En Milán: ¡Grande Bellezza!

miércoles, 22 agosto 2018

TRAS UN AÑO Y MEDIO DE INTENSO TRABAJO Y VARIOS VIAJES, FRANCESCA BASSI ACABA DE TERMINAR ESTE DEPARTAMENTO QUE IMPLICÓ TRABAJOS DE REMODELACIÓN Y UNA COMPLETA PROPUESTA EN DISEÑO EN LA QUE DESTACA EL USO DEL COLOR Y TEXTURAS.

Por: Catalina Plaza S. / Fotos: Lorenzo Pennati

La diseñadora Francesca Bassi se mueve con soltura en Milán, una de las capitales indiscutidas del diseño y la moda europea. Tras estudiar un máster en Interior Design en la NABA (Nueva Academia de Bellas Artes de Milán) y trabajar por un tiempo en el estudio de Samuele Mazza, destacado diseñador de interiores con larga trayectoria, estableció vínculos que no se han perdido con el tiempo. Muy por el contrario, el dueño del departamento que acaba de terminar de decorar, Giacomo Giardini, es amigo de años y, por lo mismo, confió en su trabajo en un cien por ciento. Sin dejar sus proyectos en Chile, entre los que se cuentan varias casas, una cafetería en Alonso de Córdova, un hotel en la Patagonia y el trabajo para una inmobiliaria, Francesca se abocó durante año y medio a este encargo. Lo más importante: contó con gran libertad creativa. “Él tiene un gusto increíble, sabe muy bien lo que quiere y entiende lo que es una asesoría en diseño de interiores. A pesar de que en un inicio me costó convencerlo de ciertas elecciones, se arriesgó y me dio libertad creativa, lo cual es un regalo para cualquier profesional”, cuenta la diseñadora industrial de la UDP que lleva dedicada 13 años al interiorismo, trayectoria que le ha permitido ir un paso más allá en cuanto a propuestas. “Siempre me ha gustado mezclar elementos clásicos con otros más modernos, lo mismo en el arte, pero creo que no pasa por moda, pasa por encontrar identidad en cada proyecto que desarrollo y construir un estilo propio”, comenta Bassi. Esa mezcla se ve en este departamento y demuestra que, con equilibrio, se pueden lograr atractivas combinaciones de materiales, texturas y color.

Respecto a los requerimientos de su cliente, Francesca dice que él buscaba espacios sin sobrecarga de muebles, abiertos y con buena iluminación. “Quiso que todo fuera de buenos materiales, buenas maderas, mármoles, etcétera. Es muy detallista en cuanto a la fabricación, marca y procesos productivos de cada elemento, mueble, tela proveedor, etc. En ese sentido, también estábamos muy alineados, ya que trabajamos con marcas italianas increíbles y fue bastante más fácil hacer el proyecto desde acá. También usamos los papeles murales de su marca –www.giardiniwallcoverings.it– para varios espacios, pero de una forma diferente, mezclando texturas y colores. ¡Empapelamos hasta los cielos!”.

–¿Cuánto pesa la “cultura” del mandante en este tipo de encargos?

–La cultura pesa en cuanto a entender que cuando se decide a contratar servicios de este tipo, es fundamental que el cliente confié y se entregue un poco a los riesgos que conlleva, que según mi experiencia, son casi nulos cuando realmente te dejan hacer tu trabajo. Hay mucha creatividad en juego, pero también factores muy técnicos y yo creo que, quizás, hay que transmitir profesionalismo para tener confianza por parte de los clientes, pensando en que funcione fluidamente para ambas partes.
“Además, nuestra cultura se preocupa mucho de lo que se muestra hacia afuera y no de lo que compramos para los interiores, los presupuestos se van en ítems como en enormes jardines, piscinas, autos caros y lo que queda para armar los interiores no siempre es prioridad. Eso es un tema absolutamente cultural, ya que parte de un buen vivir es la experiencia que tenemos con los elementos que elegimos para nuestros espacios que habitamos”.

–¿Qué sello quisiste imprimirle al proyecto?

–En mis proyectos siempre trato encontrar un sello según cada cliente, tipo de proyecto y espacios. En este en particular, quise imprimir uno más masculino y elegante, sin caer en lo aburrido y apagado, y tampoco en algo muy “de moda”. Quise darle un look contemporáneo, tomando en cuenta que es un departamento antiguo y el toque infaltable que da el uso del color.

–Tomando en cuenta la lejanía, ¿qué dificultades implicó realizar un proyecto en Milán?

–Es un departamento antiguo, fueron varios viajes, pero más que eso, logré tener una arquitecta a cargo de la obra, que recibía proveedores, supervisaba y me mandaba informes semanales de los avances. Respecto al desarrollo de planos de muebles y de obras de remodelación, la verdad no tuve ningún problema, hablo italiano, trabajé con proveedores que conozco hace años, así que fue como revivir mis años allá.

–Hay un juego de materialidades muy audaz, lo mismo con el uso del color y las texturas. ¿Trabajaste con marcas internacionales?

–Todas las marcas con que trabajé son italianas, compré todos los muebles, lámparas y adornos allá, pero también mandé a hacer muebles a medida, como la repisa tipo librero del living, el sofá L azul –que necesitaba que tuviera espacio de almacenaje– y por supuesto, la cocina completa y la remodelación del layout al abrir ciertos espacios como el clóset en el dormitorio principal.
l“En mis trabajos siempre trato encontrar un sello según cada cliente, tipo de proyecto y espacios. En este en particular, quise imprimir uno más masculino y elegante, sin caer en lo aburrido y apagado, y tampoco en algo muy ‘de moda’. Quise darle un look contemporáneo, tomando en cuenta de que es un departamento antiguo, y el toque infaltable que da el uso del color”, explica Francesca Bassi.

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