En Londrina, Brasil: Disrupción

jueves, 18 enero 2018

Proyectada por Studio Guilherme Torres, esta casa derrumba los espacios y las tradicionales formas de dividirlos, creando un lugar elegante y, a la vez, vanguardista.

Por: María José Mora D. / Fotos: Denilson Machado (MCA Estúdio)

Esta casa fue diseñada para una pareja joven por los arquitectos del Studio Guilherme Torres, oficina de arquitectura y diseño brasilera que destaca por sus elegantes terminaciones y por preocuparse, tanto de la arquitectura, como del diseño interior, creando proyectos integrales y muy vanguardistas. El principal desafío de este proyecto tuvo que ver con el terreno, ya que este se encontraba en el punto más alto de un condominio, justo en un borde, por lo que “chocaba” con el enorme muro de contención que separa al loteo del exterior. Para manejar este dilema, los arquitectos decidieron utilizar una solución tan creativa como arriesgada y optaron por crear una base que da vida al nivel inferior, el que está rodeado de una seguidilla de muros que abraza toda la construcción, logrando crear un perímetro entre el muro de la casa y el del condominio, aumentando la privacidad de la familia.

La casa de 400 metros cuadrados fue revestida de concreto y madera de cumarú, árbol típico de Brasil que destaca por la resistencia de su madera, la que no necesita grandes cuidados.

Esta es una casa hecha para personas que aman lo nuevo y que no tienen miedo en romper paradigmas, los que, de hecho, esta estructura rompe desde el momento en que se entra, ya que la puerta de acceso conduce a los invitados hacia la piscina, para luego entrar a un amplio salón de doble altura que comunica a toda la casa y que sirve como hall de distribución.

En el primer piso se encuentra el living, que funciona como un eslabón entre las áreas internas y externas, gracias a las enormes puertas pivotantes. La cocina está integrada al living y posee la última tecnología, además de una parrilla a carbón. Ambos espacios están conectados al comedor, lo que transforma a este lugar en un gran y amplio espacio que es disfrutado por los habitantes y amigos de la familia. El gran tamaño de las áreas comunes ayuda a que el mobiliario se luzca en todo su esplendor, permitiendo admirar piezas de diseño original como la silla Wassily, de Marcel Breuer.

Los espacios privados se encuentran en el segundo piso, ahí encontramos la pieza principal en suite, la que está separada de su salita de estar por una pared de cristal que revela un cubo que alberga los baños. A continuación se encuentran dos suites más que son usadas para visitas y para recibir a su hija adolescente que va a la casa algunos fines de semana. El hall a un lado de la escalera sirve como espacio para un escritorio. En este lugar la luz está controlada gracias a que las ventanas están protegidas por elementos huecos de concreto. Las soluciones simples e innovadoras, sumadas a los pocos materiales, pero usados en cantidades generosas, le confieren personalidad y un toque atemporal a este proyecto, que muestra una forma más simple y chic de vivir.

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