Tierra Chiloé: Un nuevo hechizo

miércoles, 31 enero 2018

Ubicado en la península de Rilan, el Hotel Tierra Chiloé acaba de estrenar 12 nuevas habitaciones, un nuevo spa y un interiorismo que se conecta profundamente con las tradiciones de la isla y que incorpora a artistas y a diseñadores contemporáneos de una manera inédita.

Por: Catalina Plaza S. / Fotos: Jorge Bustos P.

Chiloé se ha transformado en uno de los destinos más atractivos de Chile por su mitos y leyendas, por su gastronomía, por sus iglesias, su paisaje, su artesanía, porque todo se conjuga para transformar a esta isla en un imperdible en la bitácora de aquellos viajeros que buscan descanso sumado a una nutrida vida cultural en pleno contacto con la naturaleza.

Recientemente ampliado, el Hotel Tierra Chiloé recoge toda esa riqueza y ofrece un nuevo concepto de lujo, entendiéndolo como la posibilidad de disfrutar de la tranquilidad y del contacto directo con la naturaleza en un espacio que mezcla el diseño contemporáneo chileno junto con la estética y cultura de la isla.

Construido en 2011 por Mobil Arquitectos, este 2018 se agregan 12 nuevas habitaciones –incluyendo 2 suites y 5 habitaciones familiares– que suman un total de 24, y un nuevo spa que cuenta con una piscina climatizada al aire libre.

Antonio Lipthay, socio de Mobil Arquitectos, explica que la ampliación del hotel se transformó en un gran desafío, no solamente porque se debía duplicar la capacidad de habitaciones, sino también porque había que darle un nuevo orden al edificio. “En su primera etapa, cuando lo diseñamos, pensamos que podía ser ampliado, pero nunca en la manera que se nos presentó ahora. Es decir, no fue solo cosa de aumentar capacidad, fue un repensar el espacio; que sin perder su atmósfera primitiva, pudiera generar una experiencia nueva”. En esta línea, se redefinió la función del ex comedor, ahora bar, como un punto de reunión mucho más importante que en el edificio original. También cambió la posición del comedor, que ahora mira directamente al sur y se transformó el estar en un espacio continuo, fluido y de gran diversidad en cuanto a vistas y mobiliario. “Ahora hay más rincones y lugares que los que teníamos originalmente. Se multiplicó el uso sin abusar demás en metros cuadrados”, comenta Lipthay.

El trabajo de los arquitectos estuvo estrechamente conectado con el realizado por Carolina Delpiano y Alexandra Edwards, quienes se encargaron del diseño interior y decoración del hotel. Empapadas del espíritu de los hoteles Tierra, luego de haber trabajado en Tierra Atacama y Tierra Patagonia, su obra se caracteriza por establecer estrechos vínculos con la cultura propia de cada lugar y por buscar un lenguaje que logre que los pasajeros se conecten con la esencia de la zona que visitan. “El concepto más importante fue hacer de este tercer Hotel Tierra, el mejor de todos. ¿De qué manera? Llevando el espíritu Tierra a una versión cada vez más profunda y con más contenidos del lugar donde el hotel se emplaza. Nos importa que la experiencia del pasajero sea empaparse del amor a Chiloé que todos los del equipo sentimos. Nos importa que cada elemento al interior del hotel sea pensado con ese objetivo y que sea único e irrepetible. Nos importa darle más fuerza al sector de los guías, al sector del bar para tener la mejor barra. Y, principalmente, nos importaba que esta vez el hotel, además de convocar a una serie de artistas a interpretar temas propios de la isla y de convocar a los mejores artesanos como siempre, invitara a gran parte de los mejores diseñadores de Chile para crear o poner objetos especiales para este hotel. Y esa experiencia es totalmente pionera en Chile”, explica Carolina.

De esta forma, destacan las intervenciones de diversos profesionales, entre los que se cuentan los artistas Claudia Peña, Gerardo Ariztía, Matilde Huidobro, Leonardo Portus, Antonia García y Justine Graham. El diseño contemporáneo se hace presente a través de Si Studio –y las PET Lamp tejidas por artesanos de Chimbarongo y por artesanas mapuche de la agrupación Ñocha Malen–, Felipe Arriagada, Mueble Campesino, Muebles Valdés, Gt2p, Nueve Design Studio, Beltrán Díaz, bravo! y Casa Sur. Sin duda, una convocatoria excepcional e inédita en un proyecto hotelero nacional. Finalmente, los artesanos también tuvieron un importante rol: los lafkenches –“gente del mar” en mapudungun– recolectaron chupón y pita, dos plantas nativas de la zona, para realizar las cestas conocidas como pilwa, cuyo nombre original es huilal. El trabajo se realizó en el Lago Budi dentro del programa de rescate del oficio de cestería en chupón de la Fundación Artesanías de Chile. Por su parte, Guillermo Cayún, artesano autodidacta huilliche –“gente del sur” en mapudungun– es el autor de los chanchos de madera de ciruelillo que se realizan partir de una sola pieza.

Chiloé se respira así en cada espacio del hotel y las gastronomía, por tanto, tiene un papel preponderante. La manera de incorporarla fue diseñando un gran mercado chilote donde el pasajero puede conocer cada uno de los productos típicos, pero que a la vez funciona como la despensa de la cocina de una manera real. De esta forma, la huerta está a continuación de los comedores para que los productos de la tierra estén a la vista y a la mano. Esta es obra de la paisajista Catalina Phillips, que también incorporó flora nativa en grandes canastos de mimbre que pueden ser vistos desde el hotel y que se suman al invernadero. Para complementar la relación con el exterior, otra novedad de la remodelación es una terraza de observación hacia el humedal Pullao y un patio interior con huertos y pasarelas que invitan al relajo y la contemplación, además de una espectacular piscina exterior.

La iluminación, en tanto, estuvo a cargo de Bárbara Green, quien privilegió el desarrollo de ambientes cálidos e íntimos, el sello más claro que tiene el Tierra Chiloé. Todas las renovaciones son prueba de ello e invitan a vivir una experiencia distinta en la que la naturaleza se aprecia con una nueva mirada.

 

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