En San Pedro de Atacama, a cielo abierto

Martes, 14 Febrero 2017

Todo al mismo tiempo: casa, librería y galería. Esta triple vocación es el sello de esta casa, que fue levantada con un sistema constructivo inédito. Un hito, tanto por su arquitectura, como por el compromiso de sus dueños con la localidad.

Por: Catalina Plaza S. / Producción: Sara Edwards / Fotos: Nicolás Aguayo

Diego Álamos y Valentina Figueroa decidieron hace dos años, junto con el nacimiento de su hija, radicarse en San Pedro de Atacama y comenzar una nueva vida. Hoy, además de su casa, concretaron un proyecto muy innovador: abrieron la primera librería en el desierto de Atacama. Detrás del proyecto estuvo la oficina Animales Arquitectos, en- cabezada por Jean Petitpas, arquitecto de la Universidad Católica de Valparaíso, quien proyectó y construyó una casa en la que las materialidades locales se encuentran con un modelo de arquitectura contemporánea.

La casa, de unos 200 metros cuadrados, se ubica en la periferia del ayllu de Solor, oasis de cultura agrícola ubicado a 4 kms de San Pedro de Atacama camino a Toconao y consta de dos pabellones que confinan un vacío central, “un cielo abierto que acusa el paso del día, tamizando la luz de los interiores y que mansamente da lugar a un enmarcamiento de la nocturnidad”, reflexiona el arquitecto. El espacio abierto que se encuentra entre ambos volúmenes de la construcción se utiliza como galería de arte, lo que lo convierte en un espacio privado-público muy interesante. A los costados, separados por este vacío, por un lado se encuentra la biblioteca, el living, el comedor y la cocina, espacios completamente integrados, y en la otra ala, los dormitorios. Ambos volúmenes se conectan por un pasillo.

El lugar no condicionó en un cien por ciento la pro- puesta arquitectónica, ya que Petitpas comenta que, ante lo remoto de la ubicación, fue clave no adelantar definiciones. “Se llega con una voluntad, en este caso referida a la estructura y luego lo de siempre, un diálogo entre lo que se busca y lo que se va encontrando”.

Los principales requerimientos de Diego y Valentina fueron, según comenta el arquitecto, lograr “un espacio flexible en su uso, un área independiente para huéspedes y un lugar que diera cabida a pequeños actos en torno a la literatura y las artes en general, promovido por Ediciones del Desierto”. En relación a este proyecto, uno de los mayores desafíos que se propuso Petitpas fue ejecutar él mismo la mayor parte de la mano de obra. “La materialidad de los acabados exteriores es local, celosías de brea y revoque de barro. Pero la obra entera fue un laboratorio que buscó hacer posible un sistema de autoconstrucción abordable por dos personas. Ningún elemento, incluidos los módulos de cerchas, pesan más que un saco de cemento”, explica. Diego agrega que, dado que el clima oscila mucho, la casa debía estar bien aislada y, en ese sentido, la capa de adobe es clave. “La técnica para hacer este barro que recubre la casa es local y contempla una mezcla de barro, paja y abono. El ingrediente que aglutina todo es la tuna, que suelta una baba que une todos los materiales. Esta es una técnica atacameña de construcción que fue trabajada por Mario Alvarado”, explica Álamos, licenciado en filosofía y dedicado a la edición de libros a través de la Ediciones del Desierto.

Letras en el desierto

Desde hace dos meses que, en otra construcción, a un costado de la casa, funciona la Librería del Desierto. Este es el proyecto que más entusiasma a Diego y que ha desarrollado con gran dedicación, lo mismo que su labor como editor de libros, especialmente los dedicados a la zona norte. “Hasta ahora no existía una librería en San Pedro de Atacama y lo que es interesante es que es la primera librería rural. Inserta en el paisaje, recibe en su mayoría a extranjeros que siempre buscan mejores recursos para sus viajes y para entender los lugares que visitan”, explica Diego.

Los títulos que se ofrecen son muy variados, porque se espera satisfacer la demanda de la gente del lugar y foránea; y aunque no es una librería académica, también hay textos bien especializados, ya que como Diego comenta, “San Pedro de Atacama es un lugar en el que se reúne la mayor cantidad de científicos en Chile, debido a la presencia de importantes centros de investigación de astronomía, arqueología y antropología, entonces todas las semanas hay visitas de investigadores nacionales e internacionales muy interesantes”. La librería, al igual que la casa, se encuentra en un paisaje privilegiado, un ayllu (oasis) que cuenta con canales de regadío irrigados por el río San Pedro, lo que permite que se cose- che alfalfa y otras plantas locales. La pareja optó por no intervenir el terreno a nivel paisajístico, manteniendo todos los chañares y algarrobos, las melgas, los bordos y los canales, que se inscriben en una tradición agrícola tradicional y antigua de los oasis de San Pedro de Atacama.

Florece la flora, florecen los libros y florece la cultura, un aporte innegable a San Pedro de Atacama.

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