Taller de Matías Vergara

jueves, 27 marzo 2014

_CDK5266El destacado artista plástico nos abrió las puertas de su taller recién remodelado, para hablarnos, entre otras cosas, de su nueva exposición “Anónimas”, una serie de quince obras centradas en la mujer. “Mujeres que vuelan a tal punto en que pasan casi inadvertidas en su identidad más profunda y sólo demuestran su forma y apariencia”.

Por: Montserrat Molina / Fotos: Matías Bonizzoni

 

En su taller en Lo Barnechea, el mismo que tiene desde hace ocho años y que lo ha visto crecer como artista, Matías Vergara se mueve de un espacio a otro, mostrándonos todos los cambios que le ha realizado a este lugar. “Con mi señora, que es interiorista y miembro de la Asociación de Decoradores de Chile, comenzamos muy de a poco a remodelar este taller. El año pasado hicimos una reflexión y nos dimos cuenta de que a ella como interiorista este espacio no la reflejaba y que mis cuadros tampoco estaban situados en una atmósfera que a mí me representara. Entonces decidimos hacerle una remodelación. Hoy éste es un gran taller que nos identifica a ambos, en donde conviven la oficina de proyectos, la sala de clase, el galpón donde pinto, la sala de cerámica gres, un espacio donde hago la forja en fierro y diferentes ambientes donde puedo exhibir mis pinturas, las esculturas y los muebles que muchas veces hacemos a encargo”, cuenta el artista que acaba de inaugurar la exposición “Anónimas” en la Galería Artespacio. “Anónimas son todas aquellas mujeres que hoy transitan por sus vidas de una manera acelerada, tanto que a veces permiten que el aura y la energía que las dibuja acuse su paso en el aire. Estas mujeres que están superpuestas, solas o una al lado de la otra, no dan la cara salvo en contadas ocasiones. No muestran sus rostros ni sus expresiones, sino que se manifiestan a través del pelo tomado, y ello tiene que ver con esa cosa práctica de que el pelo no cause una molestia. Son mujeres, mamás, ejecutivas, esposas, hijas, hermanas y amigas. Todas a la vez. Y son capaces de hacerlo todo: lo que deben, pueden y quieren. Pasan a ser anónimas, porque uno no alcanza a detenerse frente a ellas para conversar, profundizar ni conocerlas, porque siempre están en permanente movimiento”, sostiene el artista.

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–Las mujeres han sido un tema recurrente en tu obra.

–Sí, porque las encuentro fascinantes e inquietantes. Uno no termina nunca de conocerlas. Siempre he encontrado interesante intentar entender cómo se mueven.

–¿A qué crees que se debe esta suerte de anonimato femenino?

–Existen fenómenos contemporáneos en esta aceleración de las cosas que encuentro que son súper malos, enfermizos y enviciantes. Hoy, a las personas nos moviliza mucho el miedo. Pagamos Isapres, seguros de vida, seguros complementarios y todo por miedo a enfermarnos, morirnos o quedar quebrados. Mientras más comodidades tenemos, sentimos que tenemos más que perder. Entonces trabajamos para pagar, pagar y pagar. A todo esto hay que sumarle la ansiedad que produce el teléfono y cómo estamos todo el día conectados a él. Queremos saberlo todo y no queremos quedarnos afuera de nada. Por ejemplo, hoy avanzar con el auto en las luces rojas es mucho más complejo, porque la gente no está pendiente del cambio de luces, sino del celular. Hay una suerte de falsedad, de frialdad y un mundo light que es muy terrible. En ese ambiente las mujeres tienen que ser eficientes y, además, correr para cumplir con todas las exigencias que les demanda la vida. Lo encuentro muy agotador, sobre todo para aquellas que están criando hijos. En este contexto, observo que estas mujeres anónimas son unas especies de heroínas, que no se dan el tiempo para que uno las conozca y probablemente tampoco se dan el tiempo para conocerse a sí mismas.

 

–¿Hay temas personales que hoy se estén reflejando en tu obra?

–Mi trabajo siempre ha sido un reflejo de lo que me sucede o me ha sucedido. Estoy en una etapa mucho más reflexiva, con una mirada cuarentona, que es súper diferente a la que tuve a los 30 años. Hoy, mis motivaciones tienen que ver más con el entorno y ese entorno tiene que ver con cómo veo a mi mujer resolviendo sus temas día a día, cómo veo a mis hermanas, a mis amigas y a las mujeres en general.

–¿Cómo definirías tu trabajo en esta etapa más reflexiva?

–Me estoy dando permiso para ser más libre y hacer lo que quiera. Hay obras monocromáticas en blanco y negro, y otras que tienen colores más fosforescentes. Siempre pintando desde la nostalgia y los colores tierra, que son como la matriz de mi trabajo. De alguna manera, mis pinturas son atmósferas que sostienen el dibujo. Mi obsesión está en el dibujo, pues éste es el que realmente entrega el discurso.

 

–¿Qué otras obsesiones tienes?

–Mi obsesión real tiene que ver con las posibilidades que tengo de dibujar con carboncillo, pero no como una línea o forma única, sino que siempre estoy investigando hacia la soltura o hacia el realismo. Mi investigación se centra en cómo yo expreso a través del carboncillo distintos tipos de dibujo. Soy un eterno investigador de las formas. La dupla, pintura y atmósfera versus la cosa lineal y las posibilidades del carboncillo, son la manera de expresarme a través de la pintura.

–¿Qué otros proyectos tienes en carpeta?

–Estoy trabajando una serie en esculturas en bronce que se vincula a la última exposición que realice en la Galería Marlborough, llamada “Habitantes”. En aquella oportunidad hice 28 figuras de casi un metro de alto, en cerámica gres y todos esos habitantes hablaban de la sabiduría, el paso del tiempo y del recolector. Estos personajes los estoy volviendo a hacer un poco más pequeños y en bronce. Esto me tiene muy contento. Estoy retomando un tema que no trabajaba desde hace tres años y lo estoy reinventando en un material súper noble.

–¿Cómo ves hoy la relación de Chile con el arte?

–Hay un mundo súper creativo de artistas plásticos chilenos que construyen su trabajo desde los soportes tradicionales. Chile tiene muy buenos artistas consagrados, consolidados y emergentes. Estamos súper bien ubicados en términos de lo que nosotros le ofrecemos al mundo. En el ámbito conceptual, creo que hay mucha copia y una guerra silenciosa en la cual los conceptuales hablan muy mal de los artistas que hacen su trabajo desde los soportes tradicionales. El arte conceptual está un poquito fome y desgastado. Por otra parte, existen galerías que si bien hacen su trabajo de vender, están demasiado instaladas en su sitio. Les gusta que uno les dé exclusividad, pero ellos a ti no te la dan y solamente te ofrecen vender tu trabajo. Son muy pocos los galeristas que apuestan por ti y te hacen crecer como artista. Por otro lado, hoy día la prensa no integra el arte a los lectores. Creo que en Chile se necesita urgente columnas de debate escritas por artistas o galeristas, y no necesariamente por un crítico, en donde se hablen temas relacionados con el arte y la cultura.

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