GONZALO PEDRAZA, PAISAJES AMARILLOS, MENTIRAS VERDES

lunes, 8 febrero 2016

OBJETOS COMPRADOS EN EL BARRIO FRANKLIN, ESCULTURAS DE LOS YESEROS DE QUINTA NORMAL Y RESTOS DE PAPELES DE PINTURAS QUE SE USABAN PARA LAS ESCENOGRAFÍAS DEL TEATRO MUNICIPAL DAN VIDA A “COLECCIÓN NATURAL”, MUESTRA QUE INDAGA SOBRE LA IDENTIDAD DE CHILE Y DE CÓMO ESTA PARECIERA ESTAR RENEGANDO DE SU ADN.

Por: Catalina Plaza S. / Fotos: Matías Bonizzoni S.

Al entrar a la muestra “Colección Natural”, uno rápidamente se transforma en parte de una expedición; en parte de un viaje en el que pareciera se retrocede y avanza en el tiempo vertiginosamente. Se trata de la última muestra del artista y curador Gonzalo Pedraza, quien plantea una reflexión en torno a la construcción de nuestra identidad como país y cómo esta se “inventó” en base a modelos exportados durante el siglo XIX por las burguesías industriales que viajaban a París y a Londres, y veían sus hidratados parques y jardines. Ese verdor es fundamental para entender lo que hay detrás de “Colección Natural”, donde, lejos de verse ese tipo de paisaje, se observa instalaciones donde predominan lo amarillo y lo seco, lo mismo que la destacada naturalista inglesa Marianne North describió en 1887 cuando recorrió nuestro territorio. ¿Cómo llegó el artista a establecer esta conexión? Un viaje a Londres y la vista al Key Garden fueron decisivas. En este lugar, creado en el siglo XIX para albergar todas las especies del mundo, se exhiben más de 800 pinturas de North agrupadas en un gabinete. Entre ellas destacan 32 obras que reflejan parte de la flora y el paisaje chileno. El amarillo predominante en esas obras es la puerta de entrada a la primera sala de esta exposición y algo que también captó la aguda mirada de North. Invitada al Parque de Lota, de la Familia Cousiño, la inglesa apuntó: “Entramos en el Parque de Lota, donde pasamos unas horas en los jardines de Madame Cousiño, dueña de las minas de carbón y una de las mujeres más ricas del mundo. Su jardín estaba lleno de baratijas y mal gusto, pero la colección de plantas de Japón, Nueva Zelanda, África y México, era de lo más interesante, como las que vemos en los jardines en casa. Chile era el país menos representado ahí”.

¿Qué tipo de gabinete natural se armó Chile? “Colección Natural” sintetiza la investigación que dio origen a un libro previo y la expone de manera visual. Pedraza entiende lo “natural” como “un producto cultural, como un artificio que se construye y diseña según intereses políticos, económicos y de clase”, tal como afirma en su escrito, que es parte del catálogo de la exposición.

Desde hace cuatro años que Pedraza viene trabajando en un proyecto titulado “Colecciones”, primero como curador de “Colección vecinal”, muestra en la que le pidió a los vecinos de la Galería Metropolitana que le prestaran sus “obras de arte” para armar un gabinete donde cada cual podía apreciar desde su perspectiva qué se entiende por “arte”. Luego vinieron “Colección de imágenes” y “Colección televisiva”. De esta forma, el cómo recopilamos ha cruzado su propuesta. La actual muestra se vincula al coleccionismo en su prehistoria cuando los colonos llegaban a tierras desconocidas y usurpaban todo lo que encontraban en su camino y lo llevaban a Europa. Al abrir esas cajas se topaban con objetos irreconocibles que empezaron nombrar y que luego entraron a los famosos gabinetes de curiosidades, quizás los antecesores de los museos de historia natural. En resumen, el coleccionismo como forma de conocer y dominar a sus colonias. Es justamente en la segunda sala de la muestra, “Gabinete”, en la que se observan 13 gabinetes hexagonales de 3,30 metros de alto por 1,80 metros de ancho. Cada uno es un pequeño museo donde se exhiben mariposas, arañas, escarabajos, hojas de palmeras, flores, piedras, etcétera.

A continuación, el espectador transita por “Páramo”, sala en la que suelos y muros negros sirven de telón de fondo para observar todos los materiales sobrantes de las dos primeras instalaciones, verdaderos fósiles.

“Aquí se muestra nuestra fragilidad, la que se vio en el terremoto y maremoto. El suelo de arena y los marcos de los cuadros hacen alusión a lo que quedó en la orilla. La arena es el último material fósil, nosotros vamos a ser arena. Cada particular puede ser un árbol, un elefante, una casa…”, comenta Pedraza mientras recorremos la muestra.

Para terminar, una sala interactiva en la que los visitantes pueden armar su propia colección o gabinete, ayudados por plantas e insectos artificiales. Una sala que claramente se transforma en un guiñó irónico propio de Pedraza que no podía faltar en la exhibición.

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–¿Por qué decidiste basar la muestra en esta idea de que Chile realmente no es lo que vemos, sino una construcción basada en un modelo exportado?

–El libro da pie a la muestra. Este nació cuando estuve en Londres en el Key Garden, el más importante jardín del siglo XIX. Darwin y Hooker se plantearon hacer un jardín con todas las especies del mundo, se aclimataron edificios de hierro con vidrio, megaestructuras. Cuando fui, vi la palma chilena y de repente me encontré con un edificio victoriano en el que había un gabinete pictórico, como los que yo propuse en exposiciones como “Colección Vecinal” (en Matucana 100). Me llamó mucho la atención, eran solo pinturas de naturaleza y en un pedazo vi obras dedicadas a Chile. Empecé a investigar y me di cuenta de que cuando la naturalista británica Marianne North vino a pintar el paisaje chileno, todo era muy amarillo. Vicuña Mackenna y Cousiño hicieron espacios verdes similares a los vistos en París y Londres. Para ellos era inconcebible que, siendo parte de una de las burguesías del mundo; teniendo en cuenta que Isidora Goyenechea llegó a ser catalogada como la mujer más rica del mundo por el New York Times, no tuviéramos un paisaje más verde. ¿Cómo el paisaje de la mujer más rica del mundo iba a ser amarillo? A mí me gustó ese paisaje amarillo y también pensar en el porqué se menospreció. A mí me cautiva el menosprecio. Las pinturas que yo recolecto en barrios como Franklin son menospreciadas, pero cuando se meten en estos gabinetes adquieren valor. Gran parte de la muestra se realizó con rollos de pintura que encontré en un teatro. Rollos que se usaban para escenografía, nosotros los cortamos e hicimos los dobleces. Empezó a armarse una colección construida con restos. Las esculturas fueron recogidas del Municipal y hay otras de los yeseros de Quinta Normal.

–En el libro incluso planteas que esta aspiración por lo verde se puede ver en el cine y en la literatura.

–Muchas veces en el cine chileno aparece la historia de un personaje pobre que va escalando, a través del amor, dentro de las clases sociales. Los tipos siempre terminan en jardines y pasan de la población, del peladero amarillo, a jardines con piscina. El verdor asociado a las clases altas y el amarillo a las clases bajas. ¿Cuál será entonces la naturaleza? ¿Será verde o será amarilla?

–¿Crees que seguimos siendo influenciados por modelos extranjeros?

–Todo el mundo me dice que eso pasó en el siglo XIX, pero incluso hoy la gente te dice: “Expuse en Nueva York”, “Tengo un doctorado en Harvard”… Es el mismo tema, porque para poder alcanzar identidad pareciera que hay que estar afuera. Acá tenemos amarillo, pero lo hacemos verde; acá tenemos muchas cosas, pero pareciera que es mejor conseguirlas afuera. Esa cosa de mirar por la ventana, está siempre presente.

–También planteas que hay una creación de la verdad.

–En el siglo XVI, los conquistadores llegaban a un lugar y se lo robaban todo y lo metían en cajas. Cuando las abrían sin saber lo que eran, las agrupaban como curiosidades. La ciencia se empieza a crear con el no saber inventando un saber.

–¿Qué inventamos?

–Nosotros inventamos una identidad. Todo se inventa. La copia siempre se inventa porque nunca vas a copiar idéntico. Es como cuando la gente imita a Sandro, está el sonido, pero la voz tiene otra biografía que la del artista… es otro Sandro.

Centro de las Artes 660 está ubicado en Rosario Norte 660, Las Condes.

Febrero cerrado. Desde el 1 al 31 de marzo. Horarios: de 11:00 a 20:00 horas, de lunes a domingo. Último ingreso a la sala: 19:30 horas.


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