SEBASTIÁN YRARRÁZAVAL “ENTRE MÁS VEMOS, MÁS HUMANOS SOMOS”

jueves, 7 mayo 2015

EN SU PRIMERA MUESTRA INDIVIDUAL, “INGRÁVIDOS” EN LA GALERÍA AMS MARLBOROUGH, ESTE ARTISTA EXPONE UNIVERSOS MUY PERSONALES QUE TOMAN FORMA GRACIAS A LA PINTURA Y QUE SE TRANSFORMAN EN UN ESLABÓN CON EL PÚBLICO.

Por:Catalina Plaza S .

 

Más de 30 cuadros se esconden detrás de las 14 telas de gran formato que conforman la exposición “Ingrávidos”. Fue un proceso largo, casi dos años en los que Sebastián pintó todos los días, todo el día, frente a telas de más de ocho metros cuadrados. Cuando pensaba que una obra estaba lista, “una semana después era otra cosa, otro color, otra situación”, explica Yrarrázaval respecto del proceso que lo llevó a montar esta muestra que actualmente exhibe en la Galería AMS Marlborough y que derivó en obras que han sido muy bien acogidas por el público y que también ya tienen pasajes para viajar a otras latitudes, en manos de coleccionistas extranjeros. No hay duda, este “debut” como artista ha sido todo un éxito. Arquitecto de profesión, Sebastián explica que la transición hacia la pintura se dio espontáneamente: “En la arquitectura me fui por el lado más teórico, me influencié mucho por profesores de la Católica de Valparaíso. Me interesaba especialmente la transición de la escala territorial a la escala humana. Para qué decir las dimensiones del cosmos. ¿Cómo representar eso? La pintura puede falsear la realidad, puede exagerar los rasgos de un cuerpo o de un rostro para dar mayor elocuencia, sin por esto ser clasificado de algo inexistente, cosa que no da lo digital ni las modelaciones computacionales. Se podría decir que fui decantando en la pintura, sin darme cuenta, era el medio más apropiado para expresar mis inquietudes”.

–¿En qué momento de la vida te interesaste por primera vez en la pintura?

–Siempre me gustó y viví rodeado de ella. Quizás más conscientemente cuando conocí el movimiento “futurismo italiano”, donde se esbozan representaciones y sensaciones producidas por el avance de las máquinas (los aviones, los autos, etc.). Interpretaciones exageradas y falsas, pero que logran su cometido: generar una nueva experiencia visual. “La pintura es –como todas las artes– un portal, una ventana a nuevas realidades. El acto creativo, como leí por ahí, es concretar en obra, olvidando el pasado y parte del presente para abrirse a un porvenir; es una búsqueda que no termina nunca. Quizás por esto, y literalmente, los artistas son clasificados injustamente como personas sin pie a tierra, de ahí viene para mí el título de la exposición: ‘Ingrávidos’. Mientras exista una tela en blanco, habrá posibilidades (cada vez más difíciles, por cierto) de encontrar o encontrarse con algo que aporte, que sea un eslabón para otros. Al igual que una hoja en blanco para un escritor, un poeta, siempre será un desafío que nos lleve a nuevos devenires… Intentarlo es una aventura”.

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–¿Cómo definirías la temática que cruza tu obra?

–Siempre me ha maravillado la extraña semejanza entre las imágenes microscópicas, las neuronales y las cosmológicas: “De lo macro a lo micro o viceversa”. En todo ser humano hay un universo, tanto hacia dentro como hacia afuera. Pero existe un tercer pliegue, un tercer universo: el espíritu que lo amarra todo.

–¿Cómo describirías tu proceso creativo?

–El proceso es medio desgastador. Primero una trama aleatoria de líneas que cruzan de lado a lado en todas direcciones. Al sobreponerse espontáneamente varias sobre determinados puntos, empiezan a hacerse presente con más nitidez, generando los primeros rasgos. Después acentúo y rescato estas incipientes formas a través de una austera paleta de colores que empieza a dar forma al contexto general. Este contexto lo precipito al tema. Aquí la cosa es un poco más racional. El personaje y su situación finalmente emergen tanto por la sustracción de elementos como por los colores predominantes que en esta exposición coinciden con ocres y rojos. Colores basados en la iconografía rusa. Coinciden con colores simbólicamente espirituales. Posteriormente, viene la difícil decisión de borrar todas las coordenadas que dieron origen a lo representado, generando extensas zonas de silencio, exaltando el carácter del cuadro. Finalmente, regreso a lo espontáneo, potenciando ciertos rasgos que activan la totalidad.

–¿Qué esperas transmitir a través de tu trabajo?

–Espero transmitir un orden, una tranquilidad y paz, a partir del caos cósmico: hacer partícipe al espectador de la situación que está vivenciando el personaje, o sea, lo que este ve y siente. Todos son buscadores: pensadores, matemáticos, astrónomos, músicos, filósofos, poetas, etc. Son, como dicen los jóvenes, “rolleros”, pero, ¿qué sería de la humanidad sin personas que fueran más allá, arriesgando muchas veces su cordura, para plasmar en un libro, pieza musical, poesía, pintura, algo antes desconocido? En definitiva, ¿qué sería si no existieran los rolleros “bien intencionados”?

–¿Hay referentes en los cuales encuentres alguna suerte de “inspiración”?

–Sí, por supuesto. Todo inspira. Es cosa de recoger una hoja y uno no podría imaginar la cantidad de complejidades tanto formales como estructurales, biológicas e irreproducibles. Hay un pasaje de Da Vinci que hace notar la diferencia entre observar y ver, la primera es la evocación en la retina de formas y colores, y ver es hacer de ese primer estímulo algo que se funde con nuestro ser. Entre más vemos, más humanos somos.

–¿Cómo se desenvuelve un artista “nuevo” en el mercado del arte local? ¿Hay prejuicios?

–Bueno, en Chile es difícil. Primero, hay una suerte de arte doméstico muy conservador y decorativo, que por cierto es bueno y necesario. Los que se arriesgan un poco más quizás no optan por satisfacer esos requerimientos y viven en una mayor incertidumbre que, por otro lado, es cuna de su creatividad. Sospecho que en otros países son más abiertos y receptivos.

–¿Qué planes tienes a futuro?

–Me interesaría generar proyectos que ayuden a divulgar el arte y así hacerlo accesible a personas de lugares aislados de nuestro país. Quizás una simple reproducción de la Mona Lisa puesta en la pieza de un niño al lado de un póster de Maradona podría contribuir en algo… El arte es también una forma de educar.

 

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