Margó: Cuando la elegancia puede ser sencilla

viernes, 16 marzo 2018

Buena comida y un gran ambiente es lo que se puede encontrar en su recién inaugurada sucursal de El Golf, la que se suma a los Margó de La Dehesa y Parque Arauco, y que ya se perfila como parada obligada para los amantes de la buena mesa.

Por: María José Mora D. / Fotos: Matías Bonizzoni S.

Un nuevo hit se asoma en Isidora Goyenechea, justo donde solía estar el restaurante Coquinaria –en el Hotel W–, hoy se encuentra el exquisito Margó, lugar que se ha transformado en un imperdible de Santiago. Hace seis años abrió en La Dehesa y tal ha sido su éxito, que hoy se suman sucursales en el Parque Arauco y en Isidora Goyenechea. María Jesús Gutiérrez es la chef ejecutiva de los tres Margó, mientras que su hermana Elisa se encarga de la gestión y funcionamiento de los restaurantes. “Nosotros mezclamos un poco los trabajos, la Elisa es la que está encargada de la parte administrativa, comercial y de gestión, mientras yo estoy a cargo de la cocina, la carta y los proveedores”, cuenta Jesús. Son ellas junto a Matías Eguiguren y Gerardo Fernández quienes conforman la sociedad que creó Margó. El hecho de que estas hermanas hayan abierto un tercer restaurante demuestra con creces la enorme aceptación que ha tenido esta marca. Esto se debe a un trabajo constante y consistente, el que no ha estado exento de sacrificios. “El primer año del Margó de La Dehesa fue un éxito total, pero nosotras teníamos tanta pega que ni siquiera éramos conscientes de ese éxito, nos tocaba hacer de todo, literalmente, incluso hacer los baños. Era tal la carga de trabajo que dejamos a nuestras familias de lado, no teníamos tiempo para nada más aparte del restaurante. De hecho, renunciamos varias veces al proyecto, porque estábamos totalmente superadas y agotadas. Creo que fue tan duro por nuestra falta de experiencia, ni siquiera sabíamos lo que era pagar IVA, impuesto al azúcar, ¡nada!”, cuenta riendo Jesús. Por suerte no se rindieron y siguieron adelante, ya con más experiencia y calma. Fue ese aprendizaje el que les permitió atreverse a abrir otro Margó el año pasado, esta vez en Parque Arauco, y a pocos meses de esa apertura, se lanzaron a abrir el tercer local, esta vez en Isidora Goyenechea, en pleno barrio El Golf. “A los ocho meses de tener abierto el Margó del Parque Arauco nos llamó Gerardo Fernández, otro de nuestros socios, quien también es socio del KM0, él nos contó que Coquinaria se iba del W y claramente se nos iluminó la cara, ya que siempre habíamos hablado con la Jesús de que si llegábamos a abrir en el futuro un tercer lugar, tenía que ser en Isidora. Obviamente no pensábamos hacerlo tan pronto, pero la oportunidad llegó y no la podíamos dejar pasar, así que llamamos a la Alejandra Elgueta –que es la dueña de Coquinaria–, nos juntamos y empezamos a negociar para quedarnos con el local. Como la Jesús estaba a punto de tener guagua, yo me hice cargo de abrir y organizar todo, al igual que lo hice con Parque Arauco y, si bien fue mucho trabajo, creo que teniendo un buen equipo, todo es posible”, asegura Elisa. Un gran trabajo hay detrás de este nuevo Margó el que levantaron solo en un mes y, para poder lograrlo, decidieron contratar nuevamente a las mismas personas que habían trabajado en el local del Parque Arauco: los arquitectos Martín Lira y Sebastián Larroulet, las paisajistas Pía y Josefina Passalacqua, el constructor Juan José Gutiérrez y para el diseño interior la oficina de Enrique Concha & Co. La idea de las socias de Margó era mantener una misma línea en cuanto a decoración y así crear una marca consistente que tenga un sello propio en el tema de diseño. Por estas mismas razones eligieron a la oficina de Enrique Concha, ya que ellos sabían perfectamente lo que necesitaban. Si bien el local estaba en perfectas condiciones y no había que partir de cero como fue el caso del Parque Arauco, si se necesitó de mucha dedicación, ya que el proyecto tenía un cierto grado de complejidad. “Nuestra oficina había realizado el anterior Coquinaria, el que había quedado muy bien y, en cierta forma, este era un desafío algo mayor. Para armar todo seguimos con el sello que hicimos en Parque Arauco, que fue principalmente crear un espacio esencialmente cálido. Esto debíamos lograrlo con una atmósfera de diseño conectada a través de tres elementos: los árboles, las lámparas de gran volumen y la gama cromática de los grises. El resultado fue una mezcla de elegancia y sencillez, un código siempre genial”, asegura Enrique Concha. En el lugar están presentes algunos elementos decorativos icónicos de la marca como el retrato de Margot Irarrázaval –abuela de las hermanas Gutiérrez y fuente de inspiración para ponerle el nombre al restaurante–, pintado por su nieta, la artista Margot Irarrázaval; y las instalaciones de porcelana creadas por la artista Trinidad Correa. Además de estos sellos, el lugar posee materialidades y tonos que se repiten en todos los locales como el mármol, las lámparas industriales y los tonos grises. “En el piso elegimos poner un porcelanato tipo parqué en gris, el que te recuerda la casa de la Margó. Los cielos negros y las hojas de los árboles te entregan contraste y la belleza de la naturaleza. Por otra parte, los bordes de las mesas son mágicos, los filamentos de las ampolletas ordenan los espacios y las mesas y el azul turquesa dan identidad, así cada detalle se va sumando”, agrega Concha. Finalmente, este lugar -que a diferencia de los otros Margó, incorpora desayuno y un delicioso brunch a la carta-, se perfila como un nuevo espacio en donde comer rico es un derecho y una obligación.

Escrito por

Ultimos Articulos COSAS