En Llanquihue, un siglo de historia

domingo, 29 enero 2017

Detrás del Hotel Casa Werner, se esconde una gran labor de restauración, que consiguió que la antigua casona de alerce y mañío conservara todo el espíritu de una época en cada uno de sus añosos rincones.

Por: Catalina Plaza S. / Fotos: Roque Rodríguez

Construida en 1916, en la Región de los Lagos, la casa Casa Werner perteneció a la familia de colonos alemanes del mismo apellido, que llegaron a Llanquihue en 1852. Hace tres años César Vicuña Montes y su mujer Sofía Covarrubias Jongman decidieron comprarla para darle nueva vida y transformarla en el primer hotel boutique de esa zona del lago.

Abogado de profesión, César quería explorar en la hotelería, por lo que se puso en búsqueda de una casona antigua que tuviera toda la originalidad posible y fuera adecuada para transformarla en hotel. “Conversé con la familia Werner y en ese momento la señora Hannah Prenzlau, viuda de don Armin Werner, vivía en la propiedad. Ella accedió a vender la casa familiar porque tenía ganas de trasladarse a una más pequeña”, cuenta.

Con nueve habitaciones, la apuesta se transformó en un éxito y hoy el 70 por ciento de huéspedes son extranjeros que llegan con ganas de disfrutar del sur de Chile, pero también entusiasmados por vivir una experiencia diferente: pasar unos días en una casa con 100 años de historia y que en pleno siglo XXI conserva todo su encanto y la estética propia del momento histórico en el que fue construida. No es un decir, todos los muebles que hoy se admiran en las habita- ciones y espacios públicos de este hotel se encontraban en la propiedad al momento de ser comprada, desde la cristale- ría, hasta los vasos y saleros. Lo único que ha llegado desde entonces es una pequeña vitrina.

Para que la Casa Werner pudiera abrir sus puertas como el primer hotel boutique de Llanquihue, sus dueños realizaron una gran remodelación. El trabajo tuvo que ver con la restauración de la casona, a cargo del arquitecto Rodrigo Pezzuto, radicado en Puerto Varas, quien ha realizado importantes proyectos en la zona. En tanto, la decoración interior, así como la elección de materiales y colores, estuvo a cargo de Sofía Covarrubias Jongman. “El hotel abrió el 2013 y se remodeló en un tiempo récord de 6 meses. El primer año siguió funcionando como estaba y luego se iniciaron los trabajos de recuperación arquitectónica. Uno de los principales desafíos tenía que ver con incorporar baños a cada una de las habitaciones existentes, porque originalmente la propiedad solo contaba con uno. Hoy suma 12 y 9 habitaciones completamente restauradas y habilitadas como espacios de gran confort y de una belleza estética, que conserva su originalidad histórica.

“ Sacamos todo el tableado y lo preparamos para que fuera anti ruido, forramos cada tabla con materiales especiales anti impacto, luego las cepillamos y finalmente volvieron a su lugar original. Además, entre las habitaciones, en algunos casos, se construyeron dobles muros y se cambió el papel mural por géneros acolchados para darle mayor calidez a los espacios y contribuir a la mejora acústica”, explica César, quien se embarcó en este proyecto motivado por su gran interés en la restauración. Vicuña acota que la gran diferencia entre Casa Werner y otras apuestas hoteleras es que éste no fue un proyecto que se armó y construyó desde cero con el objetivo de generar un producto atractivo, sino que por el hecho de haber estado ahí, íntegro y como detenido en el tiempo, es genuino e inmediatamente te lleva a vivir la experiencia. Lo único que hicimos fue complementar lo valioso de la construcción con elementos contemporáneos esenciales, como por ejemplo toda la grifería, que fue importada de Alemania, para alcanzar un estándar de cinco estrellas. Con eso, la casa toma aun más fuerza, porque se incorporan los elementos de la modernidad necesarios para el confort de los pasajeros que vienen a vivir la experiencia”, comenta el abogado.

El proyecto ha ido creciendo, porque más allá del hotel, se han preocupado de que el jardín, el huerto y el humedal don- de se encuentra emplazado, sigan manteniendo su vida y encanto natural. Además de preocuparse por la mantención de casas típicas de vecinos, las que han ido pintando y conservando para mejorar el entorno del hotel. De esta forma, el accionar ha llegado a un kilómetro a la redonda. “Este es el único hotel boutique en el sector de Llanquihue y ha sido tremendo ver cómo la gente ha empezado a conocer y apreciar una ciudad que antes no tenía tanto turismo. Todo ha coincidido con una ciudad amable, auténtica, con anchas calles, sin un solo semáforo, y con varias mejoras que se hicieron en la comuna, desde el punto de vista de infraestructura urbana y turística. Llanquihue está entre Puerto Varas y Frutillar, último lugar donde hemos iniciado otro proyecto de alojamiento que complementa al de Casa Werner. Llanquihue tiene la mejor playa del lago, vista simultánea a cinco imponentes volcanes y se nutre del viajero que busca lugares novedosos y de una belleza auténtica”, concluye Vicuña.

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