritu del puerto. Ese departamento lo encontré de pura casualidad, estaba viendo el diario y vi que un arquitecto estaba construyendo un edificio que, a pesar de ser nuevo, interactuaba muy bien con su entorno, por lo que lo encontré bastante interesante. Era una construcción de tres pisos con nueve departamentos en total, me encantó y terminé comprando uno, fue algo bien impulsivo por decirlo así”, explica Forteza. Si bien el departamento era nuevo, Felipe lo intervino para hacer una cocina más funcional y acogedora con un mueble isla con ruedas. En este lugar el arte también está presente; obras de Johanna Unzueta, Rodrigo Arteaga, Alexis Mandujano, Javiera Infante, entre otros, decoran las paredes, los que, sumados a las preciosas alfombras traídas directamente de Marruecos, Turquía y Egipto, dan al lugar un aire bohemio y chic.

Finalmente está Cachagua, un oasis de paz y tranquilidad, donde la premisa fue que todo fuera práctico. Ahí no hay nada que sea un tesoro, aunque el arte sigue presente, esta vez algo más tradicional con obras de Félix Lazo, Ernesto Barreda y Jaime León, entre otros. “La idea era lograr un departamento lindo, pero sencillo y relajado, en tonos verdes y anaranjados. Aquí si algo se rompe o se ensucia, no pasa nada”, acota Felipe. Pero, ojo que, aunque sea relajado, esto no cae en el descuido o en la elección al azar de las piezas que ahí están presentes, ya que no hay que olvidar que su dueño es un esteta incurable, por lo que todo es de buen gusto.

Son finalmente estas tres propiedades las que conforman el mundo de Felipe, quien las disfruta con amigos y familia, y cómo no, con su adorado perro Thai, el que lo acompaña en la mayoría de sus aventuras.

“Creo que si tuviera que resumir el estilo de cada propiedad, diría que Cachagua es práctico, Valparaíso bohemio y Santiago contemporáneo”, concluye Felipe.

 

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