Insigne Sesiones, suena bien

jueves, 30 marzo 2017

Tras una exitosa primera temporada, el proyecto que conjuga música, arquitectura y paisaje retomará -a mediados de este 2017- con artistas internacionales que habitarán nuevos espacios con su música.

Por: Catalina Plaza S. / Fotos: Cortesía Insigne Sesiones

“La música habita el tiempo, la arquitectura, el espacio”, la frase del músico Nano Stern refleja el alma de Insigne Sesiones, proyecto en el que ambas disciplinas se funden para crear una serie que se apronta a estrenar su segunda temporada y que espera sumar bandas y músicos internacionales a las participaciones que el citado artista, además de Los Jaivas, Niño Cohete, Camila Moreno y Prefiero Fernández tuvieron en el 2016. Las obras elegidas como escenario para estas sesiones pertenecen a arquitectos destacados como Mathias Klotz, Felipe Assadi, Juan Luis Martínez, Elton & Léniz, y DRAA del Río Arquitectos.

Para la segunda temporada de la serie, que se puede ver en www.insignesesiones.com, la meta es “mostrar un poco más que viviendas unifamiliares y dar un giro a edificios con mayor envergadura, y que tengan otro carácter”, asegura el arquitecto y fundador de Insigne Estudios, Max Aguayo. Ignacio Ramírez, también fundador de este proyecto que fue presentado en la primera temporada por Canada Dry, comenta que al elegir obras de arquitectura, se le asigna un valor especial al “escenario”. De esta manera, al registrar una sesión en vivo se pone en valor el concepto de habitar, “ya sea en un estudio, un escenario o una casa (como es nuestro caso). Se busca entregar un valor al habitáculo, dar el carácter que hasta el momento no se le había dado a la obra. Descontextualizar al músico también es parte de lo que se genera, que no deja de estar ajeno a lo que se logra transmitir”, comenta Max.

La curatoría de Insigne Sessions!, explica el arquitecto, “parte por considerar a buenos referentes actuales, obras o arquitectos que propongan algo más que seguir una corriente. Ojalá siempre pudiéramos contar con las obras que tenemos en mente, pero no siempre es el caso. Es bien dinámica la búsqueda, ya que al ir por una obra de un autor específico van saliendo nuevas oportunidades que hacen llegar a un puerto. Muchas veces, el mismo autor, pero distinta obra”. Por su parte, Ignacio Ramírez comenta que musicalmente pasa algo muy similar. “En el caso de la segunda temporada, estamos ‘limitados’ por los artistas internacionales que nos visiten este 2017. Por otro lado, es muy importante la visión que tenga el artista al que estamos invitando sobre nuestro proyecto. Por ejemplo, hay ciertos músicos que pueden tener más o menos relación con la arquitectura y el arte, y esto siempre es determinante al momento en que decidan participar y vivir esta experiencia”.

En medio de un bosque

La idea de crear Insigne Sesiones surgió de una manera muy particular cuando a Max le encargaron, hace 4 años, un proyecto en el sur de Chile bajo la premisa de crear un lugar para alojar y crear instancias de ocio en el que se le debía dar una gran importancia al espacio común en la obra, en la cual se pudieran hacer presentaciones, comidas, etc. “Una especie de escenario multiuso en medio de un bosque. Ahí nació el concepto y esta búsqueda de registrar y hacer evidente el escenario. El concepto se fue ‘masticando’ y en este proceso se incluye a Alejandro Pezoa (post-productor/montajista), siempre entusiasmándonos con la idea de crear este tipo de experiencias. Nos encanta la música desde siempre, músicos por hobby, pero apasionados por la música y las cámaras. Pasábamos viendo referentes y pensando en la idea, hasta que hace dos años decidimos ponernos serios con la propuesta. Ya teníamos una idea, ahora comenzaba el proceso de concretar. Nos contactamos con Ignacio Ramírez (productor), compañero de colegio, para bajar la idea en concreto, aprovechando que Nacho tiene experiencia levantando proyectos, en especial en el mundo de la música, por haber sido parte de bandas como Mecánico y Prefiero Fernández. Desde ahí no hemos parado, Ignacio entró como un gran plus y decidimos crear en conjunto este proyecto. La idea era que no se tratara solo de un registro musical, sino que tuviera el plus, de un contenido arquitectónico importante a nivel nacional. Como la obra arquitectónica nace desde un contexto inmediato, el que siempre es importante a la hora de tomar decisiones, a este contexto inmediato lo llamamos paisaje, el cual es bueno retratar para así poder entender mejor la obra a estudiar. Son pequeños ejercicios que nos imponemos para poder estudiarlos de distintas maneras”.

Ramírez agrega que por la parte musical, siempre tuvieron la inquietud de generar una plataforma que fuera capaz de exponer la música en vivo en sesiones, que tanto a nivel visual como sonoro, pudiera ser capaz de mostrar el arte como este lo merece, sin formatos reducidos de los artistas, y con un desarrollo en sonido e imagen muy minucioso. “Al fin y al cabo complementamos nuestros mundos para crear algo único que pudiera impulsar de una manera u otra nuestra cultura”, concluye.

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