JOAN MIRÓ

Miércoles, 20 Abril 2016

NACIDO EN BARCELONA, MIRÓ ANTES DE PINTAR UNA OBRA CREABA UN MUNDO. FORMAS ONDULADAS Y UN GRAN ATRACTIVO CROMÁTICO SON PARTE DE SU SELLO, EL QUE LO TRANSFORMÓ EN UNO DE LOS MÁS GRANDES ARTISTAS DEL SIGLO XX.

Por: María José Mora D.

Joan Miro

Provocador e inteligente, Miró quiso asesinar la pintura, ya que como él mismo decía: “El arte está en decadencia desde la cueva de Altamira”. Con esto pareciera que hubiera despreciado el arte de su tiempo, pero no era así, solo que Joan tenía una idea totalmente original del arte, algo que plasmó con éxito en miles de lienzos, los que hoy son parte de museos tan importantes como el MoMA de Nueva York, la Tate Gallery en Londres o el Reina Sofía en Madrid, entre muchos otros.

Joan Miró nació dentro de una familia acomodada de Barcelona, si bien desde pequeño tuvo talento artístico, su conservador padre lo convenció para que entrara a estudiar comercio, pero igualmente asistió a clases en La Escuela de la Lonja, famosa academia artística por la que el propio Picasso había pasado unos años antes.

Si bien entró a trabajar a una empresa química, al poco andar fue despedido por pintar en los libros de contabilidad, ese hecho que puede parecer gracioso, fue el que lo hizo decidirse a dedicarse al arte de por vida. Fue así como se matriculó en la Academia Gali, la que proponía un método de enseñanza que ampliaba la experiencia sensorial, para luego traducirla visualmente. Si bien sus primeras obras están influenciadas por el cubismo, fauvismo y los frescos románicos catalanes, poco a poco se fue acercando al surrealismo gracias a que en 1919 viajó a París, donde se acercó a este movimiento. Miró quería mezclar arte y poesía, dando lugar así a un nuevo arte. De este período destacan sus obras “El carnaval del arlequín” y el “Campesino catalán de la guitarra”, donde se ven imágenes distorsionadas y fantásticas que dan muestra de una realidad paralela.

Las masas aceptaron muy bien el arte de Miró, gracias a su irresistible atractivo cromático y la composición, donde primaban fondos planos en tonos neutros quebrados por siluetas, puntos y figuras en colores vivos, especialmente azul, rojo, amarillo, verde y negro.

En 1934, Miró comenzó su etapa salvaje, en la que demuestra una abstracción más fuerte. Esta coincide con la Guerra Civil Española, por lo que desde su residencia en París comienza a retratar obras atormentadas y con una enorme sensación de angustia y dolor. “El cegador” es la obra cúlmine de este período. Años más tarde y tras la victoria de Franco, Miró cambió radicalmente de estilo y empezó una etapa más reconocida por el público, es así como nació “Mujer pájaro y estrella”, una de sus pinturas más reconocidas.

Miró finalmente volvió a España en 1941, instalándose en Palma de Mallorca, donde se quedó toda su vida experimentando con nuevos materiales y creando nuevas obras, sin perder nunca su capacidad creativa, por la cual recibió grandes honores, como el premio Guggenheim y ser investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Harvard, entre otros. Falleció a los 100 años en su amada isla y dejando un gran legado que se puede resumir en esta frase: “Para mí es importante conseguir la máxima intensidad con el mínimo esfuerzo. Por eso el vacío ocupa un papel cada vez más relevante en mis cuadros”.

20 de abril de 1893 –  25 de diciembre de 1983

Works By Picasso, Monet And Van Gogh Offered By Sotheby's As Part Their Impressionist and Modern Art Sale

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