En Maitencillo, Open Mind

miércoles, 12 abril 2017

Esta casa sorprendente por su arquitectura como su decoración. Llena de detalles e historias, demuestra que la mejor fórmula para darle vida a los espacios es hacerlo con el tiempo, sin reglas establecidas y con la creatividad que aquí se respira en cada rincón.

Por: Catalina Plaza S. / Fotos: Matías Bonizzoni S.

De arquitectura absolutamente contemporánea, esdificil imaginar que esta casa fue una de las primeras construcciones de la zona y que tiene más de 100 años. Igual de sorprendente resulta el hecho de que fue una iglesia en la que se celebraba misa to- dos los domingos. Su nueva vida comenzó hace 19 años, cuando sus actuales dueños la compraron con la idea de, prácticamente, rehacerla. Solo tenía dos pisos, en ese momento independientes, y estaba en muy mal estado, completamente abandonada. El proyecto estuvo a cargo del dueño que se preocupó de cada detalle y proyectó una construcción moderna que, con los años, ha ido creciendo hasta contar hoy con cinco pisos. Uno de los sellos más distintivos de su exterior son los dos tubos rojos de las chimeneas que le dan un carácter muy especial. Todas las maderas que se encuentran en la casa llegaron directamente desde el Lago Maihue, de Rupumeica, localidad cercana a Lago Ranco, donde este ingeniero civil tuvo casa muchos años y donde también encontró la ayuda para iniciar las obras. Seis maestros de la zona llegaron a Maitencillo y durante seis meses pusieron en pie la casa. Al tiempo, surgió la idea de hacer un jardín y se construyó una losa para poder rellenar con tierra y plantar. Hoy, este espacio es uno de los más usados de la casa porque, junto con la piscina y el mar de fondo, es un verdadero oasis.

En todos estos años se han seguido incorporando nuevos espacios, porque esta es una casa que siempre está siendo intervenida y esa es una de las gracias que tiene; cada visita se puede transformar en una sorpresa.

El recorrido desde que se abre la puerta de entrada también sorprende. Primero destaca una colección de máscaras traídas de Bali, una gran alfombra que es protagonista en el amplio espacio y, al fondo, el living y su cálida decoración que, con toques modernos, sale del típico concepto “playero”. Los cojines rayados y con flores aportan los toques de color que contrastan muy bien con los muros color grafito. Este espacio se complementa con  otro living que mira directamente al mar y donde antes existió una pequeña terraza; la ampliación fue un acierto porque desde ahí la vista es inmejorable. Dominado por los tonos turquesa, es el lugar favorito para los aperitivos antes de bajar a la cocina, sin duda el corazón de la casa. Completamente hecha en madera, ha sido escenario de memorables encuentros con amigos y también con la familia. El color se ha ido apoderando, poco a poco, del lugar, después que la dueña de casa decidiera pintar las sillas del comedor. Luego, continuó con los cajones y con el gran espejo. Otra de las cosas de las que la dueña de esta casa se ha preocupado mucho y que también la distinguen es el jardín. Nutriéndose de viveros de la zona, ha teñido de “verde” incluso a los vecinos, a quienes ayudó a plantar phitos phoros, una de las plantas que mejor se dan en la costa y que se suman a las hortensias, que aportan color y le dan mucha vida al exterior. En constante cambio, esta es una casa que frente al mar o en cualquier parte encanta por su original propuesta, por ese toque tan personal que desde hace casi dos décadas ha ido creciendo fin de semana tras fin de semana, donde siempre surge alguna idea para seguir construyendo este refugio playero.

Escrito por

Ultimos Articulos COSAS