Hotel Bidasoa: Un viaje en el tiempo

miércoles, 5 septiembre 2018

TRAS LA CONSTRUCCIÓN DE UN NUEVO EDIFICIO, EL TRADICIONAL HOTEL SUMA 87 NUEVAS HABITACIONES Y NUEVOS ESPACIOS PÚBLICOS QUE SE HAN CONVERTIDO EN UN IMPERDIBLE DE LA TEMPORADA. A CARGO DE LA OFICINA GRISANTI + CUSSEN, EL INTERIORISMO INVITA A SUMERGIRSE EN LUGARES DONDE NO EXISTE EL TIEMPO NI UN ESTILO DEFINIDO, SÍ ALGUNOS GUIÑOS A LA ESTÉTICA DE LA HABANA DE LOS AÑOS 20 Y A ESOS RINCONES EUROPEOS TÍPICOS DE LONDRES O PARÍS, ADEMÁS DE UN AIRE FAMILIAR QUE HABLA DE LA HISTORIA DE LOS DUEÑOS DEL BIDASOA: LA FAMILIA SANZ RAAB. UNA MEZCLA QUE INVITA A PASAR UN BUEN RATO Y A OLVIDARSE DE COTIDIANIDAD.

Por: Catalina Plaza S. / Fotos: Alfredo Gildemeister

Desde la entrada, el nuevo Hotel Bidasoa sorprende: la recepción enmarcada en un gran muro de mosaicos, el enorme ficus lyrata, muchas otras plantas en maceteros de bronce, las baldosas, las lámparas con aires art deco. Imposible no mirar en 360 grados para luego llegar al bar y al restaurante. La verdad, se trata de un encargo muy bien logrado que denota los años de trabajo que necesitó para concretarse. A cargo de la oficina de Hugo Grisanti y Kana Cussen, este proyecto de interiorismo se inició al mismo tiempo que la familia de Mauricio Sanz y su mujer María Elena –propietarios del hotel– decidió ampliar las operaciones y comprar una casa que estaba detrás del tradicional hotel que se emplaza desde hace 30 años en el corazón de la comuna de Vitacura y levantar un edificio de 8 pisos (proyectado por la oficina de arquitectura Fuenzalida Swinburn y asociados) que acogiera nuevas habitaciones y departamentos para algunos miembros de la familia.

Cuatro años antes, Grisanti y Cussen habían remodelado el restaurante y la terraza original y, de inmediato, el lugar se transformó en un imperdible punto de encuentro. Hoy, con las nuevas instalaciones, el fenómeno se repite con fuerza y desde el desayuno en adelante, goza de un público fiel que lo visita continuamente. Una de las claves que explican el éxito tiene que ver con que la apuesta es atemporal. “No hay nada que sea a la moda y esa atemporalidad suma. Todas las cosas que tiene son nobles y clásicas, a pesar de que la mezcla puede ser súper bizarra. Nos dieron mucha libertad y eso es muy agradable. Por mucho que uno presente renders o bosquejos previos, es muy difícil imaginárselo hasta que está terminado. Por una parte se trata de sentirse de viaje, una escapada en el tiempo a un lugar que no es muy descriptible. Quisimos hacer una mezcla, que podría ser La Habana de los años 20, Londres o un hotel parisino… Uno recibe ese feedback y los huéspedes nos dicen que les fascina el lugar y que no sabrían decir dónde están. Uno siempre tiene en la cabeza la idea de encasillar los espacios, pero aquí eso es imposible. No nos ‘casamos’ con ninguna estética: se mezclan los muros de boiserie al lado de los mosaicos, el piso de baldosas Super, los muebles de terciopelo y el bronce… Esa sensación de que la gente quede algo desencajada al comienzo, es entretenida. Además, nuestra preocupación fue que no se transformara en un lugar que en 8 años más pareciera lindo, pero ‘pasado de moda’, lo que ha ocurrido con algunos hoteles en Santiago. La idea es que el paso del tiempo le haga bien y que no se necesiten renovaciones”, explica Hugo. Lo anterior se vincula directamente con la gran importancia que tuvo el tema de la sustentabilidad al momento de concebir el hotel. Esta fue una preocupación fundamental para Mauricio, Maritxu y Andrea Sanz Raab, tres de los siete hijos de los dueños que trabajan de manera permanente en este proyecto. De esta forma, el edificio cuenta con una envolvente térmica y con un sistema de aerotermia, tecnología limpia que extrae energía térmica, aportando calefacción en invierno, refrigeración en verano, además de agua caliente sanitaria. Se cubre así el 100 por ciento de la demanda de energía para climatizar el hotel. Este también reserva y compra los electrones que usa en fuentes de energía renovables asegurando que el delta de electricidad que consuma sea verde. Esto lo certifica el Sello S de Enel. La Iluminación artificial, en tanto, es de baja potencia; se realiza una medición periódica de la calidad del aire interior y en Bidasoa solo se utilizan productos de limpieza amigables con el medio ambiente. Por último, un digestor de basura genera gas a partir de los desechos orgánicos y produce fertilizantes naturales para el jardín.

Con la reciente apertura, los proyectos siguen y se espera el edificio original pase a llamarse Casa Sanz, espacio donde se desarrollarán nuevas actividades y donde se encontrará una librería, una barbería, entre otras novedades.

Sin duda, un nuevo hito en la industria hotelera nacional que demuestra que hay espacio para la innovación, concepto que pareciera correr por las venas de su dueño, quien soñó con este proyecto desde hace más de tres décadas y que hoy no solo hereda esta pasión a sus hijos, sino que continúa pensando en el futuro.

Escrito por

Ultimos Articulos COSAS