Transformación en Münster

martes, 12 septiembre 2017

Este es uno de los proyectos de arte contemporáneo más interesantes en el contexto de intervención urbana. Se instala cada 10 años en la ciudad alemana, logrando que esta reviva y florezca en torno al arte, la arquitectura y diversas obras instalativas que, apoderadas tanto del espacio público como de museos, tiendas comerciales, cines, parques y otros extraños lugares, logran conformar una obra en sí misma.

Texto y fotos: Juan Pablo Nazar y Amalia Valdés.

Desde 1977 y cada diez años, todos los ojos de la escena del arte internacional se encuentran para observar qué es lo que se exhibirá durante el Münster Skulptur Projekte, y es que con diez años de preparación la tensión aumenta, así como la capacidad de proyectar a largo plazo y en grande. En su quinta versión, se invitó a artistas de distintas nacionalidades a desarrollar proyectos escultóricos para el espacio público, pero también instalaciones temporales, performances y trabajos en diferentes medios. Los 35 proyectos creados para la exposición de este año se ubican en el entorno histórico y social de la ciudad, además de apuntar más allá de sus fronteras, redescubriendo nuevos barrios, o levantando otros deteriorados. Las obras manifiestan una reflexión sobre el concepto de escultura y espacio, la relación entre el espacio público y el privado, intentando también generar una relación armónica entre la inversión público-privada.

La iniciativa se ve reforzada por proyectos satélites y las asociaciones con otras instituciones culturales en la propia ciudad de Münster y por primera vez, en colaboración con la vecina ciudad de Marl. Inaugurado el 10 junio, se extiende hasta el 1 de octubre, completando 100 días de exposición.

El centro histórico de Münster se entiende desde su estructura medieval, con calles retorcidas y adoquinadas, construcciones de ladrillo y piedra, así como con su arquitectura de influencia flamenca impecablemente reconstruida después de la guerra; pero por sobre todo, se comprende y recorre a partir de su arte siempre presente. Y es que ese ha sido el interés de muchos artistas y gobernantes de esta ciudad: dotarla de un espacio de encuentro para sus ciudadanos, un espacio de encuentro con una especial cualidad; el arte.

Desde el inicio del proyecto en 1977, algunas de las intervenciones han sido adquiridas por la ciudad de Münster o donadas por privados, y por esto es que emblemáticas obras se pueden apreciar instaladas en diferentes espacios de la ciudad. Una de las más conocidas, y hoy símbolo de la ciudad, son las “Bolas de billar gigantes” (1977), del artista alemán Claes Oldenburg, instaladas a la orilla del lago y en medio del parque que rodea el centro histórico. Transeúntes disfrutan de las obras dispuestas por toda la ciudad, generando una relación natural y armónica entre objeto y sujeto. Siguiendo por el mismo parque, durante la versión de 1997, el artista belga Herman de Vries reconstruyó un jardín salvaje. “Sanctuarium” está conformado por muros de ladrillo y sin acceso, pero en las cuatro direcciones hay aberturas de forma ovalada que invitan al espectador a contemplar un jardín secreto.

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