Renzo Piano

martes, 9 octubre 2018

A SUS 81 AÑOS ES CONSIDERADO UNO DE LOS ARQUITECTOS CON MÁS INFLUENCIA DEL MUNDO. GANADOR DEL PREMIO PRITZKER, SUS OBRAS ICÓNICAS, COMO EL CENTRE GEORGE POMPIDOU EN PARÍS, SON RECONOCIDAS EN DISTINTOS PAÍSES, Y MÁS IMPORTANTE AÚN, POR DISTINTAS GENERACIONES QUE LOGRAN PERCIBIR LA EXACTITUD, PULCRITUD E INNOVACIÓN EN CADA UNA DE SUS CREACIONES.

Por: Bernardita Cruz B.

Eran los años pos Segunda Guerra Mundial y la decadente situación económica que se vivía sobre todo en el norte de Italia, empujó a Renzo Piano a emigrar de su Génova natal y optar por los estudios en vez de trabajar en la empresa de su padre, tal como se hubiera esperado. Y sin lugar a dudas, fue la mejor decisión, porque en las aulas de la Facultad de Arquitectura en Florencia y en el Politécnico de Milán, donde se graduó en 1964, comenzó a desarrollar su gran creatividad y ojo espacial.

En ese entonces, no solo se casó con Magda Arduino, con quien tuvo tres hijos, sino que también comenzó a colaborar con grandes figuras de la arquitectura y el diseño, como Louis Kahn y Franco Albini, gracias a su pasión por la innovación en la utilización y aprovechamiento de estructuras experimentales. Luego de varios años de proyectos, que no siempre llegaron a buen puerto, en 1971, recibió una gran noticia junto a su amigo Richard Rogers, a quien conoció dando clases en la Architectural Association School en Londres, con quien, además, fundó la firma Piano & Rogers. Habían ganado un concurso con el cual darían vida a una de las obras más controversiales de sus carreras: el Centre George Pompidou en París, proyecto que recibió muchas críticas en sus inicios, pero que en sus primeros 20 años de funcionamiento recibió a cerca de 200 millones de personas. Incluso tuvieron que reparar el desgaste que sufrió el edificio, siendo el propio arquitecto genovés quien encabezó la tarea.

Piano, quien se define como un amante del trabajo en equipo y que en más de alguna oportunidad ha señalado que “la creatividad solo existe cuando se comparte”, ha desarrollado una prolífica carrera. Llevan su firma el Museo Nemo en Amsterdam, el Centro Botín de las Artes y Cultura en Santander, España; el Museo Paul Klee en Berna, Suiza; el Auditorio del Parque de la Música en Roma, Italia, y el Whitney Museum of American Art de Nueva York, entre otras obras. Mención aparte merece el aeropuerto de Kansai en Osaka, Japón, cuya estructura fue fruto de un acucioso estudio de ingeniería y diseño ya que, entre otros requisitos, debía aguantar terremotos y tsunamis.

El éxito alcanzado con sus creaciones ha sido tan aplaudido que incluso en 1998 recibió de manos del por aquel entonces Presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, el premio Pritzker, conocido como el Nobel de la Arquitectura. A esta distinción se le suman otras como la Medalla de Oro del RIBA (Real Instituto de Arquitectos Británicos), el Praemium Imperiale, otorgado por la Japan Art Association, y el Erasmus, por su contribución al mundo de la cultura europea.

Pero sin duda, si se habla de sus grandes obras no puede faltar el centro donde se desarrollan sus inagotable ideas, Punta Nave, sede de RPBW Architects (Renzo Piano Building Workshop) ubicado en Génova. “Al trabajar aquí se logra un recogimiento especial, ligado a la sensación de contacto con la naturaleza, el clima y las estaciones; todos ellos son elementos inmateriales que la arquitectura ha capturado”, ha señalado en más de una ocasión sobre el lugar donde funciona su estudio, el que cuenta con la colaboración de más de 150 profesionales de toda Europa. Actualmente, Piano se encuentra trabajando en Grecia, en un proyecto que contempla tres nuevos hospitales donde él y su firma serán los encargados de los diseños que tienen como denominador común, estar centrados en las personas con especial cuidado en el aprovechamiento del entorno natural.

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