MIRAR ATRÁS Y REVISAR

viernes, 12 diciembre 2014

Por: Cristián Preece (twitter: @cpreece_)

2 1Llega el fin de año y con él una lista gigante de cosas por hacer. ¿Será que el mundo está hecho para Chile, que siempre dejamos todo para última hora? Es impresionante cómo avanza el tiempo sin darnos cuenta. Es una frase cliché, pero tan cierta. “Hace nada estábamos en abril”, dicen muchos. No sé si me estoy poniendo viejo o qué, pero de verdad que la rapidez del mundo me impresiona. Hoy conversábamos con unos amigos en un almuerzo, todos entre 34 y 35 años, y llegamos a la conclusión que a los 36 se produce un cambio de etapa radical. Estamos cerca de los 40 y eso muchas veces asusta. Pero déjenme decirles que es sólo una cuestión de actitud. Me acuerdo de largas conversaciones con mi abuela que a sus 80 miraba atrás y recordaba con alegría cada momento y situación vivida. Tantas experiencias acumuladas que no dejaban de sorprender y que la habían hecho, a mi juicio, una tremenda mujer. Completa.Si entendemos al paso del tiempo desde esa perspectiva, qué bueno es.En la profesión que decidí ejercer, y creo que pasa en la gran mayoría, la expe-riencia es parte del currículum. No creo en una desactualización si en la vida has andado a la par de su ritmo. Ayer, un muy amigo mío me dijo, “al final lo que cuentan son las canas”. Y claro, si nos vamos a ese raciocinio es bien cierto. Nada más sabio que la acumulación de experiencias que te va haciendo más grande.Creo muy bueno en esta época parar, mirar atrás y revisar qué cosas de este año fueron aprendizajes que nos ayudaron a ser mejores personas, tanto en lo profesional como en lo personal –lo que muchas veces va de la mano–, consi-derándolas como parte de una madurez general.En lo personal creo que éste fue un muy buen año, que calza justo con este cierre de ciclo que hablaba con mis amigos (pasar los 35). Por una parte, mi vida personal y familiar marcha sobre ruedas, cosa que no profundizaré por-que no creo que a muchos les importe. Por otra, en lo profesional también fue un año de tremendos aprendizajes. Y quiero referirme a uno en particular que me entregó una nueva motivación y herramientas: el premio al mejor espacio CASACOR 2014 con la propuesta “Habitar el Clóset” que desarrollamos en con-junto con Paula Undurraga y la Inmobiliaria Almagro.A grandes rasgos lo que trabajamos en ese lugar fue hacer vivir una experien-cia de lujo en un ambiente inspirado en una mujer exitosa. Pero lo más intere-sante de todo fue el proceso creativo que llevó a ese resultado merecedor del premio gordo. El “Design Thinking”.Este término tiene su origen en la valorización del diseño como una herramien-ta que ayuda a solucionar problemas de negocio y a, satisfacer necesidades humanas más bien específicas. El trabajo, desde esta metodología, requiere de tres etapas para su desarrollo. La primera tiene que ver con un esquema de trabajo más bien colaborativo y mul-tidisciplinario, en donde todas las ideas son bienvenidas al momento de definir el problema, el cual se codiseña desde distintos puntos de vista. En el caso es-pecífico de este proyecto, fueron sociólogos, comunicadores, ingenieros, arqui-tectos y diseñadores quienes aportaron su visión desde sus áreas de expertise. La segunda etapa tiene que ver con el desarrollo de un prototipo, nacido de varios modelos y propuestas diferentes, hasta que se da con la solución más adecuada en función del problema previamente codiseñado. Y la tercera etapa y final es la de implementación. El momento en que se hace material el problema planteado y su solución se vuelve tangible.Qué gran aprendizaje, ¿no?Me imagino a un mundo en donde estas instancias de codiseño se generaran en todo orden y para todo nuevo proyecto. Estoy seguro que el mundo sería muy distinto y, por supuesto, muchos más serían exitosos en sus emprendi-mientos. Nada más malo que un resultado en donde prime la estética por sobre un planteamiento potente que sustente la forma. O peor aún, nada más malo que una reunión en donde participen puras mentes similares entre sí, cuyo dis-curso no tenga contrapartes que permitan mirar el problema desde otra pers-pectiva. O todavía peor, nada más malo que las personas que no entienden que una actividad multidisciplinaria es la clave para un resultado de excelencia.Esta gran experiencia validó lo que por mucho tiempo tenía en mente como metodología de trabajo ideal, pero que no sabía cómo darle nombre ni hacerla visible a otros. El desafío segundo es, una vez entendida cuál será la metodo-logía para hacer más productivo el proceso creativo, encontrar a los actores idóneos. Estos deben, sobre todo, no juzgar al otro, dar ideas descomunales, construir sobre las ideas del otro, mantener el foco en el tópico, mantener una conversación a la vez y ser tremendamente visual.Revisar lo vivido en el tiempo y guardar los buenos aprendizajes sirve, sobre todo, si están o sienten estar en un cambio de ciclo como en el que yo me sien-to. ¡Hasta el próximo año!

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