Saul Bass

lunes, 19 mayo 2014

Fue uno de los más importantes diseñadores gráficos de Estados Unidos. Nacido el 8 de mayo de 1920 en Nueva York, este hombre se encargó de remecer la industria del diseño y la publicidad con sus nuevas propuestas.
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lguna vez se escuchó decir a Bass que, para el público normal, los créditos de las películas son la señal de que quedan sólo cinco minutos para comer cabritas. El reconocía que aprovechaba ese tiempo muerto e intentaba hacer algo más que simplemente enumerar unos nombres en los que el público no estaba interesado: “Pretendo preparar a la audiencia para lo que viene a continuación. La idea es dejarlos expectantes”. Y fue exactamente eso lo que logró hacer. Desde pequeño pasaba largas horas dibujando, creando imágenes que sólo tenían como límite a su propia imaginación. Este amor por el dibujo lo llevó a estudiar en el Arts Student League y en el Brooklyn College, en este último su maestro fue Gyorgy Kepes, diseñador gráfico húngaro que había trabajado con László Moholy-Nagy en Berlín. Fue Kepes quien introdujo a Bass al estilo Bauhaus de Moholy y al constructivismo ruso, influencia que se puede ver claramente en sus trabajos gráficos. Después de varios años en Nueva York, Bass decidió probar suerte en Los Angeles, adonde llegó en 1946. En esta ciudad –en 1954– llegó su gran oportunidad de la mano del director de cine Otto Preminger, quien se la jugó por el talento de Bass y le encargó el afiche y los créditos finales de la película “Carmen Jones”, lo que fue un acierto.

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Hasta ese momento, Saul Bass luchaba por introducir cambios en un estilo promocional supeditado al star system de Hollywood, cuya regla de oro era sustentar las campañas sobre las estrellas protagonistas. Este planteamiento a Bass le parecía aburrido y anticuado, ya que para él el póster promocional debía ir mucho más allá del actor o actriz protagonista. Por esta razón decidió, a mediados de la década de los 50, crear Saul Bass & Associates Inc, lugar donde desarrollaría las ideas que se transformarían en un referente para el diseño gráfico y el cartelismo cinematográfico. Su particular visión, capaz de sintetizar perfectamente la esencia de las historias, le permitieron usar trazos minimalistas que consiguieron efectos impresionantes. Es lo que sucede con el afiche de la película “El hombre del brazo de oro”, filme protagonizado por Frank Sinatra que cuenta la historia de un músico que lucha por dejar la heroína. Aquí el afiche promocional se basa en un brazo, el mejor símbolo que Bass encontró para llevar a su más mínima expresión la trama del filme… Desde ahí Bass no paró y fue el creador de carteles tan memorables como el de “Psicosis” y “Vértigo”, de Hitchcock. Además, desarrolló la imagen corporativa de varias empresas como Warner, AT&T, el afiche para los Juegos Olímpicos de 1990, entre muchos otros. Por último, durante años colaboró junto a Martin Scorsese. Ambos desarrollaron varias secuencias de algunas de las películas más emblemáticas del director como “Buenos muchachos” y “Cabo de miedo”. Todo este prolífico trabajo explica la fama de este diseñador, quien siempre fue fiel a lo que pensaba: “Las cosas que son lo que aparentan cumplen su función y pronto se vuelven tediosas. Lo ambiguo es intrínsecamente más interesante, más desafiante, más inclusivo, más potente. Obliga a volver a examinar, agrega tensión, otorga vida, y debido a que hay más que descubrir, tiene mayor longevidad”.

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