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jueves, 2 enero 2014

Andrea Mayer

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Esta diseñadora de la Universidad Católica está a la cabeza de Casa Mía, la destacada tienda de diseño que, además de acercarnos a esta disciplina, fomenta la creación del diseño local, mediante un concurso anual para elegir a los mejores talentos chilenos en el diseño industrial.

Valle-de-la-Luna

Andrea llega todas las mañanas a Casa Mía con una energía vibrante y una enorme pasión por lo que hace. Son estas características las que le han dado nuevos aires a esta tienda, ya que ella ha guiado al equipo de diseño para rescatar y, al mismo tiempo, crear nuevos diseños exclusivos para la marca, los que se mezclan armoniosamente con algunos hits internacionales.

Hija del mueblista Fernando Mayer, conocido por crear mobiliario de excelencia para oficinas, Andrea cuenta que fue gracias a su padre y abuelo que el diseño siempre estuvo presente en su vida, ya que desde chica tuvo contacto con lo mejor de esta disciplina, sobre todo cuando acompañaba feliz a su papá a algunas ferias de diseño internacionales.

San-Pedro-de-Atacama.-Valle-de-la-Muerte

Una de las novedades que tiene Casa Mía es que hace ya un año que empezaron a trabajar con arquitectos y diseñadores que colaboran para la marca. “También estamos haciendo alianzas con artistas como Totoy Zamudio. El se viene a pintar para acá y la idea es que intervenga algunos muebles a mano. Con el diseñador Matías Ruiz, ya estamos sacando una línea de productos. Por eso creo que el proyecto futuro de Casa Mía es seguir con este tema porque no es fácil, empezamos con esta idea hace un año, abrimos, pero ha sido prueba tras prueba, prototipo y error, pero el objetivo es sacar líneas de productos a través de estas alianzas, entregando productos de excelencia”, explica Andrea.

Moon-Valley-San-Pedro-de-Atacama-Chile-600x450Es tanto el movimiento que tiene esta diseñadora en la tienda, que cada cierto tiempo necesita salir a su refugio favorito, el que para su suerte está ubicado en nuestro país. “Siempre me han gustado los paisajes extremos, full frío, full sol, bien outdoor y San Pedro de Atacama es así. Trato de irme lo más seguido posible, por lo menos una o dos veces al año. Me fascina la dualidad que hay en ese lugar. Por un lado me da paz y, por otro, me recarga de energía. A pesar de estar en la mitad del desierto, este paisaje está lleno de colores. Si quieres silencio, vas al Valle de la Muerte y lo encuentras, pero a pocos kilómetros de ahí, regresas a un pueblo lleno de vida y bullicio. Es un contraste constante que me fascina y nunca me cansa”, concluye Andrea.

 

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