En París nueva vida

jueves, 10 abril 2014

Una antiguo almacén parisino fue refaccionado por el arquitecto Grégoire de Lafforest y convertido en este genial loft. La cocina, dentro de la estructura de un invernadero, es simplemente genial.

Por: Tina Hom – Living Agency / Fotos: Jean-Marc Wullschleger – Living Agency

Cuando el arquitecto Grégoire de Lafforest y su mujer visitaron este antiguo almacén ubicado en el subterráneo de un edificio parisino, inmediatamente sintieron su potencial. “Los techos altos y el espacio. Exactamente lo que estábamos buscando”, explican ambos. Sin embargo, se necesitaba mucha perseverancia y talento para lograr un proyecto tan desafiante. “Era un oscuro túnel con un horno en la mitad del espacio. La única manera de iluminar naturalmente el lugar era creando un techo de cristal”, explica Grégoire. Pero las obras tardaron en comenzar. Le tomó nueve meses conseguir el permiso del edificio y la aprobación de los propietarios para reemplazar el techo de zinc en pendiente por un techo de cristal. Además, hubo que cortar el horno en piezas para que pudiera ser retirado del lugar.

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No obstante, los nueve meses le permitieron a Grégoire repensar el proyecto en sus mínimos detalles y dar rienda suelta a su creatividad. El arquitecto imaginó una “villa de seis pequeñas casas de madera que ayudarían a estructurar el espacio”. Cada cabina correspondería a una habitación. El proyecto contempló tres habitaciones, un baño, un lavadero y un invernadero para la cocina. Sin duda, ése es el toque más original de todo el lugar. “Es un simple kit de invernadero que pintamos negro y que montamos alrededor de la cocina de Ikea. Reemplazamos el antiguo zinc del cielo por vidrio y mantuvimos la altura del techo para tener mayor amplitud y poder hacer ciertas instalaciones. Los niños juegan aquí mientras trabajamos en la mesa grande”, dice Grégoire.

La elección de una paleta de colores sobrios, grises y blancos, genera una gran unidad y una atmósfera de serenidad que combina a la perfección con los muebles amarillos.

El espacio está lleno de buenas ideas y diseños del arquitecto, además de una gran mezcla entre piezas de diseño y muebles más comunes. Un ejemplo de lo anterior es el mix entre el sofá gris de Ikea que se enfrenta al diseño de los hermanos Bouroullec. Sucede algo similar con la mesa del comedor, ya que las sillas “Merano” son del diseñador italiano Alexander Gufler, en tanto la mesa también fue comprada en la tienda Ikea. “La mesa costó lo mismo que una sola silla”, comenta Grégoire.

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Sin duda, una remodelación fantástica y original que sorprende e inspira.

El trabajo de Grégoire se puede ver en su página web www.gregoiredelafforest.com

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