Pampa Inglesa: Paula Cahen d’Anvers

Miércoles, 18 Junio 2014

 

En un paraje perdido en la inmensidad de la pampa, la diseñadora de modas argentina y su marido, el empresario Federico Alvarez Castillo, lograron imponer su estilo en esta casa campestre que representa muy bien el pasado sin renunciar al presente.

Texto y producción: Matías Errázuriz / Fotos: Félix Busso.

Con el legado de una familia de banqueros radicada en Francia en el siglo XIX, Paula Cahen d’Anvers sabe lo que es la alta alcurnia: Albert Cahen d’Anvers fue hecho marqués en 1867 por el Papa y años más tarde recibió el título de conde. En 1895, su hijo Louis compró el chateaux de Champs Sur Marne, uno de los más imponentes de Ile en Francia y luego, en 1934, su nieto lo donó al Estado, junto a una fina colección de muebles Luis XV y estilo Regencia.

Cuando era joven, Louis partió a Argentina contratado por el ferrocarril francés y compró alrededor de 380 mil hectáreas en la pampa, la misma donde en la actualidad su bisnieta Paula, al igual que su madre y abuela, construyó su estancia.

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INTERIOR SOÑADO

Paula y Federico sabían muy bien el tipo de casa que querían construir. Lo primero que imaginaron fue la amplitud en los ambientes de techos altos y la atmósfera rústica, pero con toques casi cortesanos. Y así fue. Hoy, a pocos años de su edificación, esta casa de campo refleja el estilo personal de la pareja y su precisión para hallar muebles y objetos. “No somos ni arquitectos ni decoradores de interiores”, dice Paula. “Hicimos todo basado en lo que nos gusta y nos encargamos del proyecto completo, por supuesto con la ayuda de artesanos y obreros de la zona. Federico se ocupó de la arquitectura y yo de la decoración. Muchos de los materiales que utilizamos eran reciclados, como puertas, ventanas y terminaciones en madera e incluso parte del suelo que rescatamos de demoliciones. Nuestro objetivo era recuperar la típica estancia construida en Argentina a comienzos del siglo XX”.

La arquitectura es armónica y geométricamente simple, con calidad poética, y está dividida en bloques independientes, un sistema cómodo para las visitas. Así se concibieron 3 edificios de amplias dimensiones que recuerdan a las viejas estaciones de ferrocarril inglesas que había en Argentina.

De doble altura, el living comedor es el ambiente central, posee pisos en damero, cortinas de organza celeste, muebles de madera reciclada realizados por carpinteros del pueblo cercano, almohadones floreados y con estampados Vichy de telas de la boutique de Paula. Además, el ambiente cuenta con una imponente chimenea de madera. Sin dudas es el más acogedor para disfrutar de los meses de invierno y el más cómodo para las tardes de verano cuando el calor es agobiante.

En este mismo módulo está el comedor, la cocina, un baño y un dormitorio, hay una gran colección de cuadros con fotos antiguas, antepasados de las familias de Paula y Federico, también hay un gran mueble de 3 metros de altura por casi 4 metros de ancho donde descansan los libros, fotos familiares y la mantelería.

La cocina campestre es una copia exacta de las del pasado con mesa de mármol blanco, muebles fileteados y una típica mesa para amasar.

El mismo espíritu reina en los dormitorios y en los baños, donde se dio prioridad a una iluminación acorde, recurriendo a apliques de los años 20 y 30, y arañas históricas. En un mismo lenguaje estético, la paleta de colores pastel con géneros floreados en celeste, roza, azul y rojo.

Según Paula, ellos se preocuparon especialmente de abrir la casa al paisaje. “Hay gran cantidad de muebles y objetos que teníamos guardados, para estrenar aquí mezclamos todo lo acumulado”, asegura Paula.

Por otro lado, ambos adoran buscar tesoros en remates, mercados de pulgas y anticuarios, por lo que siempre salen cargados de floreros, marcos y objetos diversos, así la vivienda esta en contante movimiento.

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EXTERIORES A LA USANZA INGLESA

Los exteriores son únicos, se trató de lograr un parque de estilo inglés, donde el verde lo contiene todo. Rosas trepadoras, hortensias y gran variedad de árboles, como eucaliptos, casiarinas, álamos, paraísos y otras especies colman las miradas.

Paula es la responsable de que todo esté siempre impecable, especialmente cuando llega el verano. Completa el paisaje una casa de verano donde están los vestuarios y una barbacoa generosa. Todo es posible en este campo en el que se buscó rescatar las costumbres de antaño. Una invitación a la paz rural y al horizonte infinito.

 

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