Ochoquebradas: En diálogo con la naturaleza

miércoles, 8 noviembre 2017

20 destacadas oficinas de arquitectura desarrollaron diversas tipologías de casas de playa con absoluta libertad creativa, buscando que este loteo en Los Vilos tuviese coherencia con la segunda y tercera etapa de Ochoalcubo, proyecto inédito que reúne a 8 arquitectos chilenos y 8 japoneses, entre ellos los premios Pritzker Kazuyo Sejima, Ryue Nishizawa y Alejandro Aravena.

Por: Catalina Plaza S.

La costa chilena de la zona central ha tenido un explosivo crecimiento en los últimos años, dejando una deuda en materia de arquitectura y de planificación. El fenómeno es irreversible, pero si se toma en cuenta, sí es una oportunidad para buscar que otras zonas se desarrollen bajos criterios comunes, logrando que la arquitectura tenga coherencia con el paisaje. Los Vilos es un ejemplo tangible de que no se trata de una utopía. En su segunda y tercera etapa, el proyecto Ochoalcubo busca justamente celebrar la arquitectura a través de 16 casas proyectadas por reconocidos profesionales chilenos y japoneses.

Detrás de esta primera línea, inserta en un entorno único, se encuentra Ochoquebradas, loteo que cuenta con 80 sitios de entre 5 mil y 20 mil metros con vista al mar. El proyecto fue creado en conjunto por el grupo Ochoalcubo e Inmobiliaria Pampilla de Quereo, en un esfuerzo por desarrollar un loteo con características especiales, cuidando el entorno desde la concepción del plan maestro y asegurando una calidad arquitectónica a largo plazo. En esta línea, se convocó a 20 oficinas de arquitectura, entre las que se cuentan Tydi Arquitectos, Alvano y Riquelme, Studio Cáceres Lazo y DRAA, a desarrollar distintas tipologías de casas de playa para que los propietarios de los sitios tengan la opción de contar con una casa donde la arquitectura también sea protagonista.

De esta manera, estos sitios serán parte de un todo que funde vistas al mar, arquitectura de calidad y paisajismo, en un proyecto de bajo impacto ecológico. Aunque no existe obligatoriedad de construir con estos arquitectos, sí hay de cumplir con ciertas exigencias. “Las normas de arquitectura y construcción definidas por el proyecto tienen como fin garantizar la estética y el desarrollo armónico del proyecto. Ochoquebradas está incentivando, a través de la subvención de una parte de los costos de los servicios de arquitectura, el desarrollo de los diseños de las oficinas que se proponen”, sostiene Philippe Godoy, director de Ochoquebradas.

Respecto a los requerimientos que debieron enfrentar los arquitectos que proyectaron estas ideas, agrega: “Queríamos una amplia variedad de propuestas, por lo que tratamos de estandarizar lo menos posible. El hecho de haber concebido este proyecto invitando a estos arquitectos nos asegura el estándar de arquitectura que queremos. Los requerimientos, al final del día, los van a poner los clientes, pero la idea es evitar las casas gigantescas y pedir alta calidad arquitectónica más que un cierto estándar de construcción. El encargo fue, más bien, ‘diseña la casa que a ti te gustaría tener en este lugar’ y así llegaron propuestas muy diversas en estilo y con un rango estimado de costos de construcción entre 20 y 50 UF por m2, lo que nos parece muy atractivo para los clientes”.

El loteo se complementará con un hotel boutique, una playa para los vecinos y varias áreas verdes que incluyen una paseo por la línea del tren en desuso, paralela a la costa que atraviesa el predio, quebradas con bosques de olivillos, maitenes y lúcumos silvestres, y dunas. El paisajismo del lugar velará por mantener las características naturales del entorno y potenciar la flora nativa propia de la zona.

Se espera que en noviembre comiencen las obras de las primeras construcciones, al tiempo que ya se encuentre inaugurada la casa proyectada por Alejandro Aravena en el marco de Ochoalcubo. En enero, en tanto, debería estar listo el proyecto de Ryue Nishizawa y sus ondulantes techos que se asemejan a las olas y a las dunas.

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