En Pichilemu: Keep Calm

miércoles, 31 enero 2018

Ubicado frente al mar, en el sector de Punta de Lobos, se encuentra Cuarzo Lodge, un refugio ideal para desconectarse y disfrutar de la naturaleza. En este lugar todo se rige bajo el concepto slow, por lo que no hay prisas ni alimentos preparados en serie, todo se hace con calma, cariño y mucha dedicación.

Por: María José Mora D. / Fotos: Juan Pablo Jaramillo G.

Desde hace años que Pichilemu, además de ser considerado un destino de categoría mundial para los fanáticos del surf y la capital de esta disciplina en nuestro país, se ha transformado en un balneario en el que se pueden hacer diversas actividades como trekking o paseos por las viñas cercanas, además de disfrutar de la mejor gastronomía de la zona. A solo tres horas de Santiago, posee además la mezcla perfecta entre bosque y playa, transformándose en un lugar ideal para pasar unas vacaciones o hacer una escapada de fin de semana. En esta línea, desde hace tres año que Cuarzo Lodge ha logrado destacar entre una oferta hotelera cada vez más competitiva. Construido en adobe, piedra laja, madera de pino y madera de roble de demolición, se planteó desde un comienzo como una construcción que generara un mínimo impacto ambiental.

Para lograr este objetivo, los propietarios junto a Kimche Arquitectos, se preocuparon mucho del tema energético y del uso del agua, y por ello instalaron bombas de calor para la calefacción central y aguas calientes, las cuales son alimentadas por energía eléctrica, proveniente en gran parte, de paneles fotovoltaicos instalados en el hotel. Además, las 8 habitaciones con que cuenta están muy bien aisladas, todas con ventanas termopaneles, para mantener de mejor manera la temperatura.

El tema de la decoración y el diseño interior fue encomendado a la chef de ese entonces, Carolina Ojeda (@lasilvestregarden). “Entré a trabajar al hotel cuando este ya estaba diseñado y en plena construcción. Mi función, al inicio, fue más que nada ayudar a gestar las ideas que estaban planteadas por los dueños, tenía que planificar todo lo que un hotel requiere. Como soy chef de profesión, me iba a concentrar en la cocina, pero esta misión se fue expandiendo al darnos cuenta que se necesitaba montar el hotel completo. Los dueños confiaron en mi buen gusto y dedicación. Creo que mi experiencia en banquetería, donde la creatividad y ojo decorador van de la mano, me ayudó a entender mejor el diseño de interiores. Fue así como se abrió la posibilidad de participar en la decoración del lodge”, asegura Carolina. La arquitectura y los materiales utilizados dieron la pauta para elegir las tonalidades que se usarían en el lugar. De este modo, la piedra, el adobe, las varas de coligües y la madera reciclada entregaron una atmósfera cálida e íntima que se acentuó con el uso de colores tierra y crudos. La iluminación también fue primordial y Carolina usó luz cálida y tenue en la mayoría de los espacios. En el caso de las habitaciones eligió lámparas de sal y, en el restaurante, lámparas de diversos colores que le dan aires marroquí al espacio. Asimismo, se pueden encontrar piedras de cuarzo desperdigadas, haciendo honor al nombre del lugar. El restaurante está abierto al público y destaca porque solo se usan productos locales que van variando según la temporada y que se consiguen a no más de 100 kilómetros. “Nuestro chef Walther Salins busca rescatar el sabor original de cada producto que trabaja. Es una cocina con todos sus productos frescos, que respeta y se adapta a las temporadas de estos y que apuesta por lo simple y sabroso”, explica Gonzalo Délano, gerente del hotel.

Así, Cuarzo Lodge se perfila como un lugar ideal para darse un break y por un tiempo, olvidarse del mundo.

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