Panorama arquitectos: Sin prejuicios

viernes, 28 septiembre 2018

LOS ARQUITECTOS NICOLÁS VALDÉS Y CONSTANZA HAGEMANN CONFORMAN ESTA OFICINA QUE SE HA DESTACADO POR REALIZAR ENCARGOS MUY DIVERSOS QUE VAN DESDE CASAS PARTICULARES, PROYECTOS INDUSTRIALES HASTA EDIFICIOS EN ALTURA. AD PORTAS DE CUMPLIR 10 AÑOS DE TRABAJO CONJUNTO, DAN CUENTA DE SU EXPERIENCIA Y SU VISIÓN SOBRE LA ARQUITECTURA.

Por: Catalina Plaza S. / Retrato: Matías Bonizzoni S. / Fotos proyectos: Gentileza Panorama Arquitectos

En 2009, Constanza Hagemann y Nicolás Valdés formaron Panorama Arquitectos. Llegaban a Chile tras vivir tres años en Londres, donde Constanza realizó un postgrado en la Architectural Association y Nicolás trabajó en la oficina KPF Architects. Ya habían ejercido juntos en FG Arquitectos, de Alfredo Fernández y Matías González, y llegaba el momento de comenzar su propio proyecto. Antes, un viaje para ampliar la mente y los horizontes.

“Parte de la experiencia fue viajar y conocer otros lugares, sacarse el velo de lo cotidiano y enfrentarse a otras realidades. Hicimos el Transiberiano, fuimos a Bangladesh, a Pakistán, a Mongolia, zonas muy desconectadas entre sí, porque la idea era conocer ciudades que nos descontextualizaran para aprender otros medios de vivir.

Antiguamente, los arquitectos iban a Roma, a Grecia, pero nuestra idea era encontrar una óptica nueva desde donde resolver los problemas”, recuerda Nicolás. De vuelta en Chile, el primer encargo fue un sauna en Lago Ranco, una construcción de madera de roble que se mimetiza con el paisaje, pero que desde el interior se abre a las vistas del entorno. En paralelo, desarrollaron otros proyectos como la Casa Díaz (2010) y la Casa Rojas (2011), que diseñaron para clientes de otras oficinas de arquitectos con las que se asociaron.

Llegarían entonces proyectos muy celebrados, como una planta embotelladora de agua mineral, proveniente de una cascada que nace de un glaciar y que se ubica en la frontera del Parque Nacional Queulat en la Patagonia, a tres horas de Coyhaique. Luego vendrían otras casas, un edificio de departamentos y el desarrollo de variados proyectos como la propuesta para el pabellón de Chile para la Expo Milán 2015. En la actualidad, Panorama Arquitectos se encuentra realizando cinco casas particulares, un edificio industrial en Enea y un edificio de departamentos para Inmobiliaria Indesa. La oficina crece, así, dependiendo de los encargos que tengan. Asimismo, trabajan con estudiantes, esquema que valoran por el compromiso que estos tienen. “Nosotros partimos asociándonos con otros arquitectos y esa unión fue muy buena. Fue la base para partir. Marcó el inicio y se dio por la amistad y empatía al momento de trabajar. La Casa Díaz se sigue publicando y sigue siendo muy demandada. Nos encanta ese proyecto, porque fue como semillero de muchas ideas que salieron de manera muy simple”, explica Nicolás. Por su parte, Constanza comenta que es muy enriquecedor trabajar con otros profesionales, porque funcionan de una manera diferente y conocer otros métodos siempre aporta. De esta forma, ambos arquitectos de la Universidad Finis Terrae creen que los concursos son una buena instancia para trabajar en conjunto con otras oficinas y así ampliar la manera de proyectar. “Compartir aumenta las posibilidades de hacer mejor las cosas”, sostienen.

–¿Se ha mantenido la manera en que se aproximan a los encargos en estos casi 10 años?

–Sí. Siempre nos concentramos en enfrentar el encargo buscando una mirada desde fuera, en cómo resolver un problema que no es distinto ni que es nuevo, pero que puede tener una nueva respuesta. Cuando te encargan una casa, es el hecho de la casa, pero con las variables que te entrega el cliente, se puede hacer un aporte para mejorarla en su condición de casa. Lo mismo en un edificio, los proyectos industriales o en el sauna, que fue nuestro primer encargo. La idea es tomar distancia y ver cuáles son los aportes que podemos hacer. De ahí surge el nombre de la oficina. Nos interesa hacer un paneo para saber cuáles son las condiciones, porque la respuesta no tiene por qué ser una receta que uno replique. Uno compara nuestros proyectos y ninguno se parece entre sí, ni en materialidad ni en forma, etcétera. Siempre hemos buscado proyectos con complejidades distintas. Hay oficinas que tienen una manera de trabajar que repiten y quizá los buscan por eso. En nuestro caso, siempre hemos optado por un traje a la medida. Nos encantaría ser más eficientes en ese sentido, pero al final no nos funciona de esa manera, porque no pensamos así. Todos los encargos son abordados de manera diferente y terminan siendo vestidos de una manera particular. Al final, los clientes son tan diversos que optamos por partir desde cero.

–¿Cómo le afecta a una oficina “joven” los vaivenes de la economía?

–Depende de dónde apuntas tu oficina, porque hay tipos de clientes y tipos de encargos que nos se ven tan afectados por las crisis. En otros casos, sí baja la demanda. Hemos recurrido a la versatilidad que podemos tener como arquitectos, teniendo en cuenta que uno puede autogestionar algunos encargos. Eso fue lo que pasó con el edificio que estamos desarrollando en Presidente Riesco. La historia es bien interesante porque habíamos estado pasando por una etapa difícil, se habían congelado algunos proyectos y habíamos estado haciendo algunas remodelaciones. Vivíamos en el edificio antiguo que existía en el terreno donde se emplazará nuestro nuevo proyecto. Llevábamos dos años ahí y en dos oportunidades dos inmobiliarias habían intentado comprar. Mucha gente contaba con la idea de salir de ahí, pero al final no resultó. Ahí pensamos en que lo mejor, antes de que llegara una nueva propuesta, era que nosotros, que conocíamos la realidad y a los vecinos, armáramos un frente de este lado de la trinchera para ver cómo podíamos resolver el problema. Fue un año de intenso trabajo donde finalmente llegamos a acuerdo con los 17 propietarios. Con esto salimos a buscar interesados en desarrollar un proyecto en altura con 2 arquitectos que hasta el momento habían manejado desafíos de diversa complejidad de forma exitosa. Al final, llegamos a Indesa. Nos creyeron, lograron cerrar la compra del paño con la condición de nosotros ser los arquitectos. La confianza en nuestra experiencia fue fundamental.

–¿Cuál fue el punto de partida para desarrollar el edificio? Este se diferencia bastante de lo que normalmente se construye en esa zona de Santiago y pareciera se está privilegiando la privacidad entre los departamentos.

–El punto de partida fue pensar en el sector y en cómo hacer de un edificio de oficinas uno residencial. Ns pareció interesante rescatar la transparencia y el carácter de estos proyectos que se visten con su estructura y por qué no transformarlo en viviendas. Esto nos permitiría explorar los 360 grados de vistas en cada piso con ventanas de piso a cielo. Luego, pensamos ir alternando las opciones, porque no a todas las personas les gusta la misma orientación, por lo que se dan distintas situaciones por piso, tres tipologías en distintas orientaciones, con balcones alternados de doble altura. El trabajo para llegar a eso fue muy largo, hicimos estudios preliminares, maquetas, presentaciones, casos, escenarios; es como agarrar lo aleatorio que hay en los barrios cuando uno camina para llevarlo a lo vertical que es responder a las preferencias de cada persona. A nivel de calle también fue importante no desconocer que se es parte de un sector o una manzana, por lo que optamos por liberar de rejas y límites, y compartir de forma visual un parque para cada transeúnte. Y en lo funcional, incorporamos un sistema de drop off, como en los hoteles. Esto para evitar conflictos propios de la congestión del sector. Al final, es importante poder hacer la diferencia con los recursos disponibles que te entrega cada lugar para hacerse cargo de sus carencias y responder con soluciones que aporten tanto al proyecto como a su entorno.

–¿Tenían prejuicios con el tema de proyectar en altura?

–No, siempre hemos visto que cada encargo es una oportunidad, nunca hemos tenido un prejuicio. Va con el espíritu que queremos darle a la oficina y que tiene que ver con no quedarse con solo una manera.

Escrito por

Ultimos Articulos COSAS