MUNDO MINERAL

Miércoles, 21 Enero 2015

Alimentos, carbón, litio y pirita son algunos de los inusuales materiales con los que esta artista da vida a las más diversas formas. Si bien fue el carbón el que la lanzó a la fama, ahora quiere explorar nuevas posibilidades. Actualmente trabaja a full para presentar en septiembre su segunda exposición individual en Nueva York de la mano de Y Gallery, hecho que muestra que su obra va totalmente en alza.

Por: María José Mora D. / Fotos: Bárbara San Martín S. 

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Visitar el taller de Alejandra Prieto implica salir de Santiago y viajar a un tranquilo campo en Melipilla, que más que el lugar de trabajo de un artista parece el taller de un artesano. Lleno de diversas y curiosas máquinas, éstas hacen sospechar que Alejandra trabaja con algún material bastante particular, como es su caso. Asociado desde siempre a la zona de Lota, el carbón es parte de nuestra historia nacional, combustible de bajo precio usado para entregar energía y calentar millones de casas en su tiempo, hoy es considerado un mineral fósil altamente contaminante y no apto para lugares cerrados. Pero esta artista, egresada de la Universidad Católica, no lo utiliza para entregar energía; al contrario, lo rescata para crear obras de arte. Después de varios años de estudio, Alejandra aprendió a manejar y domar este mineral, dándole las más infinitas formas; desde preciosas lámparas de lágrimas, zapatillas, pañuelos, replicas de muebles y grandiosos espejos, hasta obras que llamaron la atención de galeristas, curadores de arte y público en general.

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–¿Cómo llegaste a descubrir el carbón como material?

–Fue una casualidad, ya que en mis trabajos con comida muchas veces necesitaba añadir un elemento negro que no fuera comida y que me permitiera recrear, por ejemplo, el alga del sushi. Asimismo, quería algo que tuviera un significado más potente y así di con el carbón, material que implicó una investigación larguísima, tanto teórica como técnica, me demoré mucho en saber qué carbón me servía. Tema aparte fueron las herramientas, las que muchas veces tuve que adaptar para lograr lo que necesitaba. “Me pareció interesante utilizar elementos poco comunes –como alimentos y minerales– para realizar mis obras. Estos tienen en común su origen orgánico y su función energética, ya que los alimentos son el combustible del cuerpo y, en el caso del carbón, se usa para entregar energía a las industrias”.

–La mayoría de tus obras copia elementos del diseño que han traspasado su función primaria y se han trasformado en iconos de la cultura contemporánea como la Chaise Longue de Le Corbusier. ¿Por qué elegiste recrear estos elementos?

–Me parece interesante la ironía que se genera entre el material y el objeto representado. Por ejemplo, en la representación del pañuelo Hermès, vemos el contraste entre la manufactura delicada y altamente calificada que se necesita para hacer ese tipo de productos, versus la poco delicada y altamente peligrosa labor que poseen los mineros del carbón. En el caso de la zapatilla Nike, cuestionó la explotación que sufren tanto los mineros como los trabajadores que crean estas zapatillas. A este formato de pequeña escala, se suma el de gran escala, que es el que más me acomoda. Recuerdo que el 2011 hice una exposición individual en la Galería Die Ecke llamada “Black Tears”, donde por primera vez presenté mis espejos de carbón, ellos me abrieron las puertas a nuevos temas, ya que gracias a un amigo descubrí que la civilización andina de los chavines usaba espejos de carbón y ese dato me permitió abrirme a un mundo nuevo, dejar atrás, un poco, el tema de la minería. Creo que fue en ese momento donde tuve un punto de inflexión, empecé a manejar conceptos más abstractos y gané la beca CCU. El premio consistía en una residencia de cuatro meses en Nueva York y vivir eso fue increíble.

–¿Qué fue lo más interesante de esa experiencia?

–Lo más interesante fue trabajar en condiciones totalmente distintas a las que tengo acá. Yo me llevé un par de piezas de carbón para trabajar, pero había muchos materiales que tenía que buscar allá y también estaba en una residencia llena de vecinos, por lo que trabajar el carbón no fue fácil. Allá todo era totalmente distinto y ese entrenamiento fue bastante interesante, y podía ir a muchas exposiciones, lo que siempre es bueno. Además, tuve muy buena acogida en la Y Gallery, por lo que me pidieron que siguiera exponiendo con ellos. Esta galería me representa en Nueva York y con ella he viajado a varias ferias, la más interesante fue un Solo Project en MACO, México Arte Contemporáneo. Esta feria permitió que me conociera más gente y, gracias a eso, me salió una invitación a una residencia para este año en Cuernavaca.

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–Aparte del carbón, ¿has explorado o te gustaría explorar otros materiales?

–Yo no trabajo sólo con carbón, también he hecho varios videos, algunos en 3D. El video me interesa muchísimo, aunque lo que más ha resonado es el tema del carbón, pero la verdad es que he hecho más cosas. Ahora, por ejemplo, hice una Ouija, que presenté en el Museo de Historia Nacional, donde estaban invitados varios artistas y el tema era hacer alguna pieza que se relacionara con este edificio. Cuando se dan estas invitaciones temáticas, las aprovecho al máximo para expandir mi propio tema. En este caso decidí elegir el período de los gobiernos radicales, quienes practicaban espiritismo, por eso la Ouija. Para hacerla, usé imanes y otros materiales, pero no carbón. Y lo que empieza a pasar es que las personas comienzan a interesarse más por tu trabajo, que sólo por el hecho de que sea de carbón, y eso es lo mejor que le puede pasar a un artista, ya que te permite explorar otros horizontes sin temer que nadie va a comprar o tomar en cuenta tu obra. Pero claramente estoy muy agradecida del carbón, ya que me ha permitido autofinanciarme en otros proyectos que vienen.

–¿Por qué elegiste el arte como tu profesión?

–Era súper natural que lo hiciera, siempre me gustó pintar. El colegio en el que estuve era muy artístico y fomentó esa área en mí, así que no tuve dudas que mi carrera era arte. Igual cuando entré me di cuenta de que la pintura era una pequeña parte de lo que enseñaban. Fue ahí cuando me empezó a interesar el tema de las maquetas y eso, poco a poco, decantó en la escultura. Creo que esta última me acomoda más porque tiene más factores, no sólo el color y la forma, sino que está la tridimensionalidad, la ubicación de la obra en el espacio y esos factores me ponen más desafíos. Pero más que una escultura, me identifico con los artistas visuales, ya que hacen varias cosas distintas. Admiro mucho a Joseph Beuys, Mike Kelley, Jimmie Durham, Robert Smithson, Mario Navarro, Cristián Silva, etcétera. Me gustan ellos porque el objeto lo ven desde varios puntos de vista y no se quedan solamente en la forma y el material. También están los significados que le dan, y eso cabe un poco en lo que yo quiero lograr.

–¿Cuáles son tus proyectos futuros?

–Quiero abrirme a otros minerales, quiero investigarlos para poder llegar a algo específico que sea interesante, como pasó con el carbón. De hecho, ahora me voy al norte a ver los relaves del cobre, donde se encuentra la pirita, mineral que me parece muy interesante, debido a su forma cúbica. El litio me gusta mucho. Quiero explorarlo, porque hay un tema económico fuerte que se está generando en torno a él y a esto se suma que es usado en el tratamiento diversas enfermedades mentales. Son esas características las que me llaman la atención y expanden la vida del mineral. Quiero hacer una triangulación entre minería, cuerpo y mente. Y también seguir con el vídeo.


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