JEAN MICHEL BASQUIAT

lunes, 29 diciembre 2014

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Este artista irrumpió en el ámbito del arte, quebrando esquemas y presentando un trabajo lleno de expresión que no tardó en cautivar. Primero, a la escena neoyorquina y, luego, al mundo completo. Tras una carrera meteórica y con sólo 27 años, las drogas lo obligaron a decir adiós.

Por: Catalina Plaza S.

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22 DE DICIEMBRE DE 1960 / 12 DE AGOSTO DE 1988

El 10 de febrero de 1985 Jean Michel Basquiat apareció en la portada del New York Times, convirtiéndose en el primer artista afroamericano en ocupar la tapa de la renombrada revista. A sus 24 años, Basquiat brillaba en el escena artística neoyorquina y ya internacionalizaba su carrera exitosamen-te. Con la fama y el reconocimiento habían llegado también los excesos y un estilo de vida que prontamente le pasó la cuenta. Tres años más tarde, con sólo 27, la droga –específicamente la heroína– terminó con la vida de Basquiat, más no con su legado. Hijo de un contador haitiano y una diseñadora de origen puertorriqueño, el artista creció en las calles del Bronx. Desde muy pequeño se mostró interesa-do en el arte, especialmente en el dibujo. Sin embargo, con los años, derivó a otras expresiones artísticas, concretamente al graffiti. Sus feroces creaciones, firmadas bajo el anagrama SAMO© (que significa “SAMe Old shit”), comenzaron a invadir las calles del barrio y las estaciones del Metro del Lower Manhattan. Al poco tiempo, empezó a ganar prestigio en el medio, por lo que fue invitado a participar en la exposición Times Square Show junto a un grupo de artistas emergentes y grafiteros. A pesar de que las críticas no fueron especialmente po-sitivas, algunos miembros de los círculos especializados pusieron atención en su nombre y en cómo este artista lograba plasmar en las telas toda la fuerza del graffiti. Un año después, Basquiat exponía en el P.S.1, con un éxito considerable. En ese lugar comenzó su amistad con una de las personalidades más famosas y controvertidas de la época: Andy Warhol. Fue en ese entonces cuando la des-tacada galerista Annina Nosei puso sus ojos en él. Así, ya inmerso en el mundo del arte neoyorquino, comenzaron a llegar interesantes propuestas para salir al extranjero. En 1983 fue invitado a exponer individualmente a Módena. No había dudas, Basquiat era el artista afroamericano del momento. Sus pinturas, llenas de color, fuertes trazos, palabras y una gran carga gestual cruzaban fronteras. Pero, con la fama también llegaron los excesos y una ardua lucha para salir de las drogas. Pero Basquiat, que había logrado todo lo que un artista pudo haber soñado, no pudo. Un 12 de agosto de 1988 se despidió para siempre.

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