OMA Art Gallery: Una aventura que recién comienza

miércoles, 24 enero 2018

El gestor cultural y fundador de One Moment Art José Manuel Belmar junto a la curadora y directora de Revista Tonic Camila Opazo abren a fines de mes OMA Art Gallery, un espacio ubicado en pleno corazón de Providencia que pretende sacudir el escenario galerístico de Chile.

Por: María José Mora D. / Retrato: Bárbara San Martín S.

Para nadie es novedad que la escena artística de Chile ha explotado de manera exponencial en los últimos años. Cada vez hay más galerías y museos, lo que habla de una gran movida cultural. Hoy las galerías ya no son solo para las elites, ya que estas han dejado de concentrarse casi exclusivamente en Vitacura, para empezar a desperdigarse por diversos sectores de Santiago como Providencia, Ñuñoa y Santiago Centro. Y es justamente en Providencia donde se ubicará OMA Art Gallery, la que inaugura el 30 de enero en Nueva Los Leones 0282 departamento 42, con una muestra colectiva donde participan los artistas Francisco Peró, Ignacio Bahna y Pablo Concha.

José Manuel Belmar y Camila Opazo son socios en este desafío que ideó el gestor cultural luego de años pensando en la posibilidad de abrir una galería. El creador de One Moment Art, proyecto que lanzó el 2015 y que tiene como fin generar nuevas plataformas de exhibición artística en espacios no galerísticos, quiso diversificar su trabajo y crear una marca paralela, y así empezó a tomar forma OMA Art Gallery. “Le comenté mi idea de abrir una galería a mi gran amigo Francisco Sepúlveda, coleccionista y mecenas, quien al escucharme me ofreció abrir un espacio y si bien me demoré en decidirme, el año pasado me convencí de dar el próximo paso y acepté su oferta. Fue así como Francisco me pasó un departamento increíble justo en la esquina de Los Leones con Andrés Bello para que lo transformara en una galería. Quiero irme unos meses fuera del país este 2018, por lo que tener una galería solo no me convencía, fue ahí cuando empecé a pensar que lo ideal era tener un socio/a y así llegué a Camila Opazo, ya que habíamos trabajado en varios proyectos juntos, logrando construir una muy buena relación laboral. Además, ella posee una gran trayectoria en el mundo del arte y la curaduría por lo que era mi socia ideal”, explica Belmar.

–¿Qué diferencia a OMA Art Gallery de las otras galerías?

Camila Opazo: –Creo que la principal diferenciación es la relación con el artista. Nosotros le hemos propuesto a nuestros representados una relación horizontal y no piramidal, no somos dueños del artista ni de su obra y lo que les ofrecemos es un tipo de sociedad, un matrimonio. Aquí no se trata de que llegue el artista, traiga sus obras y nos pida venderlas, no, porque esto no es híper consumismo. Lo que queremos es trazar estrategias para sus carreras, lo que se traduce en una mejora para ellos y también para la galería, ya que en la medida que los artistas crecen, nosotros también. Creemos en la cooperación y nos gustaría generar intercambios con museos y otras galerías, queremos apoyar al artista, independiente de si es algo que fue gestionado por la galería o no. Esta es una gran diferencia sumada al tema generacional y a la construcción de memoria en términos editoriales, a través de la creación de libros de cada artista, los que mostrarán la obra y el proceso creativo que hay detrás de sus piezas. Esto genera un mercado blando para ellos. Muchas veces las obras físicas tienen otros tiempos de ventas, mientras que un libro es más asequible a todo público, logrando acercar y mostrar en profundidad la obra del autor. A través de este instrumento se genera una nueva fuente de ventas, pero siempre respetando al artista, ya que aquí no se esta transformando ni manipulando su trabajo para hacerlo más “comercial”, por ejemplo, sino que se abre otra rama de ventas.

José Manuel Belmar: –Otro punto que marca una diferencia es que queremos traer curadores internacionales que puedan investigar la obra de nuestros artistas. La idea es generar redes y globalizarnos, queremos salir al mundo. Nos interesa hacer itinerar las obras de nuestros artistas en ferias y bienales, ya que así se genera coleccionismo. Además, el valor simbólico aumenta al asistir a ferias y bienales de renombre.

–¿Cuáles serán sus artistas representados y por qué los eligieron?

C.O: –Estamos recién manejando una terna de artistas, ya que pasamos un tiempo largo con el José hablando de qué era lo que queríamos lograr a través de este espacio y hay dos aristas primordiales en el tema de la elección. Una tiene que ver con la parte simbólica y otra con la parte comercial. La simbólica tiene relación con artistas de nuestra generación –la que abarca a personas nacidas entre los años 80 y 90– que inconscientemente están volviendo a representar lo que históricamente fue la creación de las artes visuales en Chile y que tiene que ver con los espacios multidisciplinarios. Estos artistas han empezado a juntarse con matemáticos, astrónomos, biólogos, científicos, etcétera, para así tener una base y una visión más amplia para crear. Es así como los artistas que estamos eligiendo son aquellos que incluyen otras disciplinas en su investigación. En términos más comerciales, no creemos en la obra de arte como un producto, sino que la vemos como consecuencia de una investigación, una gran reflexión y protección en cuanto a la idea del tiempo. Las obras de arte van más allá de una venta, ya que para nosotros cuentan una historia y son parte del alma del artista, por eso no creemos en la producción en serie. Los artistas y las piezas que acá va a encontrar la gente, tienen un valor en sí mismos, aquí no van a encontrar 20.000 piezas de lo mismo, por todo esto nos hemos dado nuestro tiempo en elegir muy bien a los artistas que queremos tener, ya que deben poseer varias condiciones, además de talento. Actualmente cerramos con el artista visual e instalador Ignacio Bahna y con el escultor Pablo Concha, mientras el resto de los nombres aún están en proceso de descubrimiento.

J.B: –Si nuestro foco se ha dirigido a ciertos artistas, es porque tiene que ver con integrar lo que está pasando con las nuevas plataformas que hacen posible visibilizar con mayor fuerza el arte y los artistas más vanguardistas están trabajando con esas plataformas y están investigando otros mundos y disciplinas. A mí en lo personal me interesa tener un diálogo entre artistas que, si bien tienen trayectoria, puede que no sean los más reconocidos. Me llama la atención lograr diálogos con los más outsiders, quiero que ellos también tengan un espacio en OMA Art Gallery. Por eso junto a Camila recorremos muchos talleres buscando nuevos talentos y así, darles un espacio en el circuito del arte.

 

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