Habitar lo mínimo

viernes, 11 abril 2014

_MG_5893Por: Cristián Preece (twitter: @cpreece_)

Siempre me ha llamado la atención la manera cómo el diseño se ha hecho cargo del tema de habitar en espacios reducidos. Porque el diseño va mucho más allá de la estética y tiene que ver también con otorgar soluciones concretas a las problemáticas de la vida diaria. Me tocó recién escribir un artículo sobre esto para la revista En Altura y quise también compartir mi punto de vista con ustedes, ya que me parece un aspecto tremendamente interesante.

Desde hace ya muchos años que en Europa, debido a la alta demanda de suelo para construir, se han empezado a preocupar de resolver de manera inteligente el problema de apropiarse de 25 m2 y hacerlos habitables sin obviar el confort. Me tocó estar –en mi época universitaria– compartiendo una alucinante comida en un departamento –si así podría llamárselo– en Barcelona que medía justo esos ínfimos 25 m2. ¡Eramos 5! Y cabíamos perfecto. El concepto de la multifuncionalidad y del hacer coexistir varias acciones en un mismo recinto de manera cómoda es, a mi juicio, una tarea digna de un Pritzker. Todo era de un solo material de color neutro para no interferir visualmente el recinto. Suelo, muros y cielos revestidos en madera natural sin pretensiones. Cuando no estaba en uso, el lugar parecía ser un recinto vacío, sin carácter, lo bonito pasaba cuando al habitarlo el ambiente se activaba y empezaba a tener una personalidad única. El espacio lo componía un gran muro programático que servía funcionalmente a las diferentes acciones que ahí se desarrollaban, sin perder el concepto de que cada elemento podía ser usado para diferentes actos. Mediante pliegues, despliegues, paneles móviles, tapas abatibles, puertas y cajones, el dormitorio se transformaba en living, después en comedor, luego en cocina y al final en baño. ¡Aplausos!

1

Pero esta fascinación por entender el modo de habitar lo mínimo me surgió antes. Me acuerdo que en un taller en la Escuela de Diseño, un profesor nos encargó como curso “enchular” una Wolkswagen Combi. Fue una experiencia total. Cada uno se hizo cargo de un tema en particular y, apropiándonos de cada centímetro cúbico, logramos hacer un lugar para dormir, un comedor, una cocina (la hice yo, tenía gas, parrilla a carbón y mesón de trabajo) e incluso un mirador en el techo. Cuando todo estaba terminado, entendí que mediante estrategias de diseño es posible hacer más amable la experiencia de vivir en pocos metros.

2

El correcto modo de pensar este tipo de soluciones podría basarse en el diseño de los barcos o de los aviones, que han ido aprovechando al máximo cada espacio útil disponible, de manera de otorgar buenas respuestas funcionales al modo de cómo nos desenvolvemos en éstos.

Comulgar con que tener una buena calidad de vida es privilegio sólo para los que gozan de muchos metros cuadrados es, sin duda, un error esencial. La calidad pasa también por temas de habitabilidad, que si están resueltos bajo la perspectiva de otorgar soluciones inteligentes a los problemas que se presentan en espacios reducidos, son igualmente válidas que si contamos con espacios destinados exclusivamente para acciones específicas y que no necesitan de tales soluciones, ya que se resuelven netamente desde la perspectiva espacial.

Creo que en este punto, como sociedad, estamos en deuda. No puede ser que en pleno siglo XXI, tomando en cuenta el gran desarrollo tecnológico que existe, se sigan construyendo viviendas de carácter social que no recojan esta manera de pensar ni den opción a habitar la multifuncionalidad espacial de manera resuelta e inteligente. Entiendo que pasa por un tema económico. Pero entonces la primera medida que hay que considerar es estudiar soluciones que aporten funcionalidad a las viviendas y que sean económicamente viables para que puedan ser introducidas desde “fábrica” en éste y en todo tipo de hogares. Y con esto no estoy refiriéndome a propuestas estéticamente bonitas para la foto –que si así fuesen, serían alucinantes–, sino que a soluciones prácticas y funcionales que trasciendan a todo nivel social, cultural y económico.

untitled-3

Entender la vivienda como un recinto cúbico y dejar de pensarla en planta es un desafío que debemos empezar a estudiar todos, para así aplicarlo en los nuevos desarrollos habitacionales que se nos presenten. Debemos tener en consideración también que el ritmo de vida y la tendencia van en la dirección de que la población se concentrará céntricamente en las grandes ciudades. Por consecuencia, el costo del suelo en ciertos barrios cada día será más alto y vivir en espacios reducidos –privilegiando cercanía– ya no será un tema lejano.

Quién lo diría, el lujo de a poco se ha ido reinventando y hoy vivir al lado del trabajo y cerca del colegio de los niños es sin duda el bien más preciado.

Escrito por

Ultimos Articulos COSAS