Willem de Kooning, 24 de abril de 1904/ 19 de marzo de 1997

miércoles, 10 mayo 2017

El artista fue uno de los exponentes más importantes del expresionismo abstracto, movimiento que se desarrolló con fuerza a mediados del siglo XX en Estados Unidos y que transformó a Nueva York, por primera vez, en capital del arte a nivel mundial.

Por Catalina Plaza S.

El uso del color y los trazos libres y enérgicos son sellos distintivos en la obra de Willem de Kooning, artista que sigue cautivando a dos décadas de su muerte al punto de que el año pasado su obra “Interchange” (1955) fue adquirida por 300 millones de dólares. Pionero del expresionismo abstracto, el holandés emigró a Estados Unidos como polizón en un barco de carga cuando tenía 22 años. Llegó a Nueva Jersey y, transcurrido un año, se trasladó a Nueva York para entrar en contacto con pintores como John Graham y Arshile Gorky, emigrados de Rusia y Armenia respectivamente, así como del modernista estadounidense Stuart Davis. Antes de abrirse camino en el mundo del arte, trabajó como maestro pintor de brocha gorda, elemento que lo acompañaría en su trabajo formal como artista, lo mismo que el uso del color, uno de los elementos más característicos de su obra.

De Kooning formó parte en 1935 del Federal Art Project, programa creado por el Presidente Franklin D. Roosevelt para combatir los efectos de la depresión económica posterior a la crisis de 1929. Hacia 1940, las obras del artista delatan la influencia de Picasso y el cubismo, y la mujer aparece de lleno en sus obras, aun cuando en paralelo realiza obras no figurativas que evocan interiores. En esta misma época, el pintor ya frecuenta a un círculo de artistas que luego serían bautizados como expresionistas abstractos. Entre ellos figura Jackson Pollock, reconocido por su active painting, específicamente a través del dripping. En 1945, Pollock realiza su segunda exposición individual y comienza a destacarse en el grupo de artistas emergentes. “Pollock era el líder. Fue el primero en ser reconocido. (…) Había llegado mucho más lejos que yo. Yo todavía estaba buscando mi camino”, recordaría De Kooning años después. A diferencia de sus contemporáneos, Willem nunca abandonó totalmente la representación de la figura humana. “Sería desastroso ponernos un nombre”, advirtió el artista a sus compañeros en 1950, el año en que participó en la Bienal de Venecia junto a Jackson Pollock y Arshile Gorky. Cuatro años antes, The New York Times había publicado una crítica en la que se acuñó el término expresionismo abstracto para calificar la obra de Hans Hofmann. En otra oportunidad, el artista también se refirió al tema y afirmó: “No estoy interesado en la ‘abstracción’ (…) o la reducción de la pintura para el diseño, la forma, la línea y el color, pinto de este modo porque puedo seguir poniendo más cosas en ella”.

Tras su primera muestra individual en la Charles Egan Gallery, sus obras comenzaron a ser incluidas en importantes exposiciones colectivas y a ser comentario obligado en críticas de prensa y revistas especializadas, además fue muy promovido por el director del MoMA Alfred H. Barr. Cada vez más suelto e intensamente expresivo, Kooning se concentró en una serie de obras en que la mujer fue protagonista para luego incursionar en una serie de paisajes urbanos abstractos. Hacia 1956, De Kooning fue considerado el pintor más influyente del momento y, tras la muerte de Pollock, en el líder indiscutido del expresionismo abstracto.

Tras seis décadas establecido en Estados Unidos, vendría el más importante reconocimiento: en 1984, el Whitney Museum le organizó la retrospectiva más grande de su trabajo presentando 250 obras.

De Kooning marcó un antes y un después en la historia del arte contemporáneo ya que, junto a otros artistas, logró destronar por primera vez a París como capital del arte mundial. El expresionismo abstracto no solo consiguió cederle el puesto a Nueva York, sino que se convirtió en el primer movimiento artístico nacido en Estados Unidos, el llamado triunfo de la pintura norteamericana justo después de la Gran Depresión y durante la Guerra de Vietnam.

Willem de Kooning murió a los 92 años en Long Island.

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