La cocina

viernes, 7 abril 2017

Manoseado y requete manoseado el tema. Lo sé. Como interiorista y como diseñador, la verdad es que ya el cuento de que la cocina es el punto de encuentro de la familia y que la cocina dejó de ser lo de antes ya me saturó. Pero después pienso, y el tema es la pura verdad. Pero ya está un paso muchísimo más allá del que nos imaginamos. Va mucho más adelantado a lo que siempre leemos u oímos. Sí es verdad, es el punto de encuentro de la familia, y también es cierto que muchas de las nuevas viviendas han dejado de incluir el dormitorio de servicio en su programa, y esos metros cuadrados se los han ido entregando a otros recintos, como un family room (una especie de sala de estar unida a la cocina para que la familia pueda pasar más tiempo junta de una manera relajada).

La arquitectura y, por supuesto, el diseño, son disciplinas que deben ser capaces de adaptarse rápidamente a los tiempos y ritmos de las personas; es más, me atrevería a decir que incluso deberían ir más adelante. Nosotros los diseña- dores deberíamos estar siempre en sintonía con los sociólogos, quienes estudian el comportamiento de la gente a nivel social, cultural y emocional. De esa manera, entenderíamos cuáles son las necesidades de las personas cuando se enfrentan a una nueva vivienda. En ese sentido, basarse en un buen estudio al respecto antes de diseñar es determinante para alcanzar un buen o mal resultado.

Tuve la suerte de ir al Salón del Mueble de Milán el año pasado, en donde se presentaron –como todo año por medio– además de las nuevas tendencias en diseño de muebles, todo lo relacionado con el mundo de las cocinas.
Luego de recorrer incansables pabellones cargados de información, llegué a la conclusión, complementado con diferentes estudios que había también leído en torno al tema, que la cocina ya dejó de ser cocina, dejó de ser un recinto más de las viviendas como recinto, como espacio entre cuatro paredes como lo sigue siendo el clóset, las piezas o el baño (no me extrañaría que en un par de años más estemos hablando mucho de él). La cocina pasó a la categoría mueble, a la categoría objeto. Sí, tal cual lo están leyendo.

Hoy, la cocina se trata en términos de diseño al nivel de un arrimo, de un sofá, de una mesa de centro. Evidentemente que, con más cabeza, más complejidades y más diseño, pero hoy la cocina es un mueble, el cual se debe tratar, diseñar y disponer como tal.

Y no es difícil de entender. Como decía antes, hace rato que se empezaron a integrar al living o a salas de estar, y junto a esto, el mueble de cocina debió mutar no solo en su forma, sino que también en su materialidad. Evidentemente que en un buen diseño prima la funcionalidad, pero también en este tipo de casos, debe pesar mucho el tema estético. Los muebles de cocina dejaron de ser esos muebles inmaculados blancos en donde la frase “me gusta que se vea limpio para saber si tiene mugre o no” quedó en el pasado. No se trata que el mueble pierda funcionalidad y deje de ser una superficie fácil de limpiar, sino que hoy las tendencias en este tipo de materiales son aquellas que se fundan con el resto de la decoración de la casa, que no compitan, sino que se complementen. El uso de la madera, los lacados suaves, las cubiertas que se alejen de la imagen tradicional de cocina, son únicamente algunos requerimientos a la hora de diseñar las nuevas cocinas. Los muebles que permitan almacenar no solo los elementos propios de la cocina como los utensilios, la comida, etc., sino también espacios abiertos capaces de albergar decoración, libros, plantas, etc., todo gesto de diseño que haga que estos muebles sean un elemento y no un lunar dentro de los espacios en los cuales se apropia. Incluso, algunas oficinas de diseño han ido pasos más allá incorporando ruedas en los muebles para que se puedan mover y permitir también diferentes actividades dentro de un mismo recinto. Hoy no es raro que los espacios muten en función de las horas del día y de las necesidades de la familia y, por supuesto, que la cocina debe, al ser un objeto, facilitar dichos actos para que el desarrollo de las actividades sea lo más fácil y amable posible.

Estamos entonces entrando a una nueva era desde la perspectiva del interiorismo. Los diseñadores estamos en esa tecla, en no forzar a que la gente se comporte de tal o cual modo mediante un diseño, sino que, todo lo contrario, los objetos deben ser capaces de dar solución las nuevas costumbres de las personas.



Escrito por

Ultimos Articulos COSAS